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MARTES 25- 10- 1994 CULTURA ABC Pág. 57 El Rey presidió el ingreso de García de Enteraría enla Real Academia Española 1 jurista disertó sobre el cambio político que supuso la Revolución Francesa Soy consciente de que nunca mis merecimientos, reales o imaginarios, podrían haberme traído aquí Así iniciaba el jurista Eduardo García de Enterría su discurso de ingreso como miembro de la Real Academia Española, en un A las siete y media en punto, Su Majestad el Rey llegaba a la sede de la Real Academia Española. Para entonces, apenas cabe nadie en el salón de actos. El director de la Docta Casa, Fernando Lázaro Carreter, abrió la sesión anunciando la entrada en la sala del nuevo académico, el jurista Eduardo García de Enterría, a quien acompañan los académicos Claudio Rodríguez y Víctor García de la Concha. La sesión continúa entonces con el discurso de ingreso del nuevo miembro: García de Enterría titula el suyo La lengua de los derechos. La formación del Derecho Público europeo tras la Revolución Francesa En él narra la historia de la sustitución del gobierno por medio del arbitrio y la superioridad táctica de unos hombres sobre otros por un sistema de gobierno por la Ley. Madrid. Clara Isabel de Bustos acto presidido por Don Juan Carlos. Un discurso que analizaba la formación del Derecho Público tras la Revolución Francesa. García de Enterría ocupa desde ayer el sillón U vacante tras el fallecimiento de Alfonso García Valdecasas. la Revolución Francesa se pretendía rectificar la historia entera de la humanidad, fundar un orden político y social completamente nuevo, capaz de establecer una nueva etapa de la trágica evolución humana y de asegurar para el futuro una felicidad segura e inmarchitable la promesa de mi trabajo y de mi esfuerzo, cuya oportunidad me atemoriza y me exalta García de Enterría recordó a su predecesor en el sillón U Alfonso García Valdecasas, jurista calificado, cuya auctoritas era general, humanista eminente, filósofo en activo... todas esas facetas componían una personalidad singular, original e irrepetible Estructurado en cuatro capítulos, el discurso de García de Enterría analizaba de manera pormenorizada un proceso que, desde sus orígenes medievales, se perfila técnicamente en la Revolución Francesa: la Ley como producto de la libertad común, que se expresa en la voluntad general y conduce ella misma a la libertad, pues su función es articular entre sí la libertad de los ciudadanos. En opinión del nuevo académico, en Eduardo García de Enterría léxico de mayor o menor extensión afirmó García de Enterría, que destacó también que con la Revolución cambió súbitamente toda la representación del mundo social o colectivo La Revolución- añadió- fue así, desde sus orígenes, una guerra de palabras En su intervención, García de Enterría analizó la significación del lenguaje jurídico de la Revolución: La lengua de los derechos- dijodebe explicarse no como una simple aparición de nuevos términos, en un plano estrictamente técnico de análisis léxico o sintáctico, sino como la expresión de un nuevo modelo de relación entre los hombres En su opinión, esa lengua de los derechos va a culminar en la institución de todo un sistema jurídico completamente nuevo para regular las relaciones entre el poder y los ciudadanos Restituir la libertad Un objetivo no exento de utopía que busca, en última instancia, restituir la libertad humana originaria, corrompida por siglos de abuso y despotismo. Se cree- añadió el nuevo académico- estar inaugurando una nueva época de la historia del hombre Uno de los aspectos de esa Revolución fueron sus efectos inmediatos sobre la lengua: Todo cambio político implica por sí solo un necesario cambio Línea multisecular Pero antes de sumergirse en los entresijos de la Revolución Francesa, de cuya Declaración de Derechos surge todo el Derecho Público actual, García de Enterría agradeció la presencia de Don Juan Carlos, en quien se hace presente la impresionante línea multisecular de los Reyes de España, la más antigua de las instituciones humanas vivas después de la Iglesia de Roma. Esa línea es la que enhebra