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94 ABC ESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 25- 5- 94 Alfredo Fraile, fundido en negro La esquela en el ABC de ayer decía que Alfredo Fraile era productor de cine como, efectivamente, lo fue. Aunque, principalmente, en las décadas de los cuarenta y los cincuenta fue, en mi opinión, el mejor operador en blanco y negro del cine español. Entonces se decía operador y, ahora, se les llama director de fotografía. Discípulo de Enrique Guerner, Fraile pronto compredió que su camino, en el cine, era la fotografía y, en 1942, de la mano de su amigo Rafael Gil, ilumina su película Huella de luz El cielo que se extendía sobre el cementerio de El Pardo, la mañana del domingo, estaba cuajado de unas nubes muy parecidas a las que Fraile trazó sobre los fotogramas de El Clavo o en el arranque de Muerte de un ciclista de Juan Antonio Bardem, dos de sus mejores trabajos junto a Don Quijote de La Mancha La fe o La guerra de Dios En aquellos años también trabajaban otros grandes operadores del cine en blanco y negro, tales como Michael Kelber o Cecilio Paniagua, pero, Alfredo Fraile, en cada nueva película, resplandecía más que nadie. Le conocí, en 1943, cuando rodaba, en los estudios de Sevilla Films, Eloísa está debajo de un almendro y Rafael Gil había convencido a mi padre- gran amigo de los dos- para que hiciera el papel de un acomodador con Amparo Rivelles, Rafael Duran y Juan Espantaleón; fui, siendo un mozalbete, a ver el rodaje que, por cierto, se hacía por las noches ante la falta de fluido eléctrico en la postguerra. Un buen día apagó los focos y se convirtió en el productor de las películas más comerciales de Manolo Escobar, dirigidas, muchas de ellas, por la mano experta de José- Luis Sáenz de Heredia. Toda esa hábil producción que distribuía Arturo González, el hermano del gran Cesáreo, le permitió meterse dentro de su mundo privado, para ver cómo crecían sus ocho hijos, abriéndose todos buenos caminos por esta dura y puñetera vida y poder mimar a su mujer, la entrañable Mari Pepa. Su casa, en la madrileña calle del Doctor Castelo, los sábados por la noche, allá en en los finales de los sesenta y principios de los setenta, era punto de reunión de unas cenas inolvidables a las que asistían Concha Piquer, la más importante de todas la cantantes; Juan de Orduña, el imprescindible director de El último cuplé Miguel Pérez- Ferrero, Donald el temible crítico de cine de ABC; el estrenista Manolo Torres, quien, para su suerte, no hizo otra misión, en toda su vida, que asistir a los estrenos teatrales de Madrid; mi buen padre, el humorista de La Codorniz quien subscribe este recuerdo a Fraile y otros muchos más, que llegaban atraídos por la fama de las conversaciones que, en aquella gran mesa, se debatían. En cierta ocasión, apareció, tímido pero arrogante, quien años después se convertía en el super José María García de la radio deportiva española, que vino a la casa de los Fraile con la pretensión- que logró- de casarse con la bella Montse, una de las cuatro hijas del matrimonio. En aquellas veladas que solían terminar a las tantas, se hablaba de política, de cine, de como eran por dentro las estrellas cinematográficas y de todos los temas habidos y por haber. Con el fútbol había que tener cuidado, ya que Fraile era partidario muy sufrido del Atlético y la mayoría, lógicamente, lo era del Real. La noche que aparecía por la casa Manolo Escobar y su mujer, todos a una, arremetíamos contra ese Club de Fútbol que pretende se algo más que un club. Pero, el más encajador de todos los comensales fue, siempre, el delicioso Juanito Orduña que aguantaba con paciencia y gran caballerosidad todas las sanas tarascadas que le lanzaban en la mesa. La comida era siempre opípara y el vino corría en abundancia. En esta última partida, Miguel solía terminar en vencedor y siempre, en los postres, se le requería para que declamara sus célebres aleluyas como aquella que, en pareado, decía: De Cádiz a La Coruña, es famoso Juan de Orduña En el entierro de este noble madrileño, simpático y dicharachero, con el señor Corregidor, Álvarez del Manzano a la cabeza, se ha reunido mucha gente, Alfredo se lo merecía. Y esa misma tarde, ya en el cielo, se habrá reunido con Concha, mi buen padre, Miguel, Juan y otros amigos y con su voz ronca y tan peculiar les habrá detallado de lo que pasa por aquí. Seguro que si le ha oído Pedro Mourlane Michelena habrá soltado otra vez aquella frase: ¡Qué país! Míquelarena Enrique HERREROS De cine Madrid. José Arenas Gijón: The movie stars El próximo Festival de Cine de Gijón dedicará un ciclo a los rostros y presencias más emblemáticos del cine europeo, a través de algunas de sus películas más características. Sofía Loren, Marcello Mastroianni, Alain Delón, Romy Schnerider, Catherine Deneuve, Jean Paul Belmondo, Julie Christie, Vanessa Redgrave, Michael Caine, Depardieu, Rutger Hauer, Victoria Abril y Antonio Banderas. Ellos son los rostros del homenaje. Nuevo cine ita- Mastroianni Flamenco Un pase de pecho de El Mono Isidro El Mono celebró, como siempre, su santo bailando en Casa Patas para regocijo de la afición, que no. dejó una sola silla sin ocupar. Se apagaron las lámparas, iluminaron el escenario los focos y allí estaba ya con el semblante taciturno el flamenco, flanqueado por dos bailaoras ciertamente guapas: Vicky Duende e Isabel Triviño, a las que terminaría embracilado por soleá la primera parte. La sevillana Vicky Duende bailó con soltura, picardía y decisión por alegrías, aunque debería- para nuestro gusto- prescindir de esos remates en que saluda a lo Mae West al respetable poniendo respingones los belfos y el bien formado trasero, más propios de cabaret que de tablao flamenco. Naturalmente que fueron muy aplaudidos, eso nadie se lo quita... En cuanto a Isabel Triviño, una bailaora sobre cuyo ánimo pesan excesivamente los nervios, no sabemos quién le habrá montado ese baile por soleá, pero nuestra recomendación es que, ahora que todavía está a tiempo de rectificar, se pase por Amor de Dios a hacer una visita a mi tío Josele. El Mono- por farruca y soleá- hizo poquito y corto; su intervención fue como un lento y prolongado pase de pecho apurado hasta el final y surgido de la nada, aislado de la realidad, como un momento seleccionado y separado de una antigua faena. Un detalle, en fin. Rasguearon Chiqui y Juan Serrano, dos guitarras siempre con rictus de satisfacción que se han curtido en el toque para el baile. Guadiana cantó con inspiración, raspando con arte y encendido la soleá contra el dorso de caja de cerillas de la laringe. José Jiménez es cantaor más impulsivo y visceral, menos dominador, pero tiene un eco y brioso con el que sabe emocionar. Seguiremos informando de los triunfos e inclemencias del ciclo ferial. Joaquín ALBAICIN liano No sólo comedia, no sólo realismo Se ha jnaugurado, en el Instituto Italiano de Cultura, el ciclo Nuevo cine italiano El acto fue presentado por Claudio Sestieri, crítico cinematográfico que desde los años setenta ha dirigido varios programas para la RAÍ. En 1986 realizó su primer largo, Dolce Assenza y en 1991 Barroco filme incluido en el ciclo. En las restantes proyecciones, que finalizarán el 3 de junio, se podrán ver Muerte de un matemático napolitano de Mario Martone; Gángster de Massimo Guglielmi: Abissinia de Francesco Martinotti; Ambrogio de Wilma Labate; Alambrado de Marco Bechis; Confortorio de Paolo Benvenuti, y El sereno aire del oeste de Silvio Soldini. Espacio vídeo. El mes de junio será el mes del lanzamiento en formato vídeo de dos gran- des éxitos cinematográficos: El fugitivo interpretada por Harrison Ford, y Un mundo perfecto con Kevin Costner y Clint Eastwood. Un mundo perfecto es la historia de un convicto cuyos instintos básicos son bien intencionados, a pesar de su historia, su cinismo y su incapacidad para adaptarse a las normas sociales. Junto a este filme, salen también en alquiler- La vuelta de Supermán que nos transportará de nuevo a la ciudad de Metrópolis. Robert Buttler se ha encargado de dirigir. Y 2.075: Confrontación genética de Jorge Montesi. Un mundo alterado por la genética, lleva a la humanidad a un caos total, donde el único objetivo es la supervivencia. El fugitivo es la película más taquillera del 93 en España, después de Parque Jurásico y Aladino con una recaudación de más de mil doscientos millones de pesetas. Sale nueve meses después de su estreno. Banda sonora. La música de El club de la buena estrella captura la esencia de las esperanzas y los sueños que los padres transmiten a sus hijos y los conflictos entre Oriente y Occidente, la esencia de la película. El score original es de Rachel Portman, que ha conseguido una música china y a la vez occidental. De esta forma se liman asperezas entre las diferentes culturas en el filme de Wayne Wang, producida por Oliver Stone. Festival de Valladolid. La Semana de Cine, que se celebrará del 21 al 29 de octubre, ya tiene listos todos su apartados. A los ya conocidos Sección oficial Punto de encuentro y Tiempo de historia hay que añadir, entre otros, los ciclos: Arthur Penn del que se analizará paso a paso su trayectoria cinematográfica; Manuel Alexandre y Rafael Alonso la mejor tradición de los actores españoles, y Gianni Amelio dedicado al cineasta italiano.