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8 Ó ABC ESPECTÁCULOS Crítica de cine SÁBADO 13- 4- 96 Hablar de los muertos ¿Por qué no se puede o no se debe hablar mal de los muertos? La muerte no es un eximente, ni siquiera un atenuante. Muchas veces se dice: Pobre hombre. Dejadle en paz que ya está muerto No estoy de acuerdo. El muerto, como tal, no es culpable de nada, porque ya no puede hacer ni el bien ni el mal. Pero si cuando fue un vivo fue un vivales que iba con el sable eliminando colegas a golpe de acero... Si, en efecto, se trata de uno de esos que en vida se la dieron grande a costa del menudo, del débil, del indigente, del paria. Si es de aquellos que abusaron de su poder para humillar, para vejar, para martirizar, para roer a sus semejantes, este hombre, ahora muerto, es un tipo despreciable, hijo de la gran chingada- que dirían en Monterrey- que no merece mayor respeto que las ratas que, al fin y al cabo, son ratas y bastante desgracia tienen. Todos hemos conocido este modelo de impresentables en vida, a quien se les ha deseado su actual estado de mortitud pero que cuando ésta les ha llegado, guardan silencio, se destocan el sombrero o la boina y asienten con la cabeza cuando alguien pronuncia las estúpidas palabras de dejadle en paz que es un muerto Como tampoco alcanzo a comprender ese grave respeto que inspiran los muertos. Comprendo que uno no toque las castañuelas ni dé volteretas ante un cadáver, aunque sólo sea por consideración a la familia- si la hubiere presente- ni, por la misma razón, se venga por bulerías o enguilde a medio tono, un fandanguillo de Córdoba. Pero lo que me parece más lógico y auténtico es que cuando alguien nos pregunte por ese ya nada digamos la verdad, digamos lo que sentimos, y respondamos: Se trata de un hijo de mala madre, que Dios confunda y el demonio tenga en su seno, para que nunca descanse en paz Si no así, al pie de la letra, algo semejante o parecido. ¿Se imaginan ustedes hablar o repasar sucesos de la última guerra, y que alguien se deslice con un Porque Hitler, que en paz descanse, enemigo de Stalin, que Dios guarde, si hubieran sido amigos... Pues nada de eso. Los muertos que merecen respeto son aquellos que lo merecieron en vida. La vida es la historia de una persona que ha venido aquí a cumplir una misión desconocida y que debe hacerlo lo mejor que pueda, sin dejar un mal rastro. Entonces sí debemos decir: Ha muerto im buen hombre. Que en paz descanse De no ser así: Ha muerto un mal hombre. Que se pudra Y si no, denme una buena razón para hacer lo contrario. José Lilis COLL Distinción francesa para Almodóvar. El director de cine Pedro Almodóvar recibirá el próximo limes las insignias de Oficial de la Orden de las Artes y las Letras de manos de embajador de Francia en España, André Gadaud. Dicha orden es el premio honorífico más importante otorgado por el Gobierno francés a personalidades que se distinguen por sus creaciones artísticas y por la originaüdad de su talento. La ceremonia, que se desarrollará en la embajada en Madrid, contará con la presencia de la actriz Fanny Ardant. Tesis hay películas que matan Producción: José Luis Cuerda. Dirección y Guión; Alejandro Amenábar. Fotografía: Hans Burmann. Música: Alejandro Amenábar y Mariano Marín. Intérpretes: Ana Torrent, Fele Martínez, Eduardo Noriega, Rosa Campillo, Nieves Herranz, Miguel Picazo y Javier Elorriaga. Salas de estreno: Acteón, Liceo, Plaza Aluche, Proyecciones, Multlcines La Dehesa. Quien firma esta película es Alejandro Amenábar, pero si en vez de él fuera otro director, pongamos por caso Steven Spielberg, podría uno ahora ponerse pimpollo con Tesis Amenábar tiene poco más de veinte años, sus estudios a medio terminar y, como aquel que dice, ha hecho su primer largometraje entre recreos y bocadillos de nocilla. No es, evidentemente, un cineasta cuajado, pero su pelicida, en términos generales, sí está cuajada (y sin miel) Lo mejor de esta Tesis son sus argumentos, pues aborda todas las últimas teorías y rincones narrativos que más encandilan a las generaciones X y z y demás. Es decir, que su tratado no se parece en absoluto al de, por ejemplo, Nelly y el señor Amaud De lo que habla Amenábar es de las snuff movies que es algo así como el neorrealismo pero a lo bestia: se coge a una incauta, se la tortura, viola y despedaza, mientras se graba todo ello en vídeo y se le vende a cualquiera de la multitud de tarados que hay en el mundo. Un argumento muy de nuestra época que, además, Amenábar tiene el buen juicio de instalar en el lugar donde precisamente se abonan y riegan los capullos del Pensamiento: la Universidad. Este joven director utiliza con mucho tacto ese material pestilente de las snuff (sugiere mucho y muestra poco; es decir, no se