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46 ABC INTERNACIONAL Medio siglo de la liberación de Auschwitz DOMINGO 29- 1- 95 Al entrar en Auschwitz me di cuenta de que Stalin lo sabía todo Lágrimas por el pasado hacen olvidar el genocidio de los Balcanes Auschwitz- Birkenau. Ramiro Villapadierna, enviado especia! Por encima de los discursos, de las incomprensiones insensibles entre el holocausto judío y la tragedia polaca, miles de seres humanos, judíos, polacos, gitanos, lloraban ayer al volver a pisar la hierba que había crecido sobre las cenizas de los suyos. Se discurseaba y se lloraba por lo de entonces, sin una sola mención a lo de hoy, en Bosnia. Por eso, entre el brutal cúmulo de sensaciones también hubo lugar para la vergüenza. El general Petrenko era un joven coronel cuando al frente de su división de infanteria se topó con las alambradas del complejo de Auschwitz- Birkenau. Lo primero que me chocó, de lejos, fue observar las medidas de seguridad, las hileras de postes de hormigón, unidos por cuádruples alambradas, las torretas, todo aquello no era normal Al aproximarnos empezamos a ver esqueletos, sombras humanas que se acercaban por la carretera, sosteniéndose unas a otras... No acertábamos a entender aquello. Algunos cayeron ante nosotros, otros se dejaban morir en las cunetas, uno que pudo hablar y provenia de Rusia nos contó qué era aquello y que las SS habían abandonado el campo escasamente días antes En los tres af s de frente ruso había visto atrocidades inenarrables, pero aquello fue demasiado recuerda el hoy general Petrenko, que ha encabezado la delegación rusa en Auschwitz junto al presidente de la Duma. Empezamos a recoger a aquellos deshechos humanos y mandé a mis hombres que instalaran posiciones de inmediato para hostigar a la retaguardia alemana e impedirles bombardear el campo para hacerlo desaparecer Petrenko, 83 años y Héroe con Medalla de Oro de la Unión Soviética, que ha dedicado luego muchos años a leer archivos del Kremlin sobre la cuestión, no tiene inconveniente en reconocer que él no fue el primero en ver Auschwitz: El primero fue el comandante de la 100 división pero no se detuvo y continuó tras la retaguardia alemana. El plan de ataque contemplaba la toma de Katowice. Pero sorprendentemente para nosotros, no había ninguna orden, ninguna mención siquiera en las cartas y pianos militares, sobre el campo de exterminio. Y era claro que en Moscú lo sabían, sobre todo cuando después he sabido que había ya informes, desde el año 42, de la Inteligencia, que hay cartas de Roosevelt y Churchill comunicando sobre ello. Sabían incluso que allí había 12.000 prisioneros soviéticos, que están calificados como traidores en los informes por haberse dejado apresar. He encontrado pruebas de que en el círculo interno de Stalin se trató la cuestión de Auschwitz... y quedó desechada. Primero, porque no tenía ningún interés militar ni económico: lo que les interesaba era tomar la industria de Katowice; y, segundo, porque eran antisemitas y en eso los nazis les hicieron el trabajo sucio Vasily Petrenko recuerda horrorizado cuando encontró a 82 niños, aislados en la clínica del doctor Mengele: Con ellos se habían hecho todo tipo de experimentos. Era desolador. Pero lo más brutal fue encontrar las habitaciones llenas de juguetes, de vestidos de niño, de montones de cabello humano. ¿Qué ser enfermo podía coleccionar aquello? La cuenta atrás del holocausto Auschwitz- Birkenau. R. V. e. e. La Sho ah Eiie Wiesel fue el primero en utilizar esta palabra para definir el plan de exterminación de todos los hebreos de Europa: Die Endloesung la Solución Final. Esta llegaría a mediados de 1943, pero ya desde 1933 se habían iniciado en toda Alemania el boicot a empresas y actos vandálicos contra comercios judíos, a los que siguen expulsiones de la Universidad y la Administración. En 1935, por las Leyes de Nuremberg, los hebreos pierden todos los derechos de ciudadanía. La noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 es tristemente conocida como Noche de los Cristales Rotos: todas las sinagogas e instituciones judías son arrasadas e incendiadas, inciándose las expropiaciones y deportaciones. Al iniciarse la II Guerra Mundial, los judíos están incapacitados para acudir a las escuelas, tener negocios y profesiones, poseer tierra, asociarse, acudir a parques y usar teléfono y transportes públicos. El 27 de abril de 1940 se produce