Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Entrevista Ramón Serrano Súñer Movido por su orgullo, Franco creyó realmente que dejaba todo atado y bien atado Franco nunca pensó en retirarse. Creo ahora y creí entonces que hubiera sido mejor que lo hiciera Su discurso es un caudal de recuerdos, impresiones y sabiduría, acumulados a lo largo de noventa y cuatro años de vida, que desborda de los cauces de mis preguntas y se derrama por paisajes incontenibles en el espacio de una entrevista. El hombre que tengo ante mí es testigo privilegiado de la Historia; forma parte de ella. En su memoria (ciertamente privilegiada, que junto a un tesón muy singular le permitió cursar toda la carrera de Leyes con matrículas de honor para satisfacer los deseos de su padre y opositar después brillantemente a la Abogacía del Estado) comparten espacio Franco, Hitler, José Antonio, Mola, Churchill, Mussolini y cien Sentado en un sillón alto de recto respaldo, impecablemente vestido, erguido pese a los años y lúcido, exquisitamente cortés y educado, pero acostumbrado a ordenar y ser obedecido, don Ramón Serrano Súñer me recibe en su despacho de trabajo y se olvida del reloj para servirme, a chorros, la memoria de una vida. -Dicen que la democracia exige un largo aprendizaje, que a los españoles no nos ha sido dado realizar, y que de ahí se derivan nuestros actuales males. Usted que ha tenido casi un siglo para comprobarlo ¿qué opina al respecto? -Yo opino que los males provienen en parte del carácter mismo del pueblo español, aunque ciertas cosas no hayan ocurrido sólo en España. La realidad es que, en cuanto se llega al poder, se instala la demagogia; podemos verip aquí todos los días, con afiliados en busca del enchufe y con la proliferación del amiguismo. Por consiguiente, más que un aprendizaje, se necesita tener ideas precisas y claras sobre lo que es la democracia. Porque se comete con frecuencia el error de pensar que es un valor y un fin en sí misma, cuando en realidad es un medio para la gobernación de un país. Se oye decir con frecuencia: Hay que salvar la democracia! Pues no. Lo que hay que salvar son los valores esenciales y permanentes de un país y la democracia ha de aspirar a eso, como toda forma legítima de gobierno. ¿Conviene usted en que es, cuando menos, el menos malo de los sistemas de gobierno posibles? -Genéricamente no se puede contestar a eso. Incluso Juan Jacobo Rousseau, que es su fundador propiamente dicho, después de hacer el elogio teórico de la democracia, afirma que es el sistema político más fácil de falsear. Y ja realidad ha demostrado que eso es verdad. conocidos más, con los miles de escritores que pueblan los estantes de su envidiable biblioteca. Nació en Cartagena en el último mes del primer año del siglo. Fue diputado en las Cortes de la República, preso en las cárceles del Frente Popular, ministro de Gobernación y de Asuntos Exteriores con Franco- además de su cuñado- y, finalmente y aún hoy, hombre de negocios y abogado, una vez abandonada la primera línea de la vida pública. Pero, como él mismo reitera y demuestra a lo largo de estas páginas, de mi condición de español no he de dimitir mientras la vida física no se extinga, motivo por el cual nunca me he apartado de los problemas de España España se negaba a sí misma con la revolución de Asturias y la de Cataluña, nos dábamos cuenta de que no se podía vivir etemamente en el Estado campamental. Pero claro, para levantar aquella nueva España se necesitaba un grupo absolutamente honesto, competente y con la idea de servir a su país. ¿Existía ese grupo? -Existieron personas discretas, algunos con experiencia y con pulcritud de conducta, pero no hubo la necesaria cohesión; la unidad indispensable que da la jefatura de Gobiemo. Sin un jefe de Gobiemo, que lo sea de pies a cabeza, no se puede avanzar seriamente hacia ese Estado que yo quería crear. ¿He de deducir que, en su opinión, Franco no era un jefe de Gobierno de los pies a la cabeza? -Franco era un jefe de Gobierno muy circunstancial, que se paraba mucho en la anécdota y que no tuvo la formación política suficiente para aprovechar el momento y el material de que disponía para establecer los fundamentos de un Estado nuevo. -IPues ya resistió tiempo para arrastrar tales lagunas! -Resistió por su temperamento personal, que le hizo capaz de soportar el peso siempre en aumento de una autoridad absoluta, lo cual evidentemente, Incluso en hombres de mayor formación, es siempre un peligro y un inconveniente, ¿Por qué no se retiró y resistió tanto tiempo? Porque estaba en su constitución política y temperamental y en las circunstancias en las que se seguía viviendo en España, hora bien, por lo mismo que digo una cosa, digo la otra: fue un hombre honrado que no se aprovechó de las ventajas del poder para aumentar sus riquezas particulares. Esto es evidente que fue así y es importante decirio cuando vemos ahora cómo desde el poder se cae constantemente en la tentación. El legado de Franco -Me voy a referir concretamente a España. ¿Hubiera sido más fácil y más 10 ABC grato nuestro presente si Francisco Franco se hubiera retirado quince o veinte años antes de morir y hubiera dado paso a un sistema democrático? ¿Pensó él alguna vez en hacerio? -Claro, ese es el problema del absolutismo... Él nunca lo pensó; nunca tuvo la idea de retirarse. Ai contrario: fi vio y vivió este país desordenado y caótico que fue España en tiempos de la segunda República y pensó que había que poner orden y concierto. Se perdió entonces otra oportunidad para España, porque la llegada de la República fue acogida en témiinos generales con alegría; pero ni el Gobierno ni los españoles tuvieron la responsabilidad suficiente para intentar una estabilización seria y tranquila del sistema y, en lugar de ello, siguieron el fanatismo anterior de todos los partidos. En estas circunstancias llegó Franco al poder. ¿Nos habría ido mejor si se hubiera retirado antes? Eso es un futurible, pero yo, como español que tuvo alguna participación en alguna de sus etapas, creo personalmente que, efectivamente, habría sido mejor. Pero no lo creo ahora, lo creí también entonces y comenté muchas veces con Franco que el gran problema que teníamos era el futuro y que no se podía dejar al país colgado de un hilo el día que él muriera. Yo hablaba con él con la confianza que no tenían otras muchas personas que se acercaban al poder, y esa misma confianza, así como mi propia experiencia y dolores como español, me aconsejaban la necesidad de constituir cuanto antes un Estado. Porque cuando yo llegué a Salamanca, después de salir de la cárcel, lo que había era un Estado puramente campamental, militar, basado en la fuerza. ¿Nunca se arrepintió de haber proporcionado cimientos y base jurídica a ese Estado; de haber creado la arquitectura del régimen que permitió a Franco permanecer cuarenta años en el poder? -No, no me arrepentí porque en aquel Estado campamental no se podía vivir indefinidamente. Yo siempre creí que era necesario construir un Estado sobre nuevas bases, más moderno. Y esa era una idea que muchos españoles llevábamos dentro: comprendiendo que había sido necesario acabar con aquel caos en que Caciquismo y mangoneo ¿Y qué hay de quienes le rodeaDOMINGO 29- 10- 95