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I ABC Póg. 88 SUCESOS DOMINGO 18- 2- 96 ün hombre casado con la mierte Francisco García Escalero, el mendigo asesino de Madrid, acusado de diez crímenes, se sienta mañana en el banquillo Madrid. Lissette Bustamante Francisco García Escalero, el mendigo asesino uno de los peores criminales en serie de la crónica negra española, se prepara ya en su habitación del Hospital Psiquiátrico del Centro Penitenciario de Alicante para asistir mañana a su juicio en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Madrid. Un frío número dé sumario, el 2 94, sintetiza la macabra carrera que emprendió este siniestro personaje con la muerte como compañera. Escalero ya no recuerda muchos detalles de sus crímenes, ni siquiera guarda en su memoria los nombres de algunos de los diez compañeros de mendicidad a los que le arrancó la vida. Incluso, afirma que pudo asesinar a otros cuatro indigentes, pero no es capaz de dar detalles de ellos y la Policía no ha podido confirmarios. Probablemente tampoco importe demasiado. Este es el relato de su horror: Corría el verano de 1987. Una calurosa noche de agosto, Escalero, acompañado por Mario Román González, otro mendigo como él, se dirigió hasta un descampado que se encuentra situado al lado de las tapias que circundan el Cementerio de Nuestra Señora de la Slmudena. Ambos llevaban botellas de vino y una lata de gasolina que Escalero había adquirido en una gasolinera cercana. Se sentaron sobre un colchón abandonado y comenzaron a conversar Mario se tumbó en el colchón y, en ese momento, su compañero cogió una piedra con la que le golpeó en la cabeza, provocándole un traumatismo craneal que lo llevó hacia la muerte. Pero no era suficiente. Escalero sacó entonces un arma blanca que siempre llevaba y apuñaló a Mario. Tampoco se sació. Buscó la lata de gasolina y roció su contenido sobre a la víctima para luego desatar el fuego. Este crimen fue su bautizo, pero no tardó en reincidir. En noviembre del mismo año Escajlero, en esta ocasión en compañía de una mujer llamada María, penetraron en el interior de una furgoneta abandonada en otro descampado en la intersección de la calle Alcalá con la de Hermanos García Noblejas. Esa fría noche la bebida elegida fue el güisqui, acompañado con varias pastillas de Rohipnol Acomodados dentro del vehículo, en un momento en que María le dio la espalda, el mendigo asesino volvió a sacar su navaja para asestarte cinco puñaladas. La muerte irrumpió rápidamente. Luego, el enloquecido decapitó a su víctima y, antes de volver a desatar las llamas, se apoderó de un- reloj de su compañera. María ardía en la furgoneta, pero era un cuerpo sin cabeza. Escalero, tras andar por ia zona de Arturo Soria con ella como trofeo, la arrojó en un contenedor de basura. En el mes de marzo de 1988 el personaje vuelve a las andadas. El escenario elegido fue otro descampado, aliora en Aluche. La víctima elegida, otro mendigo: Juan Cámara Baeza. Bebieron güisqui y, en medio de la oscuridad, Escalero le golpeó con una piedra en la cabeza produciéndole una herida contusa que le arrancó el cuero cabelludo, la pérdida de algunas piezas dentarias y el aplastamiento del maxilar Volvieron las puñaladas, muchas más que otras veces, hasta cincuenta y cuatro. Tras un año de aparente tranquilidad, sin volver a oír lo que Escalero ha denominado como una voz interior el hombre atacó de nuevo en marzo de 1989. Junto con Ángel Heredero Vallejo fue a la calle Seco. Allí, al lado de unas tapias cercanas a la estación de Atocha, buscó una piedra para atacar a su compañero. Catorce puñaladas le causaron la muerte. Con el cuerpo inerte de este hombre entre sus manos, el mendigo asesino intentó cortarie la cabeza, pero en esta oportunidad no lo logró. Su furia era tan inmensa que le seccionó los pulpejos de los dedos de las dos manos. Esquizofrénico, alcohólico y necrófilo Desde muy joven, Francisco García Escalero padeció de una patología pgicótica con esquizofrenia, alcoholismo crónico y trastorno de la inclinación sexual, y más concretamente necrofllla. Por si fuera poco, en su historial se suman varios intentos de suicidio. Escalero mañana se sentará en el banquillo, dará su testimonio, hablarán los testigos, los peritos y los letrados, pero él, el mendigo asesino tal vez esté ausente. Lo más probable es que se espere, tranquilamente, a que acabe el proceso y lo trasladen nuevamente hasta el Hospital Psiquiátrico del Centro Penitenciario de Alicante, para terminar sus días con un poco de paz. Un período de calma rodeó, al parecer, la vida del mendigo asesino hasta que el día 8 de junio de 1993, Escalero acompañado por otro individuo no