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JUEVES 11- 8- 1994 LA FIESTA NACIONAL -Ayer en El Escorial- ABC Pag. 77 Los toros deslucieron la actuaciónde Julio Aparicio, que actuó como único espada Predominó la mansedumbre y la flojedad en los astados Había interés por presenciar la actuación de Julio Aparicio ante seis toros a las puertas de Madrid. El triunfador de la pasada Feria de San Isidro acudía a la comprometida cita de cercanías, con los éxitos logrados en los recientes ciclos de Santander y Vitoria calientes. Se venía hablando del espléndido momento por el que atravesaba el vastago del maestro de la Fuente del Berro. De ahí la expectación reinante en el recoleto coso serrano. Anunciarse con seis toros, aunque sea en una plaza de las que don César Jalón Clarito llamaba de cercanías (por su proximidad a la capital) merece el mayor de los respetos y admiración. Así se lo hizo ver el público a Julio cuando finalizado el paseíllo le tributó una cariñosa ovación. Desgraciadamente, la única que escucharía el diestro a lo largo de las casi dos horas y media que duró el tedioso y aburrido festejo, en el que Aparicio se dejó las ilusiones al tiempo de decepcionar a los muchos seguidoJulio Aparicio res que se habían escapado desde Madrid para verle torear, aunque la culpa haya que echársela a los seis toros a los que se enfrentó. Justos de presencia y flojos, hasta el punto de llegar parados al último tercio a pesar de haber recibido el mínimo castigo en varas. Y es que a estas cosas de encerrarse con seis toros hay que penerles mucho cuidado. Desde la selección del ganado hasta el propio escenario, para que adquieran la categoría de gesto o gesta. Como ustedes prefieran. Las cosas, poco más o menos, sucedieron así: El toro que abrió la corrida, de Domingo Hernández, noblote y pronto en la muleta, careció de fuerza. Aparicio le templó por el lado derecho y le obligó pausadamente por el izquierdo. Fueron tres y dos tandas, respectivamente. Faena medida, que remató de una estocada algo caída. Le dieron una oreja, que agradeció pero que no exhibió en la vuelta al ruedo, aunque nadie protestara el trofeo. En segundo lugar salió un colorao de Sayalero y Bandrés, codicioso con el caballo, pero con las fuerzas muy justas. Brindis a Juan Bienvenida que ocupaba una barrera. Con él, Andrés Fagalde y el marqués de San Juan de Puerto Rico. Aparicio trasteó a media altura ante la endeblez de su enemigo. El de Sayalero no se tiene en pie. Surgen palmas de repulsa. El maestro desiste de continuar y remata su quehacer con la mejor estocada propinada a lo largo de ía tarde. Silencio en filas. El tercero, de Núñez del Cubillo, luce una muy pobre cara. Ante las protestas, el presidente ordena su devolución. Salta al ruedo otro astado de Los Bayones, con más cara pero que resulta manso en el caballo y endeble también en la muleta. Aparicio quiere, pero el lucimiento es a todas luces imposible. Pincha superiormente en dos ocasiones antes de enterrar el acero. Nuevo silencio. El cuarto se parece al tercero titular. De nuevo surge el pañuelo verde. El sustituto de Garzón no enmienda la plana a sus antecesores rv cuanto ajuerzas. j. lsluevos esfuerzos de Aparicio por mantener al astado en pie. Toros en España Espartaco cortó una oreja en la feria de Huesca Huesca. El diestro Juan Antonio Ruiz Espartaco que cortó la única oreja del festejo, resultó el triunfador de la primera corrida de la feria de Huesca, en la que fue cogido de gravedad el subalterno de su cuadrilla Rafael Guerrero Hidalgo al parear al primer toro. Se lidiaron toros de José Luis Marca. Juan Antonio Ruiz Espartaco una oreja y ovación. Enrique Ponce, silencio y ovación. Juan Serrano Finito de Córdoba silencio tras aviso y silencio. Rafael Guerrero Hidalgo fue atendido en la enfermería de la plaza, donde fue operado, apreciándosele una cornada en cara posterior del