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90 ABC ESPECTÁCULOS MARTES 13- 9- 94 Falleció en Madrid el actor Ricardo Merino Madrid. M. G. El actor Ricardo Merino falleció la pasada madrugada en su domicilio de Madrid a los cincuenta y nueve años de edad a consecuencia de un derrame cerebral. Ricardo Merino nació en Medina del Campo (Valladolid) y llevaba cuatro años alejado de los escenarios, actualmente vivía al cuidado de su madre y trabajaba en doblaje, medio al que dedicó los últimos años dejando a un lado la llamada del teatro y el cine. Su hermano Enrique explicó a ABC que Ricardo era un ser muy querido por toda la familia y por todo el mundo del espectáculo Su muerte nos ha sorprendió mucho a todos, -añadió- no tenía ninguna enfermedad y ayer se encontraba muy bien En los años. 60 y 70 alcanzó gran popularidad por sus múltiples papeles cómicos junto a Antonio Ozores y Alfredo Landa, entre otros. En los años ochenta participó en alguna película con el famoso grupo infantil Parchís en 1980 actuó en La guerra de los niños y en 1983 Parchís entra en acción ambas bajo la dirección de Javier Aguirre. Sus comienzos teatrales fueron en el TEU, con la obra La zorra y las uvas y a nivel profesional perteneció durante largo tiempo a la compañía de María Fernanda d Ocón y Mario Antolín. Una de sus últimas apariciones en el teatro fue en La libélula junto a Analía Gadé y bajo la dirección de Juan José Alonso Millán en 1976 en el desaparcido teatro Beatriz. En el campo de la televisión debutó en Silencio, se rueda aquella inolvidable serie de Adolfo Marsillach. También fue Don Quijote en una telenovela y protagonizó Las oscuras raíces de Carmen Conde, junto a Julieta Serrano, Silvia Tortosa, María Massip, Carmen Lozano, Pedro Osinaga, Irene Daina y José Guardiola. Y entre sus primeras películas destacan; Goya (1970) que dirigió Niño Quevedo, La casa de las chivas (1971) bajo la batuta de León Klimowsky y el papel de Sansón Carrasco en Don Quijote cabalga de nuevo (1972) de Roberto Gavaldón cuyo protagonista fue Cantinflas. Buero Vallejo: La actual programación de los teatros nacionales me parece un error El Centro Dramático repone el jueves su obra El sueño de la razón Madrid. Carlos Galindo Antonio Buero Vallejo, uno de nuestros más señeros autores teatrales, vuelve a los escenarios madrileños con una reposición pero con aires de estreno, ya que hace veinticuatro años que se estrenó en Madrid El sueño de la razón una visión crítica de una etapa de la vida del inmortal pintor aragonés Francisco de Goya, que ha recuperado para la Escena el Centro Dramático de Valencia y que el jueves se presenta en el teatro María Guerrero. El sueño de la razón es un montaje recuperado por el Centro Dramático de Valencia que ya lo montó en en 1989, y que servirá para inaugurar este jueves la nueva temporada del Centro Dramático Nacional, en esta etapa en la que está provisionalmente regentado por Amaya de Miguel, y que acogerá, a lo largo de este primer trimestre, tres obras de autores españoles vivos, ya que a la obra de Buero Vallejo le seguirá la de José Sanchís Sinisterra El cerco de Leningrado y posteriormente la de Agustín Gómez Arcos, Queridos míos, es preciso contaros ciertas cosas Antonio Buero Vallejo, que vuelve a este escenario del teatro nacional después de muchos años, le supone, aunque sea la reposición de una obra suya, una gran alegría ya que desde 1956 ninguna función suya se ha representado en dicho escenario. Pero esta alegría se convierte en pena puesto que dicho montaje estará únicamente en cartel hasta el 9 de octubre, ya que a continuación tiene un compromiso con el Dramten Teatern de Estocolmo, que lo acogerá los días 15 y 16 de octubre (anteriormente estuvo en este teatro una de sus obras más significativa como es La Fundación dirigida por Bergman) No estoy de acuerdo con la actual programación de los teatros nacionales con el sistema de poner cuatro o cinco montajes a lo larg o de la temporada lo que supone una brevedad de estancia de dichos montajes cuando se cuenta con el beneplácito del público. Pienso que lo mejor sería la continuación de los éxitos, si es que estos se dan. El criterio, de programación no me parece el idóneo para la recuperación del teatro y para atraer al público a los locales Respecto a El sueño de la razón el autor y académico comentó en la presentación del montaje que es una obra que ha tenido una gran fortuna ya que ha sido traducida a dieciocho idiomas y representada