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70 IA B C MUNDIAL 94 Grupo C MIÉRCOLES 22- 6- 94 1- 1: España le empata al campeón, Chicago. Enrique O riego campeón del mundo. Pudo haber sido mejor, porque España se Ahora hay que ganar a Bolivia el lunes. Es la constante de Es- adelantó y tuvo ocasiones para llegar a la victoria, pero también Alemania estuvo cerca. El empate, resultado que hubieran firpaña, esperar hasta el último suspiro para conocer su destino. mado Vogts y Clemente antes de comenzar, se antoja justo, pero Ayer la selección de Clemente mejoró ostensiblemente su imano resuelve nada. La angustia durará seis días. Es nuestro sino. gen, ofreció distintas sensaciones y le arrancó un empate al 21 de junio. Un día propicio para el fútbol español. En tal fecha, hace treinta años, en el Santiago Bernabéu, la selección de Villalonga conquistaba el único título de nuestro palmares, la Eurocopa del 64. Sin ir tan lejos, y un día antes, el 20 de junio de hace diez años, se vivió la última victoria de España contra Alemania, con aquel gol de Maceda que permitió a los hombres de Muñoz llegar a la final de la Eurocopa del 84 en Francia. Son fechas de buenas vibraciones para el fútbol español y ayer a punto estuvo de confirmarse la tradición para escribir otra brillante página. Lo impidió ese gol de Klinsmann que durante veinte minutos dejó tocado al equipo de Clemente, en su única laguna de todo el partido. Saltó España al campo con la cabeza en su sitio. Vogts desvelaba su desconfianza dejando en la caseta a Riedle, para reforzar defensivamente el lateral derecho con Strunz y buscar la velocidad de Moller y Hassler en sus entradas desde atrás. Clemente volvió a ser fiel a su sistema. Hierro se convertía en el improvisado libero por la ausencia de Nadal y Abelardo esperaba a Klinsmann, mientras Alcorta buscaba a Moller en un mareaje casi individual. Ferrer y Sergi tapaban las bandas. Ferrer, como es su costumbre, más defensivo, pendiente de Brehme, mientras Sergi aprovechaba que Alemania dejaba libre su banda para apoyar a Luis Enrique e incorporarse al ataque con peligro. En el centro del campo, en una posición cómoda, Guardiola poco a poco fue imponiendo su ley. La jugada del gol surgió de una apertura suya e intentó en todo momento rasear y controlar el balón. Caminero, unos metros por delante de él, no estaba tan inspirado. Entró menos en contacto- con el balón de lo que en él suele ser normal y terminó desesperándose. No conectó con Salinas como en otros partidos y no aprovechó la libertad que tenía, pues Berthold sólo le buscaba cuando se acercaba al área germana. El trabajo de Goicoechea y Luis Enrique en esa posición intermedia entre interiores y extremos fue providencial. Tapaban las entradas de Sammer y Effenberg y presionaban con inteligencia la salida alemana con el balón alemana para que el resto de sus compañeros pudieran recuperar su posición. Además, Goicoechea hizo daño ofensivamente, no sólo por su precioso gol- -sólo él sabrá si chutó o centró- sino por sus continuos intentos, al menos en la primera media hora. Las primeras llegadas tuvieron color español. Un pase interior de Luis Enrique propició una entrada en perpendicular de Sergi, que se fue en diagonal contra la puerta de Illgner y su remate con la derecha, su pierna mala, lo sacó el portero alemán con la mano izquierda. Podía haber dejado en esa jugada Sergi el remate para Caminero, que venía de frente, pero debió de ver tan cerca el gol que quiso hacer historia. Tres minutos después Guardiola intentó el disparo, aunque no es lo suyo, e Illgner, bien colocado, se volvía lucir. Salía El arbitro, atinado El uruguayo Ernesto Filippi cumplió con un aprobado en su arbitraje. El principal problema que tuvo que asumir en la dirección del partido fue el enfrentamiento físico de los dos equipos. Fue un encuentro de choque continuo y tuvo algunas dificultades para discernir entre la fricción casual producto del juego y el hachazo intencionado. En decisiones importantes de apreciación, no