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ABC Pág. 82 ESPECTÁCULOS Crítica de cine JUEVES 21- 12- 95 -Música clásica- Badura- Skoda, solista en el ciclo Beethoven Paul Badura Skoda, pianista, pedagogo y tratadista insigne, tan admirado como querido de nuestros públicos, actuó cerno solista del Primer Concertó que Beethoven escribió para piano y orquesta, aquel que, por ser su Op. 15, se halla muy cerca del pianoforte mozartiano. Uno de sus más divulgados trabajos, traducido a vanos Idiomas y reeditado varias veces, se titula, precisamente, La interpretación de Mozart en el pianoforte lo cual parece asegurarnos del sesudo conocimiento de tema tan interesante per parte del reputado pianista vienes. Naturalmente, lo primero es saber situarse ante un teclado que destaca las notas con suma nitidez, perladas, dentro de una manera en la que queda ausente en gran medida el énfasis dentro de un todo equilibrado. Y esto lo consigue Badura- Skoda con maestría, ofreciéndonos un Beethoven de su primera época que situaríamos como ejemplo, si llegásemos a admitir ciertas colaboraciones inapropiadas- glissandi en octavas incluidos -y que su concepto de línea hermosa fuera servicio sin fallo alguno. La colaboración prestada por la Orquesta Sinfónica de- Madrid- la veterana Orquesta Arbós- llevada por el joven director malagueño, Francisco de Gálvez, tuvo mucha precisión y calidad evidentes. Antes, abriendo la sesión, celebrada con la buena entrada que registró la Sala Sinfónica del Auditorio en la tarde del martes, la agrupación madrileña y su ocasional batuta, habían interpretado la Obertura del mismo autor, de Las ruinas de Atenas breve composición, tan poco sustanciosa como para afirmar que se escucha en muy pocas ocasiones, y que por algo será... Como final del programa, la Tercera Sinfonía la tan célebre como hermosísima Heroica A cargo de los mismos intérpretes, fue llevada por de Gálvez con muy decididos ademanes, es decir, mandando con valentía, firmeza, muy cuidada dentro de un sentido primordial rítmico, excesivamente ausente toda poesía. La joven batuta pudo obtener la respuesta aceptable de los profesores, con momentos hasta extraordinarios, aunque en otros, los más rápidos, se rozara bastante el desajuste. Badura- Skoda hubo de conceder un bis al final de su actuación solista. Fue ovacionado y aplaudido largamente por los seguidores del Ciclo Beethoven de la Comunidad de Madrid. Compartió el éxito con director y orquesta. Antonio IGLESIAS El efecto mariposa en vez de bajarse al moro Colomo se sube a Londres Producción: Beatriz de la Gándara. Dirección: Fernando Colomo. Guión: Colomo y Joaquín Oristreil. Fotografía: JeanFrancois Robín. Música: Ketama. Intérpretes: María Barranco, Coque Malla, Rosa María Sarda, James Fleet, Pete Sullivan. Salas de estreno: Renoir Cuatro Caminos, Gran Vía, Canciller, Roxy B, Acteón, Plaza Aluche. Ahora, que es época de encuestas y audiencias, seguro que corre por ahí alguna sobre esto: cuanto más negras, asquerosas y dramáticas se ponen las cosas en la vida, más se empeña la gente en que sólo le cuenten comedias. Y en España, donde la vida está tan negra, asquerosa y dramática como en cualquier otro lado, durante este año que ya ve meta boqueando y con calambres, como uno de esos corredores de maratón que llegan malamente, el cine ha soitado comedia como quien suelta lastre. A Fernando Colomo, director de El efecto mariposa se le podrá acusar de otras cosas, pero nunca de caer en este género porque ahora se lleve. Salvo en un par de ocasiones (sobre las que dejamos caer un tupido velo) Colomo sólo hace comedias. O, al menos, lo Intenta. Y, aún a riesgo de pecar de superficial, la impresión personal es que entre su mejor comedia y la peor hay muy pocas diferencias. A saber si esto es bueno o malo, pero es. Observemos, por ejemplo, que a Bajarse al moro uno de sus Fernando Colomo más celebrados títulos, y a El efecto mariposa sólo las separa algún que otro detalle. Los personajes, la raíz de las