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MARTES 21- 3- 95 INTERNACIONAL ABC Pág. 33 Al menos ocho muertos y cinco mil afectados en un atentado con gas venenoso en el metro de Tokio Un experto en armas químicas había advertido del inminente uso de esta táctica en Japón Ocho y cuarto de la mañana. Más de dos millones de personas se hacinan, como cada día, en las diferentes estaciones del metro de la capital japonesa para comenzar su jornada laboral. Casi al mismo tiempo, de cinco paquetes de comida preparada situados estratégicamente en vagones y en estaciones de dos de las Tokio. Afp, Ap, Dpa, Efe, Reuter líneas que atraviesan Tokio- la Hibiya y la Marunouchi- empezó a expandirse un gas venenoso, el Sarin veinte veces más letal que el cianuro potásico. Ocho personas han muerto, setenta y seis están en estado crítico y unas 4.700 precisaron de tratamiento médico. Un experto había anticipado ya la matanza. ATENTADO m EL METOG O i 10 KK A las 8: 15 de la mañana, en dos lineas de metro que atraviesan el corazón de Tokio, varios paquetes de comida preparada comienzan a ctespedr, en estaciones y vagones, un gas que afecta a las miles de personas que, en esa hora punta, usan el metro. Las estaciones afectadas son 16. El gas tóxico; et letal sarin elaborado por los nazis. Siete personas mueren, 76 están muy graves y han sido hospitalizadas mas de 4.700. personasen MatsuRiots cayas causas r Sarin: (gas nervioso) Es un gas incoloro e inodoro que se absorve a través de la piel o los pulmones y produce un fallo de todas las defensas del cuerpo. Una segunda sustancia, acetonitri! o metil cianida fue empleada para dispersar f el sarin Afecta al sistema nervioso y produce una congestión de los pulmones, sudor intenso, vómitos y convulsiones que ocasionan la muerte en quince minutos I La policía atribuye el atentado al grupo budista Oumo Shinrykyo Sarin es veinte veces más letal que el cianuro potásico y más pesado que el aire lo que le hace cernirse cerca del suelo y causar un número máximo de víctimas. Fue desarrollado pero no fue empleado por Alemania en la Segunda Guerra Mundial. Irak lo empleó contra Irán en la Primera Guerra del Golfo REUTER E. R Algunos testigos presenciales sólo han podido decir que en alguna de las estaciones observaron a un individuo alto, con gafas oscuras dejar uno de los letales paquetes de comida preparada en el andén. La Policía, que ha dispuesto a diez mil agentas para la investigación, ha indicado que los responsables de la criminal acción buscaban una gran matanza, y que debían tener grandes conocimientos de química para conseguir que el gas se expandiera como lo hizo. También confirmaron que en uno de los recipientes encontrados en las estaciones hallaron un líquido de color marrón, lo que podría indicar que, además del sarin que es incoloro, se utilizó en la acción gas mostaza. Gas Sarin de diez a cien veces más tóxico que el ácido cianhídrico Madrid. S. C. La Sarina o Sarin es un neurogás muy tóxico por inhalación y absorción dérmica. Es un ester isopropílico del ácido metilfosfofluoridico, inhibidor de la enzima colinesterasa, que tiene la siguiente formulación: (CH CHO (CH 3) FPO Los neurogases son agentes para la guerra química, muy tóxicos, elaborados por Alemania durante la II Guerra Mundial. Estructuralmente son derivados orgánicos del ácido fosfórico. Provocan el envenenamiento por acetilcolina, al inhibir la citada enzima colinesterasa, y el cese de la transmisión nerviosa. Los neurogases son líquidos incoloros, inodoros e insípidos, de volatilidad baja. Se absorben rápidamente por los ojos, pulmones y piel y son de diez a cien veces más tóxicos para el hombre que el ácido cianhídrico. Provocan hemorragias nasales, pérdida de visión, caídas de tensión, vómitos e, incluso, la muerte en quince minutos. nal acción, aunque algunos periódicos locales aseguran que hay al menos un sospechoso entre los propios heridos. La Prensa apunta al grupo fundamentalista budista Oumo Shinrykyo El verdadero budismo como responsable de esta matanza que sube un escalofriante peldaño en las acciones terroristas. Al parecer, esta secta religiosa se vio implicada el pasado verano en un extraño caso de fabricación de Sarin en su centro de Yamanashi, próximo al monte Fuji, aunque las autoridades no pudieron probarlo. En la noche del domingo, la Policía entró en una propiedad de la secta en Tokio para liberar a una joven supuestamente retenida contra su voluntad, lo que podría haber motivado esta venganza. El grupo- que predice el fin del mundo para 1997- hizo público ayer un comunicado en el que niega cualquier relación con la matanza y acusa al Gobierno nipón de haberla provocado para poder reprimir a los grupos religiosos. Kyle Olson, un norteamericano que ocupa la Vicepresidencia del Instituto Internacional de Control de Armas Químicas y Bacteriológicas había predicho el atentado. En junio pasado, siete personas murieron en la pequeña ciudad de Matsumoto por inhalar un gas que resultó ser Sarin Tragedia anunciada El experto viajó a Matsumoto y hace unos días publicó un artículo en la revista mensual japonesa Marco Polo en el que decía: ¿Qué pasaría si una cosa así sucediera en el metro de Shinjuku (la mayor estación de los arrabales de Tokio) y se lamentaba de que el Gobierno hubiera encargado la investigación de lo sucedido en Matsumoto a la Policía local. El artículo aseguraba que las víctimas no eran sino cobayas para un grupo terrorista que utilizará este gas en una gran ciudad Ayer, Olson manifestó que habrá probablemente otros atentados de este tipo y añadió que sería irresponsable pensar que esto no puede ocurrir en Londres o Nueva York John Parchini, director del Comité norteamericano para la Seguridad Nacional, aseguró que 35.000 toneladas de armas químicas están almacenadas actualmente en los Estados Unidos, y más de 50.000 en Rusia, que podrían entrar en el mercado Impacto psicológico Las escenas vividas en el metro de Tokio tardarán tiempo en desaparecer de la memoria de los japoneses. El tráfico fue cortado en las dos líneas y las fuerzas de lucha antibacteriológica desplegadas mientras los bomberos y servicios de socorro evacuaban a 4.700 personas hacia una treintena de hospitales. Cerca de doscientas permanecen ingresadas- setenta y seis en estado crítico- La Policía aún no se ha pronunciado sobre la autoría de la crimi-