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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 24 DE MAYO DE 1994 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA E cumplen cinc u e n t a años desde que mi promoción terminó los estudios de Licenciatura en la Universidad de Salamanca. La Asociación de Antiguos Alumnos ha organizado unos actos conmemorativos para los próximos días. Coinciden, para mí, con el congreso que se celebra en la misma Universidad en honor de Plutarco, maestro de tantos humanistas y políticos. Voy poco por Salamanca y siempