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28 ABC LOS EMPERADORES DEL JAPÓN, EN ESPAÑA SÁBADO 8- 10- 94 Histórica visita de los herederos Hace 2.650 años, Amaterasu, diosa del Sol, envió a su hijo Nimigui No Mikoto a gobernar el mundo. Japón era el mundo y Nimigui su primer emperador. Por primera vez, España recibe ahora la visita de quien, según la tradición, es su descendiente 124 por línea directa. Con una estancia privada de día y medio en Palma La Constitución que dejó tras ella la fuerza de ocupación norteamericana del general McArthur en 1947, desposeía al entonces Emperador Hirohito de su condición de dios vivo Fallecido el 7 de enero de 1989, el mundo occidental pudo ver todo el esplendor de oriente en la solemne ceremonia en la que el hasta entonces Príncipe Heredero Akihito sucedía a su padre en el Trono del Crisantemo. Madrid. Clara Isabel de Bustos de Mallorca, hoy comienza la visita oficial de los Emperadores de Japón, Akihito y Michiko, a España. Con ellos traen el deseo de profundizar en las relaciones bilaterales entre ambos países y la continuación de un periplo europeo que este año recala en España y Francia y el pasado les llevó a Italia, Bélgica y Alemania. bien relaciones de amistad entre los pueblos de las tres naciones. De España recuerda sus visitas anteriores, en 1953, 1973 y 1985, y de ellas desde las pinturas de Altamira hasta el descubrimiento de antiguos poemas japoneses en los archivos de El Escorial. Los Emperadores del Japón en España Entendimiento alma, Valldemosa, Soller, Deiá Un mayor entendimiento entre ambas naciones, un pequeño grano de arena que incremente, aunque sea mínimamente, las buenas relaciones entre Japón y España, son conceptos que laten en cada documentación de referencia sobre la visita de los Emperadores. Y hay más: la proyección de un Japón que se presenta a sí mismo como ardiente defensor de la paz en el mundo. Cuando se preguntó al Emperador sobre el L aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, señaló: Las víctimas de la guerra siempre estarán en mi mente. Mirando siempre el pasado con humildad, creo que es importante para todos nosotros encaminarnos en la senda de la paz Transformación Desde entonces, la corte japonesa parece apuntar una cierta transformación, una tímida apertura que quiere rompe con siglos de férreas tradiciones y de complicados protocolos. Y reglas como que la Emperatriz no debe caminar nunca por delante del Emperador o que cada uno de sus gestos, como los de Akihito, están marcados por una estudiada espontaneidad, han sido tenidos en cuenta al detalle por los servicios de protocolo españoles. Un arduo trabajo que comenzó hace casi un año y que ha tenido como resultado final una estancia en nuestro país de cinco días. Akihito y Michiko llegan a España tras visitar Francia. En una conferencia de Prensa mantenida en el Palacio Imperial a fines de septiembre, el Emperador reiteraba el deseo de que su viaje a ambos países contribuyera a promocionar no sólo el mutuo entendimiento sino tam- Hasta el último detalle Madrid. L. A. Los preparativos de la visita de Sus Majestades Imperiales Akihito y Michiko a España han sido realizados con toda meticulosidad, atendiendo a la peticiones formuladas por los servicios de Protocolo del Japón. Los representantes japoneses se han mostrado en todo momento sumamente respetuosos con los códigos protocolarios existentes en España, y tan sólo han hecho especial hincapié en que se evitara cualquier acto en el programa de la visita, que pudiera afectar al papel que la Constitución del Japón impone a sus Emperadores. En concreto, cuando las autoridades españolas propusieron que Akihito, lo mismo que han hecho otros jefes de Estado o de Gobierno, hiciera una visita al Congreso de los Diputados, desde Tokio se recordó que el Emperador no participa en actividades que puedan interpretarse como una intromisión en cuestiones políticas. Tan sólo, en la apertura de las sesiones en la Dieta en el Japón, se dirige, con unas breves palabras, a los parlamentarios. Al margen de este recordatorio, de manera indirecta se hizo llegar a través de una de las Damas de Compañía de la Emperatriz, su deseo de poder visitar Salamanca, una ciudad a la que Sus Majestades Imperiales se sienten muy vinculados. Allí tendrá lugar en la Catedral un concierto que será intepretado por el órgano que fue restaurado con la aportación personal del Emperador, gran aficionado como su esposa, a la música. Akihito y Michiko viajan acompañados de un séquito oficial de diecinueve personas, encabezado por el señor Nakayama, antiguo ministro de Asuntos Exteriores, y que incluye dos chambelanes del Emperador y dos damas de compañía de la Emperatriz. Ningún cargo político figura en ese reducido séquito, que se alojará en el Palacio de El Pardo durante su estancia en Madrid. pudiera aterrizar el avión imperial. A tal efecto, el aparato, un Jumbo, se desplazó hace varios días hasta la base aérea, para comprobar la longitud y las condicones de la pista. Aunque hubo un ofrecimiento por parte española para hacer los desplazamientos interiores en aviones más pequeños, como los Mystere del 45 Grupo de la Fuerza Aerea, será en el Jumbo en el que realicen todo sus traslados en España, desde que hoy lleguen al aeropuerto de Palma de Mallorca. Sin embargo, por lo que respecta a los Emperadores, no han sido planteados ningún tipo de exigencias, y se han insistido en la disponibilidad de Akihito y Michiko en adaptarse a las costumbres y horarios españoles. No ha habido ninguna petición sobre desayunos o comidas, salvo la advertencia de que Sus Majestades Imperiales suelen tomar pequeñas cantidades. 1 avión imperial Previamente, con una gran antelación, los servicios de Protocolo japoneses se desplazaron a España para preparar meticulosamente todos los pormenores de la visita. Los japoneses no han querido dejar ningún cabo suelto y, en estrecha colaboración con la organización española, han descendido a detalles tan significativos como, por ejemplo, conocer con exactitud el tamaño y el peso de un libro que será regalado a los Emperadores por el alcalde de Salamanca. También insistieron en comprobar sobre el terreno que la base aérea de Matacán, en las cercanías de la capital salmantina, reunía las condiciones para que