en otros tantos países. En mi obra la historia está violentada, pero la de ese momento concreto de la vida de Goya no El sueño de la razón está dirigido por Antoni Tordera y cuenta con la interpretación de Manuel de Blas, Marina Saura, Lluís Fornés, Joan Gadea, Manuel Carlos Lillo, Carmen Belloch y Julio Salvi, entre otros. Narciso Yepes Estas líneas tienen expresa voluntad de pública adhesión al homenaje tributado a Narciso Yepes en el Otoño Musical soriano, que dirige el maestro Odón Alonso: y del que ABC se ha hecho amplio eco. No en balde sigo amical y profesioríalmente la carrera de Yepes desde sus comienzos: desde que en 1947 se trasladó a Madrid, impulsado por el consejo de otro entrañable artista, el maestro Ataúlfo Argenta. Ese mismo año, tuve una gratísima sorpresa. Llegó a mi casa un joven desconocido, menuda la presencia, tenue la voz, caretas de una voluntad gigantesca y una firmeza capaz de vencer todos los obstáculos. Era guitarrista, me dijo y le gustaría que le escuchase. Acepté, dispuesto a convenir el momento. Yepes traía consigo la guitarra. Si le parece, ahora mismo... La prueba, fue concluyente. La pública de meses más tarde, intérprete con Argenta y su Orquesta de Cámara de Madrid del Concierto de Aranjuez triunfal y ocasión- primera de tantísimas, a lo largo del tiempo- de una crítica por completo de acuerdo con los merecimientos. Un reemplazo, en programa de la ONE para ofrecer el previsto estreno de Manuel Palau, no había de tardar mucho: en diciembre del 48. Después, la ininterrumpida carrera, con el decisivo padrinazgo internacional en los primeros tiempos de Argenta, que se afirma en conciertos y grabaciones. Y el mundo abierto a un arte forjado a conciencia. Narciso Yepes supera con mucho la simple condición del concertista, del intérprete de recitales y conciertos, incluso del destinatario de obras importantes para su instrumento. Es el ejecutante, sí, de campanillas, pero al tiempo, antes, el investigador inquieto e insaciable, el buscador de fuentes y documentos fehacientes, de orígenes y bases, el recuperador de obras perdidas y por él puestas a punto. Yepes analiza las posiblidades de la guitarra y estudia la forma de ampliarlas, propone incorporación de cuerdas y demuestra en la práctica el por qué, lucha con fe por aquello en lo que cree. Laúd, vihuela, guitarra ofrecen a la mirada de Yepes tesoros de los que ha de hacer partícipes a los demás. Su predicación es el ejemplo y su ejemplo el mejor impulso para que el culto a la guitarra se extienda más por el orbe. Es bien seguro que antes, mucho antes de títulos, condecoraciones, nombramientos a escala universal, para él constituye un mayor premio comprobar cómo se amplía el número de cultivadores y la calidad que muchos de ellos saben alcanzar por caminos alejados del pintoresquismo fácil. Y que la pura satisfacción de arte, al descubrir la pieza perdida o lograr la realización que se ha soñado, produce satisfacciones incomparables, en un hombre de la más profunda espiritualidad. También de sorprendente modestia. Es quizá el rasgo que más admiro en el hoy tan insigne compañero en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, a la que acude cuando está en Madrid, puntual, sencillo y humilde, recién llegado de una excursión en la que los públicos con mayor solera del mundo se han rendido a su arte. Antonio FERNÁNDEZ CID -Adiós a un gran actor- Tantas películas, tantos caracteres aprendidos en cuarenta años largos de profesión y aún no querías estudiar el papel de tu comedia definitiva; has tenido que salir al toro a representar el rol que tus jóvenes sesenta años impedían encontrarte en el personaje no dabas la edad. Tu muerte Ricardo Merino, ha sido dulce como tus éxitos, sin escándalo, sin ruido siquiera. Has hecho mutis sin forzar el aplauso como hacen los resabiados. Tengo aún fresco el recuerdo de tu magistral interpretación de La zorra y las uvas en el TEU- de Madrid, allá por los cincuenta, cuando aún pensabas ser abogado. O aquel impresionante Valle que encarnaste en la espléndida versión de Alonso Millán de Los cuernos de Don Friolera Teatro y más teatro, luego, te dejaste seducir por el cine: más de medio centenar de películas y el doblaje para sustituir en vacas flacas que, eran las tuyas casi siempre: lo dabas todo a la amistad ya tu familia. Somos muchos admiradores y amigos los que te ofrecemos ahora, tarde, la ovación cerrada, interminable, a la bajada de tu definitivo telón rápido Mariano TORRALBA