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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 27 DICIEMBRE 1994 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA UANDO en 1123 la reina Doña Urraca y luego su hijo, el rey don Alfonso Vil hicieron donación de la Villa de Turégano al Obispado de Segovia, instituido no mucho antes por Alfonso VI, se inició una ¿ra que se cerró, simbólicamente, el pasado 2 de noviembre. En ese día, el obispo de Segovia cedió el uso del castillo, que era su última posesión en la Villa, al Ayuntamiento. Fue fiesta en Turégano, en el acto de cesión, con asistencia del obispo, el alcalde y el presidente de Castilla- León, en la iglesia románica de San Miguel, dentro de! castillo, del que es el núcleo. Y fiesta popular en la plaza, para el pueblo, y en el yantar en que no podía faltar el cordero. Y para el futuro queda la esperanza de detener la degradación del castillo y de crear, en torno a él, alguna institución cultural que devuelva a la Villa su prestancia histórica y atraiga el turismo. Es singular este castillo, el único de España construido en torno a una iglesia románica. Cuando se sube a lo más alto y se mira en torno (con precaución, hace tiempo que manos inconscientes arrojaron al suelo las almenas) se ve abajo la gran plaza porticada, del siglo XVIII, coso para los toros de septiembre. Se ve la iglesia de Santiago, que dentro de su fábrica dieciochesca esconde preciosas esculturas románicas. Y se ve la vega a la orilla de los arroyos que bajan de la sierra y van al Cega. Y, a lo lejos, se ve esa misma sierra azul y violeta, toda la línea del Guadarrama, de una parte, y los verdes pinares que llegan hasta Valladolid, de otra. En medio, los campos de cereal y girasoles (en tiempos, monte de encina y viñas) y los cebaderos a que debe el pueblo mucho de su vida actual. Y se ven los pueblos antiguos, con sus iglesias románicas: Torreiglesias, Caballar con su Fuente Santa en que se mojan las cabezas de los santos segovianos en los años de sequía, San Cristóbal de la Cuesta, con su románico intacto. Tantos otros, con semejante tradición e historia, están a escasa distancia. Quizá yo sea parcial, porque Turégano está unido a mi vida. En su plaza nació mi madre, en su Ayuntamiento fue mi abuelo alcalde, todavía vivo cuando allí voy en una vieja casa que fue Casa de Oficios del Palacio del Obispo: no el del castillo, arruinado hace mucho, sino el que en el XVIII se construyó en la plaza (hoy en una carnicería) Y he cíe confesar algún desafuero, cuando hace ya demasiado tiempo jugábamos en el frontón, qus alguien puso en la fachada de! castillo y que será lo primero que tendrán que quitar. Y aprendí a conocer el castillo con don Plácido Centeno, el viejo cura que fue quien descubrió que la iglesia es más antigua que e! castillo y escribió un libro sobre til Fue un buen punto de partida para visitar, estudiar, amar tantas villas y ciudades semejantes en Segovia y en toda Castilla. Por eso ahora siento una como necesidad íntima de recoger y destacar aquí este BC DOMICILIO SOCIAL J. I. LUCA DE TENA, 7 2 8027- MADRID DL: M- 13- 58. PÁGS. 128 C FIESTA EN TURÉGANO momento de la fiesta en que se reconocían los vínculos pasados entre la Villa y su antiguo señor y se abrían caminos al futuro. Porque la posesión del castillo por el Obispado recordaba, en verdad, tiempos antiguos. Y antiguos nombres. Nombres de antiguos obispos, como el belicoso don Juan Arias Dávila, que en tomo a la iglesia construyó el castillo del siglo XV. ¡Cómo lo recordé en Roma, en el Castel Sant Angelo, donde murió exiliado, acusado de judaizante! (tanto que en el castillo de Turégano picaron sus escudos) Nombres de antiguos magnates y reyes que por allí pasaron: don Pedro el Cruel, don Juan I! don Enrique de Villena, Fernando el Católico, Antonio Pérez... ¡Pensar que allí estuvo