situaciones, su estructura interna, alusiones, ideología, apego a la coyuntura y hasta la música son algo más que parecidas: Cambia el tráfico (el de chocolate, por el de influencias; el de la circulación por la derecha de Madrid, por el de la izquierda de Londres) cambia a Antonio Banderas por Coque Malla, a Aítana Sánchez Gijón por María Barranco, a Juan Echanove por Rosa María Sarda... Nada... De bajarse al moro a subirse a Londres. Los personajes están construidos con una sencillez que le honra; mientras que las situaciones adquieren una complejidad que hubiera dejado patidifuso al mismísimo Moliere. O sea, esos personajes que se desmoronan de puro sencillos hacen unas barbaridades de psiquiatra, lo que aproxima la película a esa cosa tan indomable que se llama astracán. Alguien con la cara de Coque Malla se enamora (el término justo sería se enrolla con la hermana de su madre, que tiene la cara de María Barranco. Mientras, la madre (Rosa María Sarda) que huye de España con la maleta de tirar de, la manta dejándose al marido en la cárcel por corrupto, se arroja en brazos del vecino de su hermana, que es un inglés guarro como él solo... El chiste del año Hay otros personajes, otros tiras y afloja, algo de sociología baratilla sobre la generación perdida (y forrada) sobre los sociatas y un chiste buenísimo, que probablemente le sale sin querer de puro ingenuo y buena persona que debe ser Colomo (disculpas por traerlo al papel, pero es que es genial) los documentos comprometedores de la maleta llegan por azar al diario El país, éste los publica (la sala se parte de la risa en ese momento) y como consecuencia el Gobierno cae (las lágrimas ruedan mejilla abajo) el escándalo llega hasta la Casa Blanca y el mundo cambia... Impresionante. El efecto mariposa tiene, además de éste, otros momentos graciosos (el de Rosa María Sarda en el bingo, por ejemplo, que no lo hubiera mejorado ni Carol Burnett) Y entre unas cosas y otras, queda como una película éntrete- nida, que ni le quita ni le pone zancadilla a la filmografía de Colomo, y que tiene la virtud de demostrar que Coque Malla, a pesar de esa voz que le ha hecho célebre en otros campos, puede hacerse con un personaje más o menos cinematográfico. María Barranco tan María Barranco como siempre... Y Santas Pascuas. E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Flamenco La prodigiosa guitarra de Rafael Riqueni El pasado martes, en el Centro Cultural de la Villa, dentro del ciclo Encuentro Flamenco Rafael Riqueni ofreció un nuevo concierto ante la afición madrileña, para poner una vez más de manifiesto su dominio del instrumento y los valores de sus composiciones, que responden a una concepción musical sumamente personalizada. Rafael Riqueni es un músico flamenco muy imaginativo y un ejecutante virtuoso donde los haya, por lo que su guitarra es un prodigio en ambos conceptos. Premiado en certámenes tan importantes como los de Jerez y Córdoba, desde los años setenta viene desarrollando una trayectoria brillante en su género aquende y allende nuestras fronteras. Y todo el recital que estrenó en el Centro Cultural de la Villa estuvo marcado, pieza a pieza, por la gran cantidad de matices que aporta en cada estilo, sobresaliente en su espléndida soleá, en la primera parte, un tema lleno de gracia sin perder profundidad flamenca en ningún pasaje y por su fuera poco rematado de forma sorprendentemente airosa. Lo que se dice un toque modélico, que por sí solo consagra a un artista. Y digamos para finalizar, que la guitarra de Riqueni es tan rica en su expresión andaluza, tiene tamaña capacidad cautivadora, que no necesita para nada acompañamiento instrumental alguno- ni siquiera de voces- por muy bueno que sea, para llevar al público su música tan creativa y a la par tan pendiente de las estructuras básicas. Esa es nuestra impresión, nos interesa más su toque en solitario, como lo demuestra la admiración que causó su soleá, como antes apuntábamos, en el escogido público asistente. Manuel RÍOS RUIZ