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28 ABC ELECCIONES EN CATALUÑA Evolución del voto LUNES 20- 11- 95 El PP alcanza, quince años después, el voto de UCD Los socialistas prosiguen su paulatina caída paralela a sus expectativas en toda España El descenso registrado por CiU en las elecciones autonómicas de ayer demuestra que los nacionalistas catalanes ya han tocado su techo electoral, y que siguen deslizándose en el plano inclinado en el que entraron en las generales. La pérdida dé posiciones de CiU, que ha perdido la mayoría absoluta que tando deseaba reno- Síntomas de declive en el voto nacionalista que obtiene sus peores resultados desde 1982 Barcelona. Emilio J. Blasco var Pujol, al serle arrebatados diez diputados y quedarse con 60; pero sobre todo el vertiginoso descalabro del PSC, que ha obtenido 34 escaños, perdiendo seis, es compensada con el incremento de las otras tres formaciones catalanas: PP, ERC e IC. La subida del PP recupera el vigor del centro- derecha catalán. Evolución global del voto en Cataluña 41,0 2; 4 Sepresentó en 2,7 ooa lición con oíros partidos nacionalistas 3,3 Gen- 77 Gen- 79 Mun- 79 Aut- 80 Gen- 82 Mun- 83 Aut- 84 Gen- 86 Mun- 87 Aut- 88 Eur- 89 Gen- 89 Mun- 91 Aut- 92 Gen- 93 Eur- 94 Mun- 95 Aut- 95 Jordi Pujol ha gobernado con mayoría absoluta durante once de los quince años que lleva en la Generalidad. En las primeras elecciones autonómicas, celebradas en 1980, CiU obtuvo el 27,7 por ciento de los votos. Consolidada en el gobierno catalán y con el camino despejado por un PSC que no quiso entrar en un ejecutivo de coalición (un error histórico que los socialistas han pagado todos estos años) y se conformó con el campo más propicio de las generales, la coalición nacionalista ha ganado después por mayoría absoluta en las siguientes elecciones al Parlamento catalán, sumando el 46 por ciento de los votos. Un porcentaje aj que los socialistas se aproximaron en el 82, cuando aportaron al cambio liderado por Felipe González el 45,2 por ciento de los votos de Cataluña. Después de los resultados de ayer, el PSC podría enmendar ese error histórico del 80 y completar la mayoría parlamentaria que Pujol necesita para gobernar con suficiente holgura. Desde entonces el 80, CiU y PSC se han repartido los triunfos: autonómicas para las huestes de Pujol, y generales para las de Narciso Serra. Hubo un intento de trastocar este orden en la últimas elecciones generales, en las que CiU estaba convencida de poder vencer en Cataluña al PSC, cuando en el conjunto de España el PP competía de tú a tú con el PSOE. Pero al final, Roca se llevó al Congreso 17 escaños, frente a los 18 del PSC. En las municipales, a pesar de que siempre el PSC ha quedado por delante, las diferencias no han sido tan notables y había consuelo para todos: los socialistas tenían más número de concejales, al imponerse en las grandes ciudades del cinturón industrial de Barcelona, y los nacionalistas alcanzaban mayor número de alcaides, al vencer en multitud de pequeños municipios de la Cataiuña rural. En las europeas, un socialismo cada vez más de capa caída cedió el testigo a CiU en 1994. Ayer continuó su caída electoral, obteniendo los peores resultados. Por debajo de esta disputa en la banda alta de la clasificación electoral están las otras tres formaciones: PP, IC y ERC. Después de unos primeros compases destacados de AR que alcanzó el 14,5 por ciento de los votos en las generales de 1982, el electorado del centro derecha acabó por decantarse mayoritaria- mente hacia CiU, contribuyendo así a la primera mayoría absoluta de Pujol. Liderazgo de Aznar La mala situación del PP, que llegó a su peor resultado en las autonómicas de 1988, al conseguir el 5,3 por ciento de los votos, ha quedado superada con el liderazgo de José María Aznar. Así, este partido ha llegado a alcanzar en Cataluña el 17 por ciento de los votos en las generales del 93 y el 18,5 en las europeas de 1994. En esos últimos comicios llegó a quedar como segunda fuerza en la ciudad de Barcelona. Pero en las catalanas de ayer el PP ha dado el do de pecho y ha duplicado con creces sus resultados, al pasar de siete a diecisiete diputados. Los populares han conseguido en las catalanas un 13,1 por ciento de los votos emitidos, cuando en el 92 lograron el 5,9. ERC, por su parte, atraviesa en los últimos años una etapa de cierta estabilidad, con tendencia al alza, después de un largo periodo de complicadas vicisitudes, que le llevaron a arrastrarse bajo mínimos, con porcentajes poco superiores al 2 por ciento a lo largo de los años ochenta. En las autonómicas de 1992 obtuvo el 7,9 por ciento de los votos, volviendo a los niveles con los que comenzó en el Parlamento. La formación independentista cre- ció en los comicios de ayer casi dos puntos, lo que le sirvió para obtener cuatro diputados más, situándose en trece escaños. La sierra de IC tiene los picos aún más pronunciados. De ser la segunda fuerza política, tras los socialistas, en los primeros pasos de la transición (alcanzó el 20 por ciento en- las municipales de 1979) la formación que ahora lidera Rafael Ribo se hundió después, sobre todo en las generales, en las que el voto de izquierdas marchó al PSOE victorioso de principios de los ochenta. Sólo en las municipales, IC ha levantado la cabeza. Y lo volvió a hacer ayer, al superar en más de tres puntos los votos obtenidos en el 92 y aumentar cuatro escaños, colocándose en once. Las elecciones generales de 1993, que supusieron la pérdida de la mayoría absoluta del PSOE, marcaron unas tendencias confirmadas en las europeas de 94, matizadas en las municipales del pasado mes de mayo, y que han dado como resultado los comicios de ayer. El desplome del PSC, que en el 93 obtuvo su peor resultado en unas generales, fue relativamente mitigado en las municipales, sobre todo al conservar las alcaldías de Barcelona, Gerona y Lérida, cuando el PSOE perdía casi todas sus capitales de provincias, pero ahora ya no tiene paliativos. Tendencia a la baja CiU, por su parte, ha tocado su techo. En las últimas generales perdió un diputado y en las municipales de este año bajó tres puntos. Esa tendencia a la baja queda confirmada en las elecciones de ayer. Los nacionalistas ya daban por supuesto una pérdida de escaños, pero confiaban en conservar por los pelos la mayoría absoluta. Bajan los dos grandes partidos y suben los tres pequeños.