identificado, abordaron a Ernesta de la O. Oca cuando se encontraba sentada en un banco de la Avenida de América. La obligaron a ir con ellos a un descamapado en la calle Corazón de María. Ambos buscaban sexo. La desnudaron, ellos se bajaron los pantalones y le hicieron toda clase tocamientos a Ernesta, a quien también forzaron a que se los hiciera. Con un corte en la cara y varios golpes en la cabeza con una piedra, Escalero creyó que alcanzaba el clíniax de la muerte. Pero no fue así. Ernesta de la O. vive. El mendigo Ángel Serrano Blanco perdió la vida a manos del mendigo asesino una noche del mes de julio de 1993 en el descampado de la Cuesta de los Sagrados Corazones. En medio de un excesivo consumo de vino y pastillas, otra piedra le fracturó la bóveda craneal. Tras el fallecimiento, las llamas consumieron su cuerpo. Por último, esta lista criminal parece que terminó un día del mes de septiembre de 1993. Escalero y Víctor Luis Criado Martí, -quien padecía de psicosis esquizofrénica- fueron hasta una zona cercana a los muros del cementerio de La Almudena. También un golpe en la cabeza con un objeto contundente le produjo un traumatismo craneoencefáiico. Y otra vez, como casi siempre, el fuego. El pene en la boca Había transcurrido poco más de un mes de aquel crimen, cuando en mayo de 1989 vuelve la voz a llamar a Escalero. Ésta vez su víctima fue Julio Santiesteban Rosales. Otro descampado, situado en la calle Tiberiades, en la zona de Hortaleza, es el escenario del drama repetido. Alcohol y varias pastillas protagonizaron el encuentro, hasta que Escalero sacó su instrumento de muerte y le provocó un corte en el cuello, seccionándole la carótida. Pero Julio aún se resistía a expiran Escalero tenía que terminar su obra por lo que, navaja en mano, le cortó el pene para ponérselo en la boca. Tras la demencia, otra vez la ceremonia del fuego. En el invierno de 1990 ó 1991, Escalero no es capaz precisarlo, se dirigió junto a Juan a otro descampado, en la Cuesta de los Sagrados Corazones. Vino y pastillas. Otra piedra destrozó la cabeza del infortunado. También hubo varias cuchilladas en la espalda. Tras la llegada de la rnuerte, le seccionó la cabeza y extrajo diversas visceras del cuerpo para luego arrojar los restos a un pozo allí existente. De aquel suceso transcurrió un año hasta que Escalero volvió al descampado de los Sagrados Corazones, ahora con Mariano Torrecilla Estaire. Otra vez vino y pastillas. Otra vez una piedra, un fuerte golpe en la cabeza y varias cuchilladas por la espalda. Y aún más: le amputó un dedo para apoderarse de un anillo valorado en 21.558 pesetas. Le cortó la cabeza y buscó sus visceras. Lo que quedó de Mariano Torrecilla lo arrojó en el pozo. En septiembre de 1991 el escenario cambió. Esta vez fue el paso subterráneo de la Avenida de Brasilia. Allí estaba Lorenzo Barbas Marco. Lo golpeó con una piedra en la cabeza y le asestó varia puñaladas. También lo quemó. Revocan la conclusión del sumario del triple crimen de Alcacer Valencia. Ep La Audiencia de Valencia ha revocado la conclusión del sumario por el triple crimen de Alcacer para que ge, practique una nueva prueba solicitada por ía acusación particular, que ejerce la asociación feminista Clara Cam. poamor. E! caso volverá ahora a la titular del juzgado de Instrucción número 6 de Aizira. Tanto el fiscal como la acusación particular y la defensa del único detenido, Miguel Ricart, habían solicitado la apertura del juicio oral. Sin embargo, el letrado de la acción popular ha solicitado una nueva prueba, tras el informe del forense Luis Frontela en el que se concluía que n el crimen participaron terceras personas D Un terremoto de intensidad 7,5 en la escala de Richter causó ayer cuatro muertos y 18 heridos en la ciudad de Biak, en la isla de Nueva Guinea, a 3.400 kilómetros de Yakarta. Dos esquiadores pierden la vida al despeñarse en La Pinilla Segovia. S. S. Un hombre y una mujer, ambos vecinos de Madrid, murieron ayer al despeñarse mientras practicaban el esquí en la estación invernal de La Pinilla, en la localidad segoviana de Riaza, en sendos accidentes que se produjeron en el mismo lugar y con una separación de sólo treinta minutos. Fuentes de la Guardia Civil indicaron que sobre las tres de la tarde una mujer, cuya identidad corresponde a las iniciales N. S. M. de 34 años, esquiaba en la pista Et Mirador cuando sufrió una caída y se despeñó por un terraplén próximo. -Aunque fue de inmediato trasladada al botiquín, pereció poco después. Pasada media hora, J. C. S. también vecino de Madrid, tuvo una caída en el mismo lugar y también se precipitó al vacío por el terraplén. Pereció en el acto. U l l l l l I I i.i; ili! lt. íL,