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LUNES 7- 8- 95 LA FIESTA NACIONAL El domingo en la Monumental de Las Ventas ABC Pag. 71 Se desperdiciaron inútilmente varios toros de triunfo Emotivo recuerdo al picador mexicano Sixto Vázquez Confieso que he asistido a la corrida canicular venteña con no poca emoción, porque esta mañana me ha llamado desde México nuestro corresponsal Guillermo Leal, para comunicarme que el picador azteca Sixto Vázquez había fallecido. El famoso varilarguero forma parte de los mejores recuerdos de mi juventud. Sobre el ruedo de las Ventas escribió una página imborrable del mejor toreo a la jineta. Qué maravilla de subalterno! ¡Qué torero! Inolvidable aquella tarde del 31 de julio de hace 40 años, cuando en este mismo ruedo fue obligado a dar la vuelta, acompañado por el matador mexicano Jaime Bravo, por una memorable actuación. Y es que ya por aquel entonces, digan lo que digan, se iba olvidando poco a poco el arte de picar con autenticidad. Sixto Vázquez, muy de frente, tirando el palo, cogió delantero a su enemigo, y toreando, ¡señores, toreando! mantuvo una hermosa pugna con el astado en tres puyazos monumentales. Eran los tiempos en que el matador iba al quite con prontitud. No enviaban a los banderilleros, ni cometían esa inmensa tontería de hacer señales con la mano para que el picador levantara el palo. Es el espada el que tiene que meter el capote. El picador no puede perder nunca el punto de apoyo mientras el toro empuje. Recuerdo emocionado desde aquí, desde la plaza de las Ventas, al inolvidable Sixto Vázquez. Hace muchos años que le dediqué un capítulo de mi libro La entraña del toreo No se trata de publicidad, porque están agotadas las varias ediciones que se hicieron de él. Después de llegar de Valencia, reencontrarse con la primera plaza del mundo en una corrida veraniega, produce un no sé qué de respeto. Naturalmente que la plaza no se encontraba llena, porque el cartel no era de lujo, precisamente. En otro tiempo, en la añorada época de Livinio, se llegaba a montar sobre el ruedo venteño aquel espectáculo sobre hielo titulado Holliday on ice Lo que sucede es que hay muchos desmemoriados o gentes que no han ido en su vida a los toros, pero lo cierto es que este coso se quedó cerrado más de un domingo durante la temporada canicular. La corrida portuguesa de Ortigao da Costa, remendada con dos sobreros de Astolfi, no fue precisamente brava con el caballo, pero llegó a la muleta con extraordinaria nobleza. Que se lo pregunten a Raúl Galindo, que venía en plan de padrino del toledano Regino Agudo. Raúl Galindo- y conste que lo digo con sentimiento- desperdició la oportunidad de su vida, ¡qué digo oportunidad, dos oportunidades! -y no es porque le faltaran ni la voluntad ni el valor. Lo que sucede es que su toreo, correcto desde el punto de vista técnico, carece de sentimiento, de vibración. Resulta terriblemente frío y no llega a los tendidos. Esto debe comprenderlo un profesional con experiencia como es el madrileño. Lógicamente no convenció a nadie. Le respetaron sus correctas maneras, incluso lo bien que despega los brazos del cuerpo y una cierta facilidad innata para el toreo, pero su estilo carece de color y sabor. La insipidez no es buena para nada. Es preciso poner mucho corazón y sentimiento en todo. No son buena cosa la abulia ni la apatía. Lo mejor de su actuación, sin duda, la soberbia estocada que recetó al cuarto. Ahí arrancó merecidamente las mejores ovaciones de la tarde. Juan Cuéllar tuvo en primer lugar un buen toro de Ortigao da Costa. El cornúpeta iba superior por el lado derecho. El de Colmenar de Oreja corrió la mano con vibración en dos o tres series, pero tampoco supo sacarle el apetecido partido. En su situación actual, escaso de contratos pero sobrado de decisión- demostrado lo tiene a lo largo de su carrera- no debió consentir que ese animal se fuera con las dos- S. orejas puestas al desolladero. Por lo menos una debió de llegar a su mano diestra. Luego vienen las lamentaciones y echar la culpa a la política de despachos Además estuvo muy mal con la espada. En el quinto, que brindó a Doña Mana de las Mercedes, abrió la faena con las dos rodillas en el suelo, muy decidido. Pero su labor fue apagándose poco a poco, muy menguadas las ilusiones por la corta embestida del toro y la larga y premiosa porfía del voluntarioso torero. Una vez más, mató