varias veces, en el XIV y en el XV, la corte de Castilla y la Cancillería y Audiencia! Algo tendrá la Villa cuando ha sido el tema favorito de pintores como Zuloaga y Zubiaurre (y Francisco Martín Burgueño, discípulo de José Francés: pintó infinitos castillos, tengo algunos) Y de escritores, desde Lope de Rueda a Azorín y Cela: Es pueblo grande y señor, de buenas y viejas casas, remilgadas piedras y habitantes taciturnos y meditabundos escribió en Judíos, moros y cristianos Pueden espigarse muchas historias y sucedidos más en el libro de Victoriano Borreguero sobre el señorío episcopal, al que yo puse el prólogo. ¿Se verá con benevolencia, después de esto, este elogio mío? Por lo demás, Turégano no es más que una parte de ese sur de la meseta norte de Castilla, ese Intermedio entre su momento creacional en Burgos y su expansión a Madrid y Toledo. La vemos surcada del recuerdo romano: era cruzada por sus calzadas, sembrada de sus ciudades y sus villas. Turégano mismo era un castrum era posiblemente COLLARES AUSTRALIANOS PERLAS FINAS CULTIVADAS BRILLANTES ESMERALDAS ZAFIROS RUBÍES CASA CENTRAL: CALLE ZARAGOZA, 3 Aparcamiento Pza. Mayor una mansión en la vía romana de Uxama a Segovia; y al lado está la villa romana de Aguilafuente. Y luego está el leve recuerdo de godos y moros y la vasta serie de las iglesias y castillos medievales y las huellas del siglo XV y sucesivos. Y, sobre todo, del XVIII, que en Turégano fue un tiempo de esplendor, de él viene toda la expansión de la villa. Todavía está en pie, junto a la iglesia, una fuente de Carlos III. Luego, en el siglo XIX, corrieron malos tiempos para estas tierras. Yo he leído en el archivo del Ayuntamiento los apuros de los campesinos, cogidos entre los guerrilleros y el ejército francés de Segovia, que hizo destrozos en el pueblo. ¿Y qué decir de la desamortización de Mendizábal, ruinosa para nuestro arte sin que la vida de los pueblos mejorara? Es bien clara la reducción del perímetro habitado, el abandono de las iglesias, la disminución de la población. Algo mejoraron las cosas con la Restauración, de ese tiempo vienen algunos edificios y la restauración de otros. Pero sólo en nuestros días se intenta una recuperación, a! menos para las poblaciones en que ello es viable. Y en cierta medida ha llegado. Yo puedo comparar el cambio tan enorme que han dado pueblos de un cierto número de habitantes desde fechas no tan remotas. Es consolador que ese progreso se realice, pese a los enfrentamientos y las guerras, pese a los malos gobiernos. El hombre tiene una capacidad de recuperación increíble, hay una vida que corre por el fondo de manera incontenible aunque en la superficie, en la vida pública, haya toda clase de problemas. Así, el abismo que separaba la vida rural de la vida ciudadana está desapareciendo en todas partes. O en casi todas. Pero Segovia es una zona desprovista prácticamente de industrias y de otros recursos que no sean los agrícolas y los ganaderos. El turismo, que ya ha comenzado, que es ya importante en realidad, es algo con lo que allí se cuenta mucho para el futuro. Casi se sueña. Un turismo entre cultural y gastronómico, diríamos. Pero bien conducido y canalizado, que no cause desastres. Hay que proceder con tiento, no irse a lo fácil ni a lo frivolo. El castillo de Turégano necesitaba cuidado, atención, dinero que el Obispado no podía ofrecer en la medida que lo deseaba. Y además los tiempos son otros, como dijo el obispo don Antonio, no hay que aferrarse a símbolos que pueden quedar vacíos si no se los atiende. En este caso, como en otros, se ofrece una nueva vía. Hay esperanza de que, para el futuro, al pasar el castillo al Ayuntamiento, quizá ayudado por algún patronato o fundación, de ello dimane, al tiempo, lustre, imagen como dicen ahora, y provecho, prosperidad. Francisco RODRÍGUEZ ADRADOS de la Real Academia Española