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t 76 ABC ESPECTÁCULOS Crítica de teatro JUEVES 11- 8- 94 Sazatornil Es mi hombre de un feliz montaje de Carlos Arniches Es mi hombre Autor: Carlos Arniches. Director: Juan Carlos Pérez de la Fuente. Producción: Juanjo Seoane. Escenografía: Alfonso Barajas. Iluminación: José Solbes. Vestuario: Rafael Garrigós. Intérpretes: José Sazatornil, Beatriz Bergantín, Rafa Castejón, Fernando Ransanz, Teresa Cortés, Daniel Castillo, Emilio Alonso, Manuel Aguilar, Fran Martí, Marcela Yurfa, Pilar San José, Marisol Ayuso, Sergio de Frutos, Ángel Sánchez, Carlos Manuel Díaz, José Navarro, Jorge Seoane y Tomás Sáenz. Teatro La Latina. Carlos Arniches en el teatro de La Latina con Es mi hombre casi tres tercios de siglo después. Realmente, Arniches en 1921, cuando estrena esta comedia, no sólo es un reformador del sainete. Es también un autor que innova, que aplica el sentido de lo grotesco a la corrección de un conformismo teatral que tiene mucha fuerza todavía en los años veinte. Lo grotesco en el teatro es una proposición que en 1912 hace Meyerhold contra el realismo estricto que Inspira el movimiento del Teatro de Arte de Moscú. Jamás me he parado a investigar qué se le daba a Arniches todo aquello de Evreinov sobre el realismo en el teatro, necesariamente diferente del realismo en la vida, cuando escribía comedias con tipos singulares como el de El señor Drian, el primo, o que malo es ser bueno El señor Melquíades los de El santo de la Isidra o este Don Antonio, protagonista de Es mi hombre que es todo un tipo en el que por lo absurdo, un drama social, realmente estremecedor, se convierte en un divertidísimo sainete. Mediante el sentido de lo grotesco, Arniches demuestra que un hombre puede transformarse, si quiere enfrentándose de Sazatornil realiza un gran trabajo cómico, lleno de medida, de gracia, de contenidas emociones pronto a la opresión lacerante de la adversidad en una sociedad que ya en 1921 nos descubre los males del paro y la miseria que entonces ni siquiera gozaban de los consuelos, si no incentivos, que hoy protegen al hombre contra todo esfuerzo Individual a levantarse, contra las injusticias de la sociedad. Don Antonio es un precioso tipo de teatro. Realista y al mismo tiempo grotesco. Su drama hace reír cuando debería hacer llorar y se pasa de lo trágico a lo cómico en cuanto el dramaturgo descubre en el fondo del alma humana la capacidad de rebelarse más que contra las circunstancias adversas contra su misma naturaleza, y sacar del propio miedo el valor. Arniches construye con estructura perfecta un suceso dramático que transforma en cómico. Don Antonio pasa de su escasa hombría, de su timidez de hombre acosado por el paro, por la miseria, a la energía desesperada del matón y al mismo tiempo nos muestra, nos descubre, la falsedad de todos los matones, la fragilidad de los falsamente fuertes cuando un hombre desesperado decide hacerles cara. Emocionante y risible, el personaje se mueve en un panorama social en el que actúan valores contrarios, como la hija, valiente y débil, el portero matón y cobarde, el mundo urbano reflejado en un casino de juego. Cada tipo es nota afortunada de un precioso concertante social y Sazatornil, en el mejor momento de su larga carrera de actor cómico, construye un ser humano de finas contradicciones. Gran trabajo cómico lleno de medida, de gracia, de contenidas emociones en el que le rodea con eficacia y tino el resto del reparto, aunque se advierte una cuidadosa dirección, la de Pérez de la Fuente. El buen gusto de un montaje realista al que se han regalado valiosos efectos, da dos escenarios que enfrentan la pobreza del primer acto y la brillantez social del Casino del segundo. La acción se desliza hacia un final que es toda una lección moral sazonada de carcajadas. Brillan Marisol Ayuso en una Solé exacta, caliente y viva; la fina figura de Beatriz- Bergantín, eL tipo medido de Ransanz en el opresivo portero; Teresa Cortés en su precisa escena del vestidito de Primera Comunión y, toda la compañía, en una de las interpretaciones más afortunadas y propias de este tiempo, de