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114 ABC ESPECTÁCULOS SÁBADO 11- 6- 94 Nuevas Músicas Discos Madrid. Luis Martín Star Sounds Orchestra. Kosmophonom Four U. Hacer música de la cibernética es, probablemente, junto al discurso lúdico, el acierto más importante de este reciente disco de la Orquesta de los Sonidos de las Estrellas. Arreglos electrónicos para una producción mucho más ambiciosa que aquel Phanomene que tan famosos hiciera a los responsables de la orquesta, Jens Zygar y Steve Schroyder, por haber servido de apoyo a la sintonía musical de la cadena televisiva SAT 1. Four U, el sello discográfico que produce, tiene, por otro parte, en su haber varios ejemplos que pueden encontrar fácilmente hueco en varios estilos a la vez: Gary Thomas, Harald Grosskopf, IMichel Huygen, Andreas Leifeld y Projek Erde, entre otros. Recomendable para los que gustan de los sonidos electrónicos, eclécticos varios y ambientales, por supuesto, también. Andy Summers John Etheridge. Invisible Threads Inak. Andy Summers es uno de los músicos más imprevisibles del momento actual. Durante años- junto a Stewart Coppeland- marcapasos del inteligente y sensible Sting en el grupo Pólice, publica ahora este proyecto íntegramente acústico, notablemente influido (es de suponer) por los unplugged que varios artistas- como él, eléctricos- sacan de dos años acá. No obstante, el alcance de este Summers no amplificado es, necesariamente, mucho más corto que el eléctrico. De escasa técnica y nulo virtuosismo, el énfasis de Andy con la guitarra acústica carece del brillo y la viveza característicos en sus dos discos para el sello Prívate Music y, aún, en los realizados junto a los músicos David Sylvian y Robert Fripp. Para el caso, además, el arte de John Etheridge está muy lejos de ser uno de los más grandes del mundo, como, por lo visto, Niguel Kennedy ha dejado dicho en alguna parte. No rodean el jazz las canciones de este disco. Tampoco el blues. Tejen una tela de araña sutil e inocua a la vez; no engancha ni enseña a nadie. Sidsel Endresen. Exile ECM. Tiene Sidsel Endreseen, cantando, mucho que ver con Nico en The Velvet Underground, y muy poco con Sarah Vaughan arropada por Earl Hiñes. Poetisa antes que otra cosa, Sidsel publica ahora este segundo trabajo en ECM, fruto del encargo que el Festival Internacional de la localidad noruega de Molde encomienda cada año a un selecto grupo de compositores. David Darling, parte fundamental en el entramado creativo de Exile, hace descansar su cello sobre el colchón sonoro que, a través de doce canciones, Django Bates, Nils Petiter Molvaer, Jon Christensen y Jens Bugge Wesseltoft les diseñan. Creaciones al borde de la melancolía apática, de una solitaria belleza, en el filo del existencialismo. Para partidarios de la evolución a cualquier precio Tinno Izzo. Blue Desires Chacra. En la galaxia guitarrera de la new age más vaporosa y sensual, las ideas musicales son tan prolíficas en nombres como en formas y tendencias. Cada creador parece tener su estilo, una marca de la casa, su propia impronta. Y el último grito ya no es Bruce Becvard, tampoco Budi Siebert, y menos aún Will Ackerman. La última sensación llega desde el lado más diletante del arte: Tino Izzo. Igual habla de Mozart que de la película Ghosts before breakfast Blue Desire es el resultado de esa memoria de calidades. Etéreo y relajado, parece ideal para ambientar un congreso deguionistas de cómics de ciencia- ficción. Pop- Rock Discos Madrid. Manuel Martínez Cascante Van Morrison. A night ¡n San Francisco Polydor. Cualquier disco del gran Van Morrisoh es un acontecimiento, aunque, como en este caso, se trate de un álbum en directo de grandes éxitos Y nunca mejor las comillas, pues el repertorio que el irlandés ofrece en sus conciertos responde en la mayoría de las ocasiones al talante con que se sube al escenario. Para la ocasión, temas propios y abundantes versiones de clásicos ajenos Stormy monday Help me Fool for you Lonely aveVan Morrison nue You send me En total, dos horas del mejor blues, soul y jazz, que uno pueda echarse a los oídos. Entre los invitados, el ilustre John Lee Hooker y el no menor reputado Georgie. Fame. Dr. John. Televisión GRP MCA. Uno de los grandes del funk mundial que demuestra encontrarse en magnífica forma en un soberbio álbum, grabado en la compañía de un nutrido y excelente plantel de músicos. Un disco sin desperdicio en el que resalta, como curiosidad, la versión del clásico de Berry Gordy Money Sonic Youth. Experimental jet set, trash and no star Geffen MCA. Una de las dos bandas fundamentales del- rock americano de los ochenta (la otra sería R. E. M. punto