muy mal. El toricantano Regino Agudo anduvo compuestito al toro del doctorado. Sacó muletazos airosos, de buen gusto, pero que no llegaron a estremecer a los graderíos. Mató con brevedad y escuchó palmas. Es una verdadera lástima que no sepa lidiar durante el primer tercio. Siempre se va por la culata del caballo. Se tuvo que enfrentar al sexto, un manso de Astolfi, que, sin embargo, llegó a la muleta embistiendo con nobleza. A este toro le sacó pases muy hermosos con la derecha, bajando bien la mano, muy ceñido, mas la faena bajó de tono cuando se pasó la flámula a la izquierda. Volvería, en terrenos del 10 a reanudar su labor por el lado derecho. Intentó torear con la figura erguida y relajado, pero ya el toro se había parado y la bien iniciada faena se desmoronaba lentamente. Aún pudo sacar un precioso trincherazo, que remató con un cambio de mano y un desplante. El paso que ha dado Regino Agudo en tarde trascendental para un torero se puede calificar de entonado. Tal vez se gane la opción a un nuevo contrato, pero era imprescindible un triunfo redondo, de puerta grande, para abrirse camino. Hacía bastante tiempo que no presenciaba una corrida dominguera en Madrid. Viene uno de las ferias de otra cosa y, claro, entendemos las grandes dificultades que se les presentan a estos muchachos, aunque tengan toros tan buenos para la muleta como los de hoy. Mas estamos en la pescadilla que se muerde la cola: les faltan contratos, no están puestos, y hasta que llega la próxima oportunidad... De cualquier manera, Regino Agudo debe volver a actuar próximamente. El muchacho se Ficha de la corrida Plaza monumental de las Ventas. Domingo, 6 de agosto de 1995. En el palco regio, Su Alteza Real la Condesa de Barcelona. Cuatro toros de Ortigao da Costa, que mansearon en el caballo, pero se dejaron torear. Dos de Astolfi. El primero de ellos se dejó torear y el sexto fue muy manso, pero bueno para la muleta. Raúl Galindo, de blanco y oro, bajonazo y dos descabellos (aviso y pitos) En el cuarto, estocada arriba (ovación) Juan Cuéllar, de salmón y oro, tres pinchazos, media y tres descabellos (aviso y pitos) En el quinto, cinco pinchazos y un descabello (aviso y pitos) Regino Agudo, de blanco y oro, pinchazo hondo y dos descabellos (ovación) En el sexto, estocada atravesada y descabello (aviso y vuelta con protestas) desenvolvió bastante bien, aunque, como decíamos más arriba no es eso precisamente lo que precisa en estos momentos. Debe soñar con la puerta grande. Una ovación y una vuelta al ruedo con algunas protestas no es suficiente para entrar en las ferias. Insistimos en que no ha dejado mal sabor de boca. Vicente ZABALA Madrid. Agencias La Coruña. -Se lidiaron toros de Zalduendo, bravos y de buen juego en la muleta. César Rincón, ovación y dos orejas con salida a hombros. Litri, una oreja y ovación. Julio Aparicio, palmas y ovación. Vicente Yesteras, de la cuadrilla de César Rincón, fue atendido de una cornada en el ter- ció medio del muslo izquierdo, de dos trayectorias, de pronóstico reservado. Barcelona. -Toros de El Sierro, de buen juego aunque algo flojos. El Tato, oreja y oreja, con salida a hombros por la puerta grande. Ángel Lería, ovación y vuelta al ruedo. Finalizada su actuación decidió retirarse de la profesión. Cristo González, palmas y palmas tras aviso. Vitoria. -Seis toros de Salustiano Galache terciados, sin casta, ni fuerza. Sergio Sánchez, ovación y ovación. Osear Higares, ovación y silencio. Fue atendido de una distensión en la mano derecha. José Ignacio Ramos, silencio y palmas. Bayona (Francia) -Segunda de feria. Toros 4 de Cebada Gago, manejables. Muy buenos tercero y quinto. Chamaco, palmas y ovación. Javier Vázquez, palmas tras un aviso y una oreja. Pedrito de Portugal, ovación tras aviso y silencio. Huelva. -Toros de Gabriel Rojas nobles y de excelente juego. Ortega Cano, silencio y ovación tras dos avisos. Emilio Silvera, palmas y silencio tras aviso. Finito de Córdoba, una oreja y palmas. Puerto de Santa María (Cádiz) -Toros del Marqués de Domecq, flojos de casta y fuerzas. Espartaco, silencio y división de opiniones. Jesulín de Ubrique, silencio y una oreja. Rivera Ordoñez, vuelta al ruedo y palmas. Soto del Real (Madrid) -Toros de Aguadulce con desigual presentación. El astorgano Julio Norte, dos orejas y dos orejas. Pepín Jiménez, ovación y gran ovación. Rafael Camino, una oreja y ovación.