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El siglo pierde a su actriz: Aurora Redondo Madrid. SJ ACIÓ con el siglo. El 1 de enero de 1900 vino al mundo en Barcelona Aurora Redondo Pérez. Su temprana vocación teatral afloró ya desde la infancia. Tenía sólo cinco años cuando amigos y vecinos de la familia ya comentaban su innegable madera de artista, insinuación esta que encolerizaba al padre hasta el punto de amenazar con romperle las piernas si fuera necesario. Pero tal cosa no ocurrió y con el tiempo ella se convirtió en una primera dama de la escena que, en la recta, final de su vida, siempre se manifestaba muy sensible al afecto demostrado por la gente. Eso- decíano tiene precio. Incluso después de mi muerte, si se puede, seguiré agradeciendo al público su cariño Su ascendente carrera tuvo como punto de partida el teatro Romea de Barcelona, donde debutó a los siete años con una obra para niños de Adrián Gualp, en la que interpretaba el papel de gnomo. Sus comienzos estuvieron marcados por las dificultades derivadas de la estrechez económica que atenazó a la familia Redondo, compuesta entonces por la madre y dos hijos, tras la prematura muerte del padre a los 33 años de edad. La oportunidad de encarnar a una novicia en la obra que por entonces se representaba en el teatro barcelonés El Dorado supuso el espaldarazo definitivo. El papel, realizado hasta ese momento por María Gámez, le fue ofrecido al enfermar la primera actriz. Tras ensayar únicamente tres días, representó la obra y ya al día siguiente le llovieron seis contratos, entre ellos uno en el teatro de la Comedia de Madrid. Fue así como, a los quince años, marchó a esta ciudad y a dicho teatro, en el que conoció al actor cómico Valeriano León, que más tarde sería su marido. Siete años y medio estuvo en La Comedia, hasta que formó compañía propia con León. Miguel Mihura, el padre del dramaturgo, se unió a ellos y debutaron en Santander. Fueron después a San Sebastián, donde le sobrevino a Mihura la muerte repentinamente mientras escribía una carta. Después de este luctuoso hecho, comenzaron un periplo por España y América que duró treinta y un años y que les deparó fama y dinero. N La actriz Aurora Redondo falleció ayer de madrugada en El Escorial. Sus restos mortales fueron incinerados en el crematorio del cementerio de La Almudena dentro de la más estricta intimidad, tal y como quería la fallecida. La veterana actriz sufrió hace tres meses una trombosis y, desde entonces, estuvo atendida por sus familiares en su domicilio de El Escorial. Su deseo era morir en casa pero hace tres días tuvo que ser ingresada en un hospital de esta localidad donde murió. La familia no comunicó la noticia de la muerte hasta ayer con el fin de que el sepelio se produjera en la intimidad. Las cenizas de Aurora Redondo serán depositadas en el panteón familiar. El funeral se celebrará el próximo lunes en la parroquia de San Agustín de Madrid. En la imagen, Redondo, que nació con el siglo, durante una representación del clásico de Mihura Melocotón en almíbap su último trabajo sobre los escenarios De todos los autores que Aurora Redondo conservaba en su memoria, Carlos Arniches ocupaba un lugar preminente. A él le ligaban estrechos lazos profesionales y personales, pues no en vano fue su padrino de boda. Ésta se celebró en 1925 en la Iglesia de San José de Madrid y, dada la popularidad de la pareja, constituyó un acontecimiento tan multitudinario que obligó a cortar la circulación por la calle de Alcalá. Junto a los hermanos Álvarez Quintero, otro de los autores por los que sintió siempre verdadera, veneración era Jacinto Bena- vente, quien le dio a estrenar una de sus más entrañables obras, Don Magín el de las magias ABC 125 JUEVES n- 7- 96