de referencia de toda una legión de grupos en el universo mundo, Sonic Youth se revelan en su última entrega deliberadamente melódicos y clásicos salvando las naturales distancias. Su trituradora de estilos sigue funcionando a tope en un álbum variado y en ocasiones descompensado. Se mantienen, sin embargo, como un pOnto de referencia fundamental en el devenir de la música popular contemporánea de los últimos años. Hole. Live through this Geffen. Curtney Love, la viuda de América remataba el álbum escasas fechas antes del suicidio de Kurt Cobain. La influencia del efecto Nirvana es tan obvia como evidente, pero también lo es la fuerte personalidad del grupo. Abanderados del grunge femenino, Hole ponen al día los ya tradicionales postulados del punk: insatisfacción y rebeldía traducidos en energía guitarrera no exenta de ternura. Mano Negra. Casa Babylon Virgin. Las huestes de Manu Chao persisten en su concepto de rock sin fronteras en un álbum claramente reivindicativo (el grupo francés se apunta sin condiciones a la revolución zapatista de Chiapas) Mezcla de idiomas (francés, inglés, español, árabe... y de estilos (reggae, latino, punk... preñados de fogosidad y buen humor. Ya no sorprenden, pero divierten una barbaridad. Crash Test Dummies. God shuffled his feet BMG. La reacción al éxito de Counting Crows no se ha hecho esperar y las compañías se afanan en encontrar la oportuna réplica. Crash Test Dummies, así como los anteriores, son de momento grupo de una sola canción Mr Jones en un caso; MMM MMM MMM MMM en el otro) Sobre la línea habitual del folk USA se mueve la banda, que cuenta con la ayudita de Adrián Belew. Correcto, pero no excesivamente estimulante. Flamenco Discos Garbeo por la Tacita de Plata Tríptico flamenco: Cádiz (RTVE, 1994) subtitulado viaje sentimental a través del cante jondo es el cuarto o quinto disco que graba en solitario Vicente Soto, uno de los cantaores que, ajenos a experimentalismos, con más decisión están deliberada y conscientemente manteniendo su carrera dentro de las pronunciadas orillas de la ortodoxia, ejerciendo de conservadores y transmisores del legado flamenco tradicional. Eco temperamental, son- el suyo- antaño muy apreciado por los bailaores, lleva el compás en la sangre y sabe cómo y dónde partirse para doler el cante. De ahí que sea siempre estimable cuanto el hijo de Sordera deja plasmado como testimonio en el vinilo. Destaquemos (sobre la solemne malagueña del iluminado que fue Enrique El Mellizo, la pegadiza colombiana y los fandangos) esas elegantes letras por soleá, los entonadísimos tangos y sus tan airosas alegrías. Así como el aire de las bulerías que abren el disco- las aperladas- sobre el de las que lo cierran Soniquete más típicamente gaditanas estas últimas, en las que es acompañado nada más que por la percusión de Joselín Vargas y las palmas de Enrique Pantoja, Fernando Calero y El Bo, con sólo una breve y puntual intervención del bajo de Arispón y las guitarras. Guitarras aquí en manos de Enrique de Melchor y José Soto. El primero, maestro reconocido. El segundo, un tocaor de mucho gusto que- ya como miembro de Ketama, en solitario o como compositor- ha aportado bastante más que un granito de arena al flamenco experimental. Joaquín ALBAICÍN Los Amaya Tras La vuelta al mundo en rumba (PDI, 1991) regresan los hermanos José y Delfín Amaya, cosmopolitas de vocación surgidos al calor del ritmo ventilador de la Barcelona de Peret, al mercado discográfico con un nuevo título- igualmente lanzado por PDI- que simplemente se titula: Los Amaya Es un trabajo sin novedades, sin sorpresas. Pero es que no tienen estos rumberos necesidad de hacer experimentos con substancia que no sea la gaseosa ni de mudar como camaleones de chaqueta: les basta con mantenerse fieles a un estilo- eso es lo que el público espera de ellos- y sacar a la calle un producto que suene a la altura profesional que se les conoce. Apoyada por una muy buena sección de percusión, Los Amaya es una producción seria y solvente en la que la denominación de origen se nota. Nada que ver con los sucedáneos y subgrupos que se han reproducido como una plaga a la sombra del resurgir del Rey de la Rumba catalana. Baila, baila Si no bebes Adúltera ese Sevilla que quiere ser un sentido homenaje al solar de La Niña de los Peines y Curro Romero... son composiciones en su línea de siempre: ritmo, clase, optimismo y corazón, en una línea netamente pop, lejos de la de otros rumberos más influidos por el flamenco. En Los Amaya, hay- en efecto- muy poco de flamenco (ni falta qué hace, claro está) aunque sí un pulso y un rasgueo, por supuesto, inequívocamente gitanos. J. A.