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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 25 DE ENERO DE 1996 E pregunto cuál es mi mayor esperanza para el próximo mes de marzo, tras las anunciadas elecciones. Y encuentro que, más allá de la composición del Parlamento, de los cambios de Gobierno y funcionarios, de variaciones de gestión y de estilo, hay algo más profundo y deseable, que se producirá si todo lo que acabo de enumerar marcha bien. Y es que se empiece a pensar en otras cosas que las que han ocupado la atención de los españoles en los últimos años. Repásese de qué se ha hablado en público, en los medios de comunicación, en las discusiones políticas, incluso en los comentarios que se llaman culturales -a veces se pregunta imo por qué- Por lo pronto, hay que señalar el absoluto predominio de lo desagradable. Se dirá que existe o sucede, y hay que hablar de ello. Sí, pero ¿cuánto? Llevamos largo tiempo de desproporción entre la importancia real de las cosas y la atención que se les dedica. Lo lamentable, lo penoso, lo sucio, ciertamente existe, pero suele tener un interés muy limitado. Hay que hacerlo constar, precisarlo, reaccionar adecuada y eficazmente, y seguir adelante. Hágase una lista de los personajes de que se ha hablado sin parar, a los que se han dedicado páginas y páginas de diarios y revistas, horas de presencia en las pantallas de la televisión o de actuación en la radio, y mídaSé su interés efectivo, su importancia real; pregúntese si está justificado que sean lo que los españoles conocen- para bien o para mal, esto a última hora es secundario- Los asuntos que se han puesto ante los ojos de los españoles, en su mayor parte, tienen poco interés; muchos de ellos son olvidados pronto, para dejar su puesto a otros del mismo VEilor. Como la capacidad de atención es limitada, esto lleva consigo la desatención a todo lo demás, que puede ser casi todo lo que vale la pena, y ello engendra, por lo pronto, ignorancia, esa plaga de nuestra realidad actual. Las cosas que no se saben -muy especialmente por los jóvenes, víctimas principales de la destrucción metódica de la educaciónrepresentan una mole aterradora. El horizonte mental ha sufrido un pavoroso estrechamiento. La política- -quiero decir las menudencias, con frecuencia impresentables, de la política y de los políticos- ha ocupado un puesto tan innecesario como inmerecido. La escasez de algo tan valioso y necesario como el pensamiento político ha coincidido con la politización de lo que abusivamente se Uama pensamiento La obsesión autonómica ha producido una peligrosa miopía en la visión de España, con la peregrina consecuencia de que se ha empobrecido DOMICILIO SOCIAL J. L LUCA DE TENA, 7 28027- MADRID DL: M- 13- 58 rPÁGS. 200 cuando se la usa apoderándose de sus instrumentos, para reducirla y linütarla, para organizar un empobrecimiento, no primariamente económico, sino de la vida misma. Hay una tonificante impresión de vísperas Hay evidente interés por llegar a imas elecciones largo tiempo esperadas, y por conocer sus resultados. Me parece justo, pero no suficiente. Hay que mirar un poco más lejos, esperar una renovación del fondo mismo de nuestra vida nacional. La esencial categoría de la importancia debería donünar lo que se haga y se diga. Hay algo previo a las acciones de gobierno y el tratamiento de las cuestiones, y es la determinación de cuáles son las necesarias, condición de las demás, sin las cuales no se podrá hacer nada con acierto. Es urgente un catálogo- brevísimo de las cuestiones capitales. Un inventario de lo que se posee, de los recursos de toda índole de que se dispone para seguir viviendo y alcanzar alguna plenitud. Y hay que utilizarlos todos, sin exclusiones ni ostracismos, sin repetir los errores que han llevado a situaciones lamentables. Es conveniente tener claridad sobre las carencias y las dificultades, sin excluir las que de momento sean insuperables, y sobre los medios de vencerlas, aunque se tarde xm poco, sin impaciencias verbales ni promesas en hueco, destinadas a su incumplimiento. La atención debe concentrarse sobre lo que se puede hacer ya, para conseguir lo que tardará en llegar, pero es lo que hay que buscar. Se podría resimiir todo esto en la exigencia de entender España en su integridad: saber cómo se ha engendrado y constituido, cuál ha sido su proyecto permanente y variable, su verdadera realidad; conocer sus errores pretéritos y presentes, sus tentaciones que pueden apartarla de su autenticidad. Hay que verla como algo que hay que hacer, partiendo de lo que es, y tomar posesión de todo ello. Y, naturalmente, no quedarse en lo que es solamente el punto de partida: España es únicamente lo más próximo de nuestra drcimstancia, pero forma parte inseparable de im mimdo hispánico sin el cual no podemos entendemos ni hacer nada de provecho; y de una Europa en la cual no hemos entrado, porque estamos hechos de ella desde el comienzo de nuestra existencia y hemos contribuido a construir; y de la verdadera realidad en que estamos, y que se llama Occidente. Habrá que pensar en otras cosas; en tantas cosas, tan estimulantes, tan apasionantes, tan prometedoras. Y tan poco utópicas, tan concretas, tan posibles. Julián MARÍAS de la Real Academia Española FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA M PENSAR EN OTRAS COSAS increíblemente el conocimiento de las regiones, sobre todo de las más afectadas por esa obsesión, entre otras razones porque solo son inteligibles dentro del conjunto, como miembros diferenciados de la realidad global a que pertenecen. La atención de casi todo lo que se llama crítica a los premios y distinciones ha llevado a que se haya relegado a un último plano, a im rincón, la consideración de la realidad efectiva, que apenas cuenta. Sería interesante repasar, al cabo de im año, la proporción délo que sigue presente, estimado, conocido, de aquello que fue mostrado y presentado por críticos y jurados, festivales y premios. El estudio de las lenguas clásicas ha desaparecido casi enteramente. Jubilaciones anticipadas y planes de estudio- redactados en una jerga risible, y me alarma la disminución de la capacidad para la risa, gran purificadóra del ambiente- han hecho improbable el conocimiento del griego y del latín, clave de tantas cosas que componen lo que se solía llamar civilización Hasta en la formación de eclesiásticos se está prescindiendo de las lenguas en que se ha escrito la máxima parte de la teología, y no es de extrañar la inseguridad que en ella se muestra. Más aún: se reduce todo lo posible el estudio de la filosofía, la literatura, la historia, el arte, es decir, las disciplinas que más contribuyen a la formación de las personas, al conocimiento del mundo en que viven, a la posible previsión del futuro, y por tanto a la posibilidad de proyectar libremente, de no someterse a las manipulaciones. Hace veinte años se abrió para los españoles el horizonte de la libertad sin restricciones, y con ello la promesa de la dilatación de su vida y de sus posibilidades. Pero la libertad puede utilizarse. A B C Cultural La mejor revista de cultura de ia Prensa europea, los viernes con ABC