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JUEVES 13- 10- 94 ESPECTÁCULOS Crítica de teatro ABC 97 El cerco de Leningrado nostalgia y dos grandes actrices en el María Guerrero Título: El cerco de Leningrado de José Sanchís Sinlsterra. Dirección: Ornar Grasso. Escenografía y vestuario: Toni Cortés. Intérpretes: Nuria Espert y María Jesús Valdés. Centro Dramático Nacional. Teatro María Guerrero. El Cerco de Leningrado es un consomé de Sanchís Sinistérra para dos actrices, María Jesús Valdés y Nuria Espert, que andaban hace tiempo alejadas del escenario. Un consomé, porque el autor recuece temas y métodos en los que sazona con insistencia ideas y procedimientos que son muy de su gusto. No hace mucho, presentaba en un escenario marginal, el del Canto de la Cabra, otra pieza, Pervertimento en la que dos personajes, entonces hombre y mujer, se movían en el juego del teatro en el teatro. Un texto, como éste de ahora, de calidad literaria, de composición cerrada. Para componer El cerco de Leningrado Sanchís Sinistérra acude a una metáfora, la del teatro en ruinas, amenazado de destrucción, como imagen o espejo de una sociedad, incluso una pareja humana en su momento final, obstinada en lo pasado, incapaz de continuar. Un prestigioso grupo andaluz, La Zaranda, lleva años regalándose en su vigorosa estampa muy parecida y más fuerte, titulada Perdonen la tristeza Boadella trata de otro modo la misma metáfora en uno de sus grandes espectáculos. Trabajando pues sobre lo ya trabajado por sí mismo, Sanchís Sinistérra acude otra vez al escenario encerrado en sí mismo, aquejado de pasado, de claudicación, de nostalgia y fidelidad obsesiva a principios y a sentimientos imposibles de reconstruir, de insuflarles nueva vida. Así es como dos actrices ya mayores a las que une, casi en una situación de antiguos celos superados, de amor- odio, de yerma fidelidad a un pasado en el que se derrumbaron todas sus creencias, Priscila y Natalia, conviven en un teatro desafectado, un teatro en ruinas, condenado al derribo, donde cuando eran jóvenes, amaron a un mismo hombre, el marido de Priscila, y compartieron una misma fe: su fe en el pensamiento marxista. Cuando el suceso escénico empieza, el marido, un director de escena, ha muerto. También ha caído Moscú, se ha derrumbado la doctrina comunista y muchos de sus fieles de entonces disfrutan ahora de acomodaticios empleos en otras corrientes políticas. La obra es, pues, un planto, un treno, una elegía que llora muy mezcladamente, la ruina de una sociedad en la que jóvenes Priscila y Natalia coparticipaban de las doctrinas políticas, el amor de un hombre o la actividad teatral. Eran aquellos tiempos los de la llamada guerra fría. Perdido todo muchos años después, en el presente, se aterran a la nostalgia, al viejo escenario muerto que las máquinas municipales van a derribar. Esa es la elegía a medias sentimental, a medias política, que Sanchís Sinistérra hace sonar en dos actos de cuidada escritura, de repetidas escenas dedicadas a describir a las dos mujeres, envejecidas, con tremendos fallos de memoria, propicias a las alucinaciones. Dos tipos humanos que son simbólicos de otros muchos valores perdidos, destrozados. Como el texto es muy reiterativo y carece de acción real pues el presente es sólo una obsesiva nostalgia de lo pasado, la pieza cansaría, perdería interés si Nuria Espert, como Natalia, la más joven, en el fondo domi- nada, y María Jesús Valdés, en Priscila, la viuda, la engañada, la más delirante, no realizaran dos magistrales trabajos de actriz, muy diferenciados y por eso mismo complementarios. El humor, la nostalgia, la tristeza, las ilusiones absurdas carentes de todo apoyo real encuentran en ambas actrices que hacen de actrices, pues estamos en una realidad ficticia que es la del teatro en el teatro, dos delicadas, complejas, interesantes figuras femeninas. Toni Cortés ha envuelto el suceso en una decoración realista y más espiritual que documental, sobria y excelente. Todos los movimientos están bien organizados para crear una acción anecdótica que proporcione al parado suceso nostálgico apariencias de acción real. ¿Se añora, se llora, un mundo que existía hace cuarenta años y ha dejado N liria Espert y María Jesús Valdés son las