muslo izquierdo, con entrada y salida, y tres trayectorias internas de veinte centímetros cada una, junto a dos superiores, una hacia el troncanter mayor y otra hacia el isquión y una tercera hacia el subfacial. Pro- nóstico grave. Gijón. Toros de Mercedes Pérez- Tabernero. Manolo Sánchez, silencio y silencio. Raúl Gracia El Tato una oreja y palmas. José Ignacio Sánchez, una oreja y silencio. Socuéllamos. Festejo mixto. Toros de Alcurrucén, para Joao Moura, tres orejas. Toros de Baltasar Iban, para Óscar Higares, tres orejas. Novillos de Joaquín Buendía, para Ricardo Ortiz, tres orejas. Ficha de la corridaPlaza de toros de El Escorial. Miércoles 10 de agosto de 1994. Toros de Domingo Hernández, Sayalero y Bandrés, Los Bayones, Núñez del Cubillo, Sepúlveda y Núñez del Cubillo. Algunos justos de presencia y deslucidos en su mayoría por la falta de fuerzas. Julio Aparicio, de carmesí y oro, que actuó como único espada, estocada caída en el primero (oreja) Estocada en el segundo (silencio) Dos pinchazos y estocada en el tercero (silencio) Pinchazo y estocada en el cuarto (silencio) Estocada baja en el quinto (silencio) Y pinchazo y estocada delantera en el sexto (silencio) Entre las cuadrillas destacaron Fernando Domínguez y Luis Miguel Villapando. Brevedad con la espada e indiferencia en el graderío. El quinto luce la divida y el hierro de Sepúlveda. Surge la esperanza por el comportamiento del toro en los primeros tercios. Las embestidas son distintas. Transmiten. Pero, ¡ay! que el sepúlveda se para pronto y se diluyen los presagios y las ilusiones del torero, al que se le nota cariacontecido cuando finiquita a su enemigo, entre un nuevo silencio. Silencio que volvería a producirse tras la muerte del sexto, otro ejemplar de Núñez del Cubillo deslucido por sus pocos bríos y que sólo permitió a su matador un par de verónicas y media, lucidas, al manejar el capote. El público salió decepcionado de la plaza. Malhumorado y aburrido por el juego de las reses y por su limitada presentación. Malhumor que transmitió al torero cuando éste abandonó la plaza. Luis GARCÍA Multas a los empresarios que no cuenten con enfermerías en sus plazas Córdoba. Efe La Delegación de Gobernación de Córdoba impondrá multas de más de diez millones de pesetas a los empresarios taurinos que organicen festejos sin las mínimas medidas de seguridad y previsión en materia de enfermería y asistencia médica y quirúrgica. La circular ha sido remitida a todos los sectores interesados- Ayuntamientos, Administraciones, Colegios de Médicos, empresarios y promotores- y subraya que los organizadores de espectáculos taurinos tienen la responsabilidad legal de garantizar la asistencia sanitaria precisa. Esta obligación, dice el escrito, abarca tanto a la seguridad e integridad de los profesionales que intervienen en los espectáculos como a los asistentes a los mismos. Se exigirá lo dispuesto en el actual Reglamento taurino sobre condiciones mínimas de las enfermerías, mobiliario médico, arsenal quirúrgico, instrumental y medicamentos, así como la presencia de los equipos médicos reglamentariamente previstos y de las ambulancias para el traslado de los heridos. Según esta normativa, para los espectáculos con picadores se exigen cinco médicos de diversas especialidades, un enfermero y un ayudante de quirófano, mientras que para espectáculos taurinos menores y sin picadores son necesarios dos médicos, un en- fermero y un auxiliar. f Las infracciones de esta normativa puedeh considerarse como muy graves y son sanció- nables con multas superiores a los diez millo- f nes de pesetas y posible inhabilitación profe- sional de los responsables. U SERVIMOS LA MEJOR GUIA DESERVICIOS El mejor soporte para sus animaos. Cualquier cosa que se ofrezca, tiene su sitio en ABC. Como lo tuvieron en el 93 los más de 150.000 anuncios de servicios publicados en la sección de palabras.