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ABC Pqg. 62 TRIBUNA ABIERTA DOMINGO 21- 1- 96 En el diario El país en su edición del 19 de enero de 1994, festividad de San Mario y San Canuto, leo, primero con estupor y poco más tarde con regocijo que devino en sonora y solitaria carcajada, la versión del señor Eioizer sobre, una supuesta apropiación indebida de patentes fruto de la creatividad del inventor Antonio Ibáñez. No es, como sabe, mi costumbre contestar a las invectivas de algunos impenitentes trabajadores de la pluma, pero esta vez me presto a hacerio porque el asunto puede sen ir de divertimento a algún lector, además de símbolo elocuente de otros menesteres diversos. EL INVENTOR, EKAIZER Y LA GALLINA Conocí a Antonio Ibáñez en mi casa de La Salceda, hace ya algún tiempo. La sequía todavía asolaba las tierras del Milagro. Me habló, incluso me trajo un vídeo, de unas palmeras artificiales capaces de retener agua y convertir en fértiles las áridas arenas de los desiertos árabes. Me aseguró que su invento estaba ya en fase de instalación pn alguno de los Emiratos. Mi falta de imaginación impidió que realizara- como dicen ahora- un desiert: o cubierto de palmeras verdes de plástico capaces de alterar, no ya el paisaje y la materia, sino hasta el mismo mensaje cósmico contenido en la Ley de Dios. Así que no le presté, justo es decirlo, demasiada atención. Volvió de nuevo, algún tiempo después, nuestro amigo inventor Me relató un sistema de telefonía rápida que, por la propia estructura del invento me pareció alejado de la realidad. La apunté la posibilidad dé transformar su idea en un telex de alta velocidad y me aseguró que en pocos días lo tendria diseñado. Con gran estrépito de aparatos y alguna parafemalia lingüística propia del metalenguage oscurantista de quien no quiere- o no sabeexplicar la verdad, se presentó de nuevo, impenitente, en nuestra casa toledana y se dispuso a mostrarme las excelencias de mi idea desarrollada por sus conocimientos. El invento no funcionó. Según nuestro amigo inventor, el fallo fue debido a que mi número de fax estaba invertido por las Fuerzas de Seguridad a las órdenes del señor Belloch. De las palmeras de plástico y el fax d e alta velocidad pasamos al agua y ciertamente la ausencia de ella asolaba a agricultores, ganaderos, criadores de reses bravas, amantes de la caza mayor y menor, y aficionados a la ducha diaria. Así que le escuché. Ahora se trataba de una patente de osmosis inversa y la verdad es que el asunto parecía merecer la pena. Me pidió sitio y tiempo para trabajar en su invento y se los proporcioné. Meses más tarde, incluso después de haber hablado con algunos de mis amigos mallorquines, hoteleros de pro, preocupados por el abastecimiento del líquido elemento a sus clientes españoles y foráneos, comprobé que un escritor prolífico, Vázquez Figueroa discribía con todo detalle en uno de sus libros la patente que con garantías de innovación nos había ofrecido nuestro amigo inventor. Así que, de nuevo, otro invento al rincón. Más interesante aparecía la posibilidad de utilizar nitrógeno para enfriar botes de refrescos, algo útil, sin duda, para los consumidores de bebidas situados entre los trópicos de Cáncer y Capricornio. Uegó el gran día. Nos reunimos alrededor de una mesa de trabajo en nuestro despacho y allí apareció nuestro amigo inventor con un enorme bote, adornado de una estructura metálica y un termómetro en la mano. Le costó mucho abrir la bombona en la que se contenía el nitrógeno, pero al cabo de un buen rato lo consiguió. Efectivamente se formó hielo a su alrededor, como sabe cualquier estudiante de primer curso de Química, pero nada más. Por cierto, también nos ofreció un sistema para calentar café frío