el primer transporte de prisioneros, sobre todo polacos, a Auschwitz. En octubre de 1941, se ve ya la necesidad de crear Auschwitz Il- Birkenau. Desde 1941 empieza la concentración en guetos y todos los hebreos mayores de seis años están obligados a identificarse con una estrella amarilla. Los niños mayores de doce son reclutados para trabajar en las fábricas de munición. El 20 enero de 1942, en la conferencia de Wannsee en un suburbio de Berlín, 15 altos dirigentes nazis reunidos por Reinhard Heydrich, proyectan la Solución Final. Italia y Hungría se resistirían hasta que fueron- invadidas en el 43 y el 44. Sólo Bulgaria resistió hasta el final. Operación Reinhard Auschwitz. J. R. V. A mitad de la cuesta que lleva al Moldava, en la praguense calle Ressloya, hay un estrecho tragaluz. Hay flores y candelas prendidas, llama y perfume eterno a la memoria de los héroes. Los bordes desdentados del ventanuco recuerdan aún la furia de las balas. Allí murió el comando de aviadores checos introducido en Praga para asesinar al lugarteniente de Hitler: Reinhard Heydrich, también llamado el verdugo de Praga. El atentado fue la gota que desencadenó los oscuros planes de la Solución Final. Estos héroes que hoy recaban velas y flores no tenían por qué conocer lo que sucedería, saltaron en paracaídas sin saber que todos ios judíos de Europa lo iban a pagar poco después. Un puñado de voluntarios checos se arrojaba desde aviones de la RAF, en mayo de 1942, con la sola misión de acabar con ei cruel reinado de Heydrich en el Castillo de Praga. Los aviones equivocan la posición, pero al menos uno de los comandos logra apostarse en la entrada norte de Praga, ¡a noche del 27 de mayo. A las 10: 30, el Mercedes verde descapotado de Heydrich da la curva en Holesovice y el capitán Gabcik se levanta de la cuneta descubriendo un subfusil Stern del ejército británico. trolan todos los suministros, y Heydrich muere antes de una semana. Hoy parece que fue envenenado en el hospital de Praga por orden del almirante Canaris. Siempre hay flores en la ventana de la iglesia de Cirilo y Metodio de la calle Resslova. Una placa recuerda a los patriotas y a los sacerdotes que les dieron cobijo en la cripta. Las represalias cundían ya por toda Bohemia: en los primeros días la Gestapo barre el país y ejecuta a 1.357 sospechosos. Al poco, otros 252 como cómplices. El 10 de junio, cerca de Praga, Lidice es elegido para un escarmiento ejemplar: dos pilotos checos de la RAF tienen familia en el pueblo. Así se inicia la aniquilación de Lidice: después de ejecutar en fila, ante sus mujeres, madres y hermanas, a todos los hombres mayores de quince años del pueblo, las mujeres y los niños son repartidos por burdeles de Alemania; el resto, a Matthausen. Al día siguiente explosivos y excavadoras volatilizan ei pueblo y los soldados plantan sobre ei lugar un campo de cebada. De repente, la mañana del 18 de junio, 350 agentes de las SS rodean la iglesia de la calle Resslova. Uno de los paracaidistas, contraviniendo todas las ordenes, ha visto una noche a su familia y ésta, aterrorizada por las represalias, revela el escondite a la Gestapo. Tras horas de asedio, los checos se niegan a salir de la cripta y los alemanes proceden a ahogarlos inundándola con mangueras. Antes, se quitarán la vida. Los cinco patriotas checos no sabían que Hitler sería implacable con el país que había atentado contra su bienamado amigo y Obergruppenfuhrer de las SS, a quien había dado en prenda nada menos que el querido Protectorado de Bohemia y Moravia. Que la viuda de Reinhard Heydrich sería insaciable exigiendo ejecuciones: obispos, sacerdotes, hasta dos mil checos; y que hasta la siniestra Solución Final, la aniquilación de todos los judíos de Europa, se precipitó y fue llamada en su honor Operación Reinhard. El atentado Heydrich va de pie con su gabardina negra de las SS y, como siempre, orgullosamente sin escolta. Gabcik encara el arma, apunta y dispara. El resorte del percutor no se mueve. Heydrich se apercibe y grita al chófer. Inmediatamente el capitán Kubis, que cubre a Gabcik lanza su única arma: pero la granada de mano golpea en la puerta y explota unos metros detrás del Obergruppenfuehrer. Éste, chorreando sangre, todavía baja deí coche disparando su Luger. La metralla le ha tocado la espina dorsa! Hitler preso de ira manda desde Berlín a su propio médico. La infección cunde, no hay penicilina, los británicos con-