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LUNES 24- 6- 96 ESPECTÁCULOS ABC 9 5 Matas conocía el final de su guión El cuerpo del productor cinematográfico Alfredo Matas, que falleció el pasado sábado en Barcelona a los 76 años de edad, victima de un cáncer de pulmón, fue incinerado ayer por la mañana en el cementerio de CoUserola en la más estricta intimidad. En el acto estuvieron presentes su viuda, la actriz Amparo Soler Leal, familiares y amigos. Alfredo Matas produjo treinta y cinco filmes a lo largo de treinta años de fecunda carrera profesional. ONOCÍA hace ya tiempo el desenlace atento a las evoluciones del arte cinemacomo si su vida no fuera otra cosa que tográfico. Entre esos recuerdos inextinguiuna de las muchas peh culas que desde bles que el tiempo deja, guarda uno aquel hace más de cuarenta años minuciosamente viaje con Amparito, con Alicia, dos fraternaelaboraba. Estaba tan habituado a planearlo les amigas, con un petodo este admirado, querido amigo, que duqueño grupo de cinerante casi medio siglo ha sido para mí, para astas para asistir en otros muchos, Alfredo Matas Salinas, que París al estreno de cuando sus médicos, a medias palabras, le in Cabaret aquella formaron de cómo terminaría su personal gran película de su filme, no se inmutó. Siguió viviendo. Siguió amigo Vicente Minetrabajando, como siempre lo había hecho. lli. El cine era la sePara Alfredo Matas, la vida era un guión. gunda naturaleza de Algo que se proyecta para ser realizado fielAlfredo Matas, y en mente. Con estilo. Esta mañana el titular a él, con él, trabajando toda página de ABC, Muere el productor Alsiempre, hasta el úlfredo Matas, un histórico del cine español timo día de su vida, era para mí, como para muchas, muchísimas- 14- ha vivido este intelecpersonas, ese pleno, ese mazazo que a veces tual cuidadoso, senciAifredo Matas un desenlace, aun previsto, da al espectador. llo, nada teatralero, Casi a mediodía, el teléfono barcelonés de Alque cierra este triste fredo y de Amparito Soler Leal, su mujer, es- domingo un episodio largo y creador del cine taba bloqueado. No es necesaria otra descrip- español. ción cualquiera para expresar el luto, el senLas palabras conmovidas de Luis G. Bertimiento, que la esperada, temida, con langa, muchas de cuyas películas produjo, resignación aceptada noticia de su final ha son el principal episodio del homenaje que el causado en Madrid, como en Barcelona, como cine español debe a este productor generoso y en otros muchos puntos en los que Alfredo ejemplar. No sé si los recuerdos, tan reacios, Matas había impreso la marca de su generosa le fallan ahora a uno, pero creo recordar que condición humana, de su refinada calidad in- cuando Alfredo produjo a Berlanga su gran telectual, de su admirable empresa personal, película Plácido -una audaz y precursora, una de las más ricas y fecundas del cine es- en tiempos difíciles, gran crítica de la falsa pañol desde que ya por finales de los cua- caridad, tan fomentada entonces- el film renta empezó a hacer películas con su pri- mereció ser desliado para el Osear de Hollymera productora, Jef Films wood. Nota, sorprendente entonces de un menEran los tiempos del Windsor de Barcelona, después, de Cinesa a la que como con- saje que desde lo español de entonces resosejero dio ima dimensión nueva. En los años naba en el mundo. Ahora, la cámara de Alsesenta, cuando florecían en Madrid las co- fredo Matas ha dejado de rodar. Alfredo lo esrrientes del cine independiente y empezaba a peraba, serenamente. Amparo Soler Leal, utilizarse la cinta de 16 milímetros para con- también, con una elegancia que sólo le pertar historias, Alfredo era una figura central mitía, a veces, un contenido trémolo en lo en aquella eclosión cinematográfica que pro- más hondo de la palabra. Silencio, ya no se ducía todos los años más de un centenar de rueda. películas. Alfredo Matas fue siempre un intelectual Lorenzo LÓPEZ SANCHO Crítica de cine Cuento de verano en estado de gracia En alguna medida tributaria de La coleccionista que rodara hace ya casi treinta años, dentro de la serie Cuentos morales aunque posiblemente más imbuida por el espíritu de las Comedias y proverbios es la tercera entrega de los Cuentos de las cuatro estaciones dedicada al verano, de momento última película de Eric Rohmer, como todas las suyas, obra- además de espléndida- básicamente conversacional, término sólo aplicabl a su cine- ni siquiera conviene al de Mankiewicz, en el que