que- casualidad pura- llevaba años comercializado, sobre todo en el mercado italiano. Al ver nuestra cara de escepticismo. cluyó: Esta es el arma más mortífera que imaginarse pueda. Podemos destruir un avión cualPor Mario CONDE quiera que sea la altura de su vuelo, y con la ayuda de un radar, desde cualel amigo inventor nos habló de las zapatillas inteliquier punto, construir el mejor sistema de defensa gentes, de un sistema para captar oro de las que haya conocido el ser humano En la gallanía, aguas del océano y de otras originalidades por el que tiene techos bajos, todavía puede escucharse estilo. En ese momento ya habíamos decidido que el eco de estas palabras y el grito, mitad sollozo no teníamos suficiente para financiar una creativimitad congoja, que su sonido provocó. Antonio, dad tan laxa y abrumadora. hinchado de ciencia, apostilló: Un cerco, un jaEn esas estábamos cuando, esta vez en las tiebalí, un venado, cualquier cosa. Si quieren pueden rras de La inmaculada Concepción; en el soplé de probario con una gallina la sierra sevillana, sentados alrededor de una mesa Isaac Escalante- capaz de imaginar cualquier creaAgustín, que cría aves para su casa, salió cotividad humana- Del Río- jerezano más consen arriendo de la gallanía porque sospechaba lo peor: dor- mi mujer- pie a tierra donde los haya- y yo, metidos en faena la broma le podía costar uno de deseoso de abandonar por algunos instantes los sus animales. Conseguí detenerio y después de problemas que me circundan, nuestro amigo inmucha presión por parte de Gonzalo, aceptó ofreventor nos sorprendió con una afirmación tajante. cer al inventor una de sus gallinas, de pico largo, Ante todo que no llovería en los próximos seis plumas rojizas, algo mayor la pobre y, desde luego, años, lo cual me aterrorizó. Por cierto, en dos meclueca, que no están los tiempos para bromas. ses han caído más de seiscientos litros, el doble Como si de un nuevo sacrificio bíblico se tratara, de un buen año de agua por estos lares. A conti- Gonzalo del Río ofreció la gallina a Antonio, connuación, viendo nuestro espíritu acongojado por vertido ahora en Gran Oficiante del Sacrificio al tan bíblica premonición, nos habló de su último inNuevo Dios: su máquina de la Lluvia y del Trueno. vento: una máquina, basada en el microondas, caCon mucho cuidado y estudiada ceremonia volvió paz de disparar a una nube un rayo de increíble a ponerse las gafas transparentes, conectó el apapotencia calorifica y destruir las masas de hielo de rato y pegó la cabeza de la gallina al tubo conssu interior, de forma que podrfa conseguir que llotruido de forma rudimentaria, por el que supuestaviera cuando y donde quisiera. Escalante le miraba mente debían salir los mortíferos rayos. Así permaentre contrito y apesadumbrado por la posibilidad neció durante mucho tiempo, desde luego varios de tener ante sí al verdadero Gran Arquitecto del minutos, ante la mirada atónita de todos nosotros. Universo. Del Río sencillamente se rió. Mi mujer El pobre animal no hacía nada, absolutamente abandonó la reunión para pasar a ocuparse, según nada, entre otras cosas porque era tal la fuerza ella, de cosas más- serias. A mi, cierto es decirio, la con la que le sujetaba Antonio que le imposibilitaba Idea me divirtió, así que quedamos para el sicualquier movimiento. guiente fin de semana en el que nuestro amigo el Por fin la soltó y la depositó en el suelo: Está inventor trasladaría a Los Carrizos su angélico Inmuerta -exclamó victorioso. Muerta yo no la veo vento. -apostilló Agustín- aun que sí un poco atontada En esas estábamos cuando alguien me llamó por Tuve que traerie casi arrastrando porque cualteléfono y tuve que acudir a responder la llamada. A quier cosa seriíía de excusa