Arniches, que hemos visto en los últimos. Probablemente habría que desarrollar una revisión a fondo ele muchos dé los criterios críticos que incomprendierpn en su momento muchos de los valores teatrales de esté autor que ya es un clásico; dej realismo grotesco de una buena hora dé nuestro teatro contemporáneo, v V Lorenzo LÓPEZ SANCHO Carta abierta a doña Almudena Solana, de El país y de la SGAE Señora Solana: Su cargo político en nuestra Casa- como otros muchos- le impiden conocer la razón de ser de la Sociedad de Autores, su funcionamiento y sus responsabilidades. No me ha contestado en ningún sentido a mi escrito del 25- 7, publicado en ABC, ni me dice a qué obedece la acumulación de cargos del vicepresidente, ni por qué los derechos de autor generados por las obras de los maestros Padilla, Vives y Monreal, con un montante de muchos millones, están siendo ignorados por la SGAE con evidente perjuicio para nuestro Montepío, propietario de este valioso material y del que sólo recibe miserias. ¿Dónde va el dinero? ¿Qué se hace con los fondos asistenciales y culturales de los que igualmente corresponde algo más de la mitad? Dice que las liquidaciones se hacen por los programas de los usuarios. ¿Dónde, en la misma SGAE? Porque la queja generalizada de estos mismos usuarios es que no se recogen programas y pagan por recibo. Cuando se cambió el sistema se dijo que los sondeos se establecían en un 85 por cien, ahora resulta que sólo son el 19 por cien. ¿Cuál es la verdad? Me temo que ninguna de las dos y, por si fuese poco, existen unos cuadernillos de obras que son de obligado cumplimiento; los que no somos del clan brillamos por ausencia. Antes se ponía a disposición de los socios todos los documentos y se les daba toda clase de explicaciones; hoy, no podemos comprobar nada y no se nos enseñan los programas liquidados, ni los sondeos, ni la lista del dinero pendiente de identificar. O sea, que en la Dictadura nuestra Casa funcionaba como una abierta democracia, hoy, con una democracia estamos siendo perseguidos y amenazados cuando pedimos cuenta de la marcha de la SGAE. Dice que yo no cobro porque mis obras no son tenidas en cuenta: sepa señora Solana que tengo docenas de premios grabados con las mejores orquestas, por citar í dos, le diré de un pasodoble dedicado a un muy famoso torero y que viene siendo interpretado en las mejores plazas de España, Francia y América, y por si ello fuese poco, resulta que en los actos del 92- Quinto Centenario- una de mis obras fue transmitida vía satélite por TVE a todo el mundo, formando parte de estas fiestas, lo que ocurre es que no soy parte de la NOMENKLATURA actual, n ¡tengo el oportuno carnet del PSOE. En cuanto a su amenaza de los tribunales, eso es lo usual en nuestra Casa cuando algún autor quiere ver las cuentas claras y saber quién se lleva el dinero de todos. De todas las maneras advierto como de costumbre que la Sociedad no puede denunciarme, ni usar la asesoría jurídica que pagamos todos. Si alguien se siente responsable de los trapícheos que vengo denunciando, que lo haga en su nombre y con su dinero y abogados, los de la SGAE son para defendemos cara al usuario. Por último, recordarle que la admiración que sienten en otros países por nuestra Sociedad de Autores es la misma que recibe el presidente del Gobierno cuando sale fuera, o sea, agradecimiento a las dádivas y a los respaldos más o menos interesados. Luego ocurre el caso de que en España estamos hartos de la corrupción del PSOE, así como lo estamos de la de la Sociedad de Autores, que bien conocemos los de Casa. ¿Por cierto, qué es de la auditon a de infarto que pensaba hacer el señor González en la SGAE? ¿Es más rentable abandonar este caso? Y hablando de auditorías, las que nosotros reclamamos sorr las de gestión y administración, ya que las contables, o sea, de casar partidas, ésas no nos interesan, aunque tengan algún fleco aprovechable. Lo malo de este asunto que tratamos es que muchos de los actuales altos cargos de la SGAE son políticos e ignoran totalmente lo que es una SOCIEDAD DE AUTORES, y lo que hacen, es acumular gastos y prepoten; cia. Marte M DÍAZ LASSO