tanto y tan bien se habla- y que, por descontado, nada tiene que ver con el calificativo de literario, tantas veces aplicado peyorativamente a los filmes en que la palabra predomina sobre la imagen o es, al menos, tan esencial como ella. En las películas de Eric Rohmer se habla mucho y bien, es cierto, entendiendo por hablar bien no necesariamente hacerlo con belleza, sino con justeza, que no siempre es lo mismo. Pero no se había para contar lo que la pantalla no muestra, ni para que los personajes se definan a sí mismos- aunque, por descontado, lo hagan, y con frecuencia repetida- mente- sino que aquellos se analizan en función de lo que cuentan- que no suele interesar demasiado- y de cómo se autodescriben- casi siempre de manera falsa o cuando menos equívoca- además de por su comportamiento puramente físico, siendo, en este aspecto Cuento de verano uno de los filmes rohmerianos de mayor fisicidad, cual conviene a la época del año en que se sitúa la- escasa- acción. Pero hora es ya de abandonar las divagaciones, que pueden llegar a hacer pensar que es la que se comenta una peKcula solemne y pretenciosa, cuando se trata, por el contrario, de un filme ligero y poco menos que etéreo, en el que tres mujeres jóvenes y im hombre que 1 es aún más, se encuentran y desencuentran sin saber demasiado bien lo que cada uno quiere para sí y de los demás, en un sutilísimo juego del amor y del azar que en lugar del lenguaje barroco de Marivaux emplea el minimalista de nuestros días, que Rohmer maneja con su habitual maestría y su asombrosa asimilación del modo de expresarse de personajes y actores que podrían ser sus nietos y de lograr una comunicación con ellos, y de ellos con el público, no menos asombrosa. Y es que Rohmer, a sus casi ochenta años y, según se cuenta, tan celoso de su intimidad que su propia portera no le conoce más que por su verdadero nombre, Maurice Schrer, parece estar en un permanente estado de graci al menos cuando se encuentra tras una cámara y delante de unos actores, cada vez más jóvenes, y hace que, de la conjunción de una otros salten chispas. Porque el cine de Rohmer, que se puede adorar o aborrecer- no parece que puedan caber dudas en cuanto a la actitud de quien firma estas líneas- lo que nadie puede negarle es que es distinto del de cualquier otro realizador, aunque para más de uno sea siempre igual a sí mismo, cosa que, de otra parte, es tan lícito considerar un defecto como una gran virtud, a la que cabría calificar como estilo. Dicho lo cual, no queda más que decir que quienes odien a Rohmer se abstengan de pasarse por el Alphaville, quienes le adoren no dejen de hacerlo, y quienes nunca hayan visto una de sus películas o hayan te- nido la desgracia de verlas dobladas, prueben. Que muchos de ellos, seguro, repiten. César SANTOS FONTENLA C New age Kitaro: Olivar Stone tiene un carácter muy fuerte y bastante genio Madrid. Luis Martín Kitaro vive momentos de esplendor, olvidando sus sintetizadores y promocionando su propio sello discográfico, Kitaro s World of Music. Pasó estos días por España para glosar las excelencias de un muestrario que incluye miradas esencialmente orientales, en esa tradición a la que define, peculiarmente, como world music Iniciamos esta aventura discográfica para que las diferentes identidades del mundo no se perdieran. El primer disco es una producción del chino Yu Xiao Guang, y el segundo del tibetano Nawang Keghog, y no es difícil darse cuenta de que la desnaturalización del producto depende siempre del enfoque que quiera dársele. Me mantengo en contacto con todos estos músicos con el fin de aprender y ofrecerles mis conocimientos sobre producción y mercado Al fin de cuentas, la suya, dice es música universal pues en línea con la vieja aportación del Bgwan Sree Rajneesh, el mundo se está haciendo tan pequeño, que, en avión, puede recorrerse en sólo unas cuantas horas. ¿Por qué no intentar algo parecido con la música? ¿Por qué no fusionar elementos, instrumentos, artistas y culturas? Y una pregunta lleva a otra. ¿Que si volveré a trabajar en la composición de bandas sonoras para el cine? Naturalmente que sí. Me fascinan las películas y no me importaría volver a trabajar con Oüver Stone. Tiene una imaginación increíble Disfrutó haciendo El cielo y la tierra para él, aunque tiene un carácter muy fuerte y bastante mal genio. Pero, a partir de ahora, creo que voy a seleccionar las películas para las que componga: nada de guerras ni de catástrofes