pone borde y nos mete por los ojos todo aquello que critica) y lo moldea hasta darle forma de película de suspense: pánico en la Facultad de Ciencias de la Información, donde han ocurrido unas desapariciones misteriosas y donde se oculta un tomate que hará las deMcias de todas las promociones que han pasado por allí y se han descerrajado las comisuras de los labios a fuerza de bostezos. No vamos a entrar con los dos pies en la trama ni a desvelar quiénes son los asesinos. Sólo diremos que el bromista de Amenábar se ha propuesto una venganza maorí a propósito de un par de asignaturas volcadas (cambia suspensos por suspenses) Le catearon en Realización, materia que, por cierto, parece controlar bastante bien en su película, muy rica y diversa en recursos fílmicos y definitivamente ejemplar en el tratamiento del fuera de campo y del escamoteo. Pero, podrían revisar, en cambio, su nota en desarrollo de guión pues es ahí donde se le pueden poner pegas a su Tesis Y más que pegas, serían cortes, pues hay una zona hacia el final donde la película tiene hipo, no acaba las frases, las repite y recomienza. Pero, en fin, pegas, cortes, gajes del no oficio... Nada. Lo que sí es realmente importante es el golpe de muñeca de Amenábar para llegar de su Tesis a una síntesis, y establecer ima línea terriblemente directa entre esa guarrería de las snuff movies y otra guarrería socialmente aceptada, los reality shows ¿nos gusta o no nos gusta mirar por la tele cuánta más basura mejor? ¿cuál es la distancia que separa al que viola ante la cámara y al que procura llegar con la cámara en el momento de la violación? Unas puntadas más a ese guiño del guión, y Amenábar saca cum laude En cuanto a su trabajo de dirección de actores, hay que considerarlo meritorio: reposa buena parte del solomillo de la intriga en la profesionalidad de Ana Torrent y de Javier Elorriaga; y el entrecot que no es poco, lo encomienda a actores con menos millas pero con mucha solidez, como Fele Martínez, Eduardo Noriega y Rosa Campillo. Por lo demás, Tesis nos sugiere que no hemos de fiarnos nunca de un tío con una cámara, ni que se llame Amenábar ni que se llame Spielberg... Cuidado con ellos... están de atar, como sus víctimas. E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Malena es un nombre de tango De tango, nada Producción: Tornasol Alta Blue Dahlia La Sept Road Movies. Director: Gerardo Herrero. Guión: Senel Paz. Fotografla: Alfredo Mayo. Color. Música Antoine Duhamel. Principales intérpretes: Aríadna Gil, Marta Belaustegui, Carlos López, Luis Fernando Alves e Isabel Otero. Salas de estreno: Palafox, Acteón, Princesa, Renoir Cuatro Caminos, Benlliure, Canciller, La Vaguada, Ciudad Lineal, Aluche y Liceo. El tango es una cosa muy seria, y si Almudena Grandes ha hecho figurar el término en el título de su novela no ha sido con espíritu burlón, aunque sí, probablemente, con sentido del hiunor. Y tan serio como el tango es el melodrama. Y un melodrama con espíritu de tango amargo tendría que haber sido la Malena cinematográfica. Pero si de melodrama tiene la armazón, o lo que de ella queda en el resumen que del texto ha hecho un Senel Paz muy distante del de Fresa y chocolate de tango no tiene nada. Lo que no deja de ser lamentable. Porque lo que se nos cuenta en la película de Gerardo Herrero- hasta ahora más importante como productor- muy bien podía haberse titulado Las edades de Malena Ya que lo que se ofrece son una serie de viñetas presuntamente significativas del personaje en distintos momentos de su vida, sin que quepa hablar de desarrollo dramático, dado que las secuencias son brevísimas y lo que vemos es una película llena de escenas por hacer. Quizá porque no cabían en la duración estándar de una película comercial, acaso porque guionista y director no se han atrevido con ellas, y ante el temor de pasarse han preferido no llegar. Pero, en cualquier caso, el resultado final es gris, plano, con frecuencia amorfo. Cuando debiera haber sido brillante y desasosegador, apasionado y apasionante. Como las pehculas de Douglás Sirk. Y la carencia de pasión en la puesta en escena se traduce en el trabajo de los actores. Se salva, sí- aunque falle en el episodio adolescente- Ariadna Gil, porque es una actriz de emocionar o hacer reír, según los casos, al espectador, leyendo la guía telefónica. Y, al lado de su madura juventud, brilla la veteranía de las dos Aücias- Hermida y Agutque, vestidas de chachas, ejercen la fimción de coro. Los caballeros del reparto, con excepción de otro veterano, Miguel Palenzuela, llevan las de perder, con mención especial para Carlos López. Hay que saludar con auténtico alborozo a Isabel Otero, auténticamente maravillosa Tía Magda. César SANTOS FONTENLA BMíKir T n niFiKi TTimiinrE i mir