falló. Resultó sospechoso el reparto de faltas, 12 a favor de los españoles y. 21 para los germanos. Cierto es que los internacionales de Clemente abusaron de las llamadas faltas tácticas, consistentes en obstaculizar al contrario de turno en algún contragolpe peligroso. Pero los alemanes se excedieron en el acoso y derribo, sobre todo en el segundo tiempo. Por este motivo se echó en falta alguna cartulina más para los teutones. Effenberg y Sammer lanzaron derrotes importantes sobre la tibia de Sergi en el tramo final, y no hubo castigo para su dureza. Salinas, Abelardo, Hierro y Effenberg fueron los amonestados. No hubo polémica en el arbitraje. Filippi atinó en las dos decisiones que originaron alguna duda. Strunz se tiró a la piscina al adivinar la presencia cercana de Sergi. Y el remate de Klinsmann en el gol iba directo a puerta, aunque luego Effenberg, en fuera de juego posicional, intentase remachar. El uruguayo descontó treinta y dos segundos en el primer tiempo, y dos minutos en la reanudación. España lanzó cinco córners, 24 saques de banda e incurrió una vez en fuera de juego. Los números de Alemania, similares: cinco córners, 22 saques de banda y dos fueras de juego. Alemania, como una roca, pero menos Chicago. José Manuel Cuéllar Son como un bloque de piedra macizo, una roca de granito que no se desmorona con pico y piedra, sólo con intuición, habilidad, separando una chinita, la que menos se piensa, la que se improvisa. Alemania es así, únicamente se le sorprende con Salinas, centros de rosca como los que hace Goicoechea y similares. Por lo demás, Vogts hizo un planteamiento moderno, de búsqueda permanente de jugadores entre líneas. Era un 5- 4- 1 muy flexible, que se convertía en 3- 2- 2- 1 cuando no tenían el balón. Fijo, fijo, sólo tenía a Kholer sobre Salinas. Los laterales subieron mucho, aunque más Brehme que Strunz, porque el ex zaragocista tiene una mano en el pie izquierdo para colocársela a Klinsmann. Berthold hace de apagafuegos, lo mismo que Matthaus, pero da la impresión de que ambos están desaprovechados en labores de destrucción, por mucha mano libre que tengan. España tuvo muchos problemas con el cuarteto formado por Effenberg y Sammer por detrás y Hassler y Moeller jugando entre líneas, como puentes de sus dos compañeros y el solitario Klinsmann. Fue un engaño continuo, si bajaba el ariete a recibir, subía Hassler, que se movía unos metros por detrás de Moeller. Así, Alemania siempre tenía dos hombres arriba para recibir. La labor de Alcorta y Abelardo tapando fue muy importante en ese aspecto. Hubo otra cosa que hizo daño: las entradas, por los carriles del ocho y del diez, de Effenberg y Sammer siempre por detrás de los laterales españoles, que tuvieron que recular muchos metros y hacer doble gasto de energía para controlar esas internadas. Con todo, hubo algo más dañino: todos las jugadas a balón parado, porque en el juego aéreo ganaron siempre con gente muy alta y que va a por todas. No sólo en el gol, sino antes ya, el bombardeo olía a chamusquina. No le achaquen el gol español a Illgner, que ya salvó un tirazo de Sergi. Illgner es uno de los mejores porteros del mundo, io demostró ante Bolivia y también en la parada al lateral catalán. Pero para lo que no tiene respuesta ni Illgner ni cualquier jugador que se precie es para lo que no entra dentro del catálogo de un futbolista. Si le pegas una rosca a lo Míchel y te sale al segundo palo (y no es la primera vez que lo hace Goicoechea) es que hay que apagar e irse a casa. La inclusión de Voeller fue un alivio, porque no parece estar para riada y, desde luego, mucho menos que Moller, que es uno de los pocos hombres capaz de imaginar algo verdaderamente insólito en este equipo. Por lo demás, Alemania va a crecer a medida que avance el Mundial. Tiene coherencia, técnica, solidez y mucha fuerza (lo demostró en el último cuarto de hora de la primera mitad) Sólo tiene que ajustar el punto de mira de su vanguardia. La pimienta y la sal queda para los otros favoritos (Argentina, Brasil...