protagonistas de El cerco de Leningrado de existir? No se diría tanto. El autor maneja con prudencia sus nostalgias ideológicas en un juego complejo y que se encubre un poco en sus sinceridades insinceras. La clave del título, El cerco de Leningrado es el título de una perdida comedia, cuyo autor desconocen las dos amigas y apenas insinúa un truco policíaco que no tiene desarrollo. Dos actrices eminentes dan calor humano a esta compleja elegía en honor de un pasado en el que las dos se han dejado toda su vida. Lorenzo LÓPEZ SANCHO María Félix: El cine queyo viví no volverá La actriz visita Valencia con motivo del homenaje que le rinde la Mostra Valencia. Marina Izquierdo El mañana siempre se impone en su horizonte, en esa vida que adora y que paladea Con cada nuevo despertar. A pesar de ello la caja de los recuerdos se ha abierto en su regreso a España, y de ella han emergido, entre otros, gente de primera como Bardem o Buñuel, todo un privilegio irrepetible para el cine español Musa de artistas, actriz autodidacta y con su belleza e inteligencia como aliadas, confiesa ser una mujer con corazón de hombre Poco amiga de homenajes, la mítica actriz, aunque ella reniegue de este calficativo nunca he creído ser una leyenda -María Félix, la inmortal Doña, ha venido, sin embargo, encantada al que le tributa Valencia desde su festival de cine. Actriz circunstancial en sus comienzos, pues ésta nunca fue su vocación, se valió en su carrera de la improvisación, aprendiendo paso a paso y con autodisciplina. Si volviera atrás se mejoraría, pero el mundo del cine que yo viví no volverá, ha cambiado mucho, todo ha cambiado, el mundo, los valores, la política... Ha cambiado mucho en su estructura, no hay la misma inteligencia en las actrices, ahora basta con enseñar las partes nobles... yo tenía mucho interés por mis películas y cada una era mejor a la anterior, para hacer cine hay que tener un poco de luces Sale a colación el boom de las top que han desbancado a las grandes actrices en popularidad, es mucho más fácil ser guapa y desfilar que hacer una buena película Mana Félix descartó muchos guiones. Sólo aquellos cuya historia valía realmente la pena tenían la oportunidad de contar con su interpretación. Lo primero es la historia y luego el personaje, uan buena historia puede ayudar a tu personaje y es más importante que el protagonista o el director También dijo que no a Hollywood, pues nunca le ofrecieron papeles que ella hubiera querido interpretar. Con tanto éxito en Europa y en España no valía la pena, no estaba dispuesta a hacer papeles de india cheyena y cuando me ofrecieron Duelo al solo dije que no porque estaba trabajando en España Musa de artistas, considera que su belleza fue un privilegio para sobrevivir. Nunca me he sentido ni tan guapa, ni tan inteligente, ni tan atractiva como me han pintado, todo ello ha sido a mi favor... nunca me he creído un mito Protagonista de melodramas, sus incursiones en la comedia han sido menores. Yo encuentro que soy muy dramática confiesa riéndose. Su vida real contribuyó a alimentar ese mito de la ficción en el que ella nunca creyó y de sus maridos Jorge Negrete- relación que le valió el calificativo de la viuda de México- -y Agustín Lara- quien la inmortalizaó con su canción Mana Bonita -coincide en afirmar que, a pesar de ser tan difrentes, ambos eran hombres de primera clase. Entre el mito y la leyenda, María Félix, la inmortal Doña, disfruta de cada nuevo despertar, pidiéndole a esta vida que tan generosa ha sido con ella, salud para seguir sobreviviendo, es maravilloso estar en el mundo Cincuenta heridos leves en un concierto de Pink Floyd Londres. Efe Alrededor de cincuenta personas resultaron heridas, la mayoría de carácter leve, ayer, miércoles, al derrumbarse en Londres un andamio que hacía las funciones de tribuna de espectadores, antes de que diera comienzo un concierto del grupo de rock Pink Royd. Una mujer quedó atrapada en la estructura de la tribuna y pudo ser rescatada media hora después de que el andamio, de alrededor de siete metros de altura, se desplomara. El concierto, que fue suspendido a causa del accidente, iba a ser presenciado por unos 15.500 espectadores, que tuvieron que ser desalojados sin que se registraran más incidentes.