toda nuestra historia desde hace quince siglos y la que proyecta, sin duda, su porvenir Las siguientes palabras de García de Enterría fueron de agradecimiento y alegría: He aquí que la vejez me ha traído- dijo- inesperadamente, la familiaridad con los grandes creadores que han pasado o están ahora en esta casa y a quienes tanto admiro Una casa que es, en palabras del nuevo académico, el corazón mismo de la lengua española, el lugar más sensible donde se la cultiva, se la venera, se hace lo posible para que continúe su asombrosa, su literalmente inverosímil historia Para García de Enterría, la lengua es la mayor creación cultural de nuestro pueblo, la que mantiene y extiende su espíritu por el mundo entero Tras agradecer la generosidad que supone su elección y proclamar mi fidelidad absoluta y Representante excepcional del gran pensamiento jurídico español El discurso de ingreso de García de Enterría fue contestado por el vicedirector de la Real Academia, Ángel Martín Municio. Recordaba al comenzar su intervención que, a través de los discursos y actas de la Docta Casa, se puede seguir paso a paso no sólo su historia, sino también entrever la historia misma de la cultura española Recalando en el nuevo académico, Martín Municio señaló que se puede seguir la trayectoria hecha excelencia de Eduardo García de Enterría hasta convertirse en representante excepcional del gran pensamiento jurídico español. Y ello hasta tal punto, de que ausente de la Academia el puesto de honor y de trabajo de un jurista, hubiera sido difícil encontrar más amplios matices en el cultivo del derecho, huellas más profundas en los estudios jurídicos, mayor deleite en el oficio, mejor rigor y ascendiente intelectual, magisterio científico y humano más constantes y reconocidos, formas de expresión más brillantes, que los acumulados en la intensa actividad profesional del nuevo miembro de esta Casa En relación con el discurso del nuevo académico, Martín Municio destacó que su lectura permite asegurar que se acoge a las grandes líneas teóricas de la hermenéutica y sigue sus reglas prácticas familiarizándose con el lenguaje empleado, con las costumbres y con todo lo que pertenece a la época en que se sitúa el acontecimiento De la mano de García de Enterría y de su estudio de la Revolución Francesa, Martín Municio quiso anticipar la existencia de otro poder, de otra revolución y, por tanto, de otras exigencias lingüísticas: la revolución científica del siglo XVIII En su opinión, la Revolución de la Ciencia lograría la más formidable expansión del conocimiento científico que ha contemplado la humanidad Para Martín Municio, la revolución científica no fue un cambio espontáneo, sino parte de una evolución gradual a la espera de su punto de inflexión. A lo largo del discurso de García de Enterría hay varios pasajes en los que se me antoja un cierto paralelismo en las exigencias y la creación de un lenguaje nuevo para expresar nuevas ideas. Ciertamente no ideas por creación de novo, sino por despertar social o por descubrimiento de lo oculto en la naturaleza concluyó Ángel Martín Municio. Lengua de los derechos A continuación, García de Enterría apuntó la presencia de esa lengua de los derechos en España. Los ecos de la Revolución Francesa son recogidos por las Cortes de Cádiz, si bien, en España hay que tener en cuenta la singularidad de la figura de Fernando Vil: hasta su desaparición, veinte años después de la Restauración francesa y cuarenta y cinco de la Revolución, no pudo acometerse en España la magna obra de modernización del país a través de la recepción del nuevo corpus del Derecho Público Pero sí quiso señalar García de Enterría que la Real Academia Española, que venía trabajando desde 1713, se apercibió de que había aparecido una nueva casta de hombres que hablaba una lengua igualmente nueva, la lengua de los derechos y de la libertad, con la cual pretendían reordenar toda la vida colectiva española García de Enterría concluyó haciendo una breve semblanza de ocho de ellos, desde Jovellanos y Martínez Marina hasta Javier de Burgos, Alcalá Galiano y Joaquín Francisco Pacheco. (Información gráfica en páginas finales)