para no comparecer al mi vuelta al escenario de la Gran Arma Letal, la gaexamen. Casi todo el personal de la finca se había llina estaba en el suelo, esta vez muerta, con los congregado ese día con la inusitada expectación ojos fuera de las órbitas y echando sangre por la que. produce saber que, ¡por fin! se iban a alterar cabeza. ¿Qué ha ocurrido pregunté. Que la galas reglas que habían presidido la vida en este valle llina se levantó, Don Mario, y Antonio se la llevó a la desde los primeros asentamientos humanos. Llegó máquina y ninguno quisimos entrar a ver lo que Antonio con una pequeña caja que depositó en la hacía con el pobre animal. Al poco tiempo salió con gallanía, como se dice en estos parajes de María él y lo tiró al suelo diciendo que esta vez estaba Santísima. Nos advirtió de la tremenda peligrosidad muerta de verdad Efectivamente, la gallina murió. del asunto, así que todos nosotros, gallegos y anAl siguiente día, uno de los guardas me codaluces, por tanto, temerosos de Dios, nos sepamentó que, a su juicio, Antonio, al ver que la gallina ramos de tan tenebroso invento tratando de disino murió con su máquina de guerra, la mató de un mular el terror que atenazaba nuestros espíritus. golpe contra el cemento. Es más que probable Antonio sacó de su maleta un tubo de neón, se que fuera verdad su apreciación de hombre del puso unas gafas de poliuretano transparente, nos campo porque la cabeza de la gallina mostraba el pidió precaución y la enchufó. Efectivamente el efecto de un choque contundente, más que de tubo de neón se encendió. ¿Y qué? me atreví a unos rayos caloríficos de eficacia mortal. Ese preguntar yo. Por este invento paganan miles de mismo día decidí que Antonio no era nuestro hommillones de dólares los investigadores de la Nasa bre y Paco Cuesta recibió las instrucciones oportufue la respuesta, hay que reconocer que algo prenas para comunicarie la mala nueva. Aparte de ese suntuosa, de nuestro amigo el inventor. invento, ya nos había fallado otro en el campo y Pero, Antonio- inquirió concreto Del Río- jo que corría el riesgo de que quienes trabajan con nosousted nos decía es que iban a disparar a una tros empezaran a creer qué me había vuelto defininube Antonio le miró con displicencia y contestó: tiva e irreversiblemente loco. Eso no es posible hoy porque necesito un megatrón de mucha más potencia. Hay que tener muNo hizo falta. Repentinamente Antonio se aucho cuidado porque este aparato, tal y como está, sentó del despacho. Cerró todo con llave. Permaes capaz de producir la muerte a un ser vivo inneció ignorado- varios días. Por fin me llamó y me cluso a través de una pared Uno de los guardas contó que había recibido una oferta de Siria para salió despavorido del recinto y nos costó mucho desarrollar su amenazadora máquina. No sólo no le que aceptara seguir trabajando en la finca. puse ninguna pega sino que le alenté a seguir ese Agustín, el encargado, supersticioso él- por algo camino. Así quedamos y nos despedimos. Al día esta tierra está rodeada del Siete Arroyos y culmina siguiente, Paco Cuesta y el inventor discutieron en la ermita de Aguas Santas- se santiguó. Escaporque, al parecer, la oferta de los sirios parece lante no pudo oír el comentario porque algo le reque se trataba dé un nuevo Jinvento Ai despetuvo en Santander. Del Río cogió el foro por los dirse, Antonio, el inventor profetizó ante Paco cuernos, y preguntó: ¿La muerte ha dicho usted Cuesta: Iré a la prensa, hablaré con Ekaizer y puAntonio? Sin inmutarse lo más mínimo, dueño ya blicaré cosas en El país Tengo que reconocer del ambiente a la vista del terror provocado por su que, por una vez, Antonio, nuestro amigo el invenpariamento, Antonio se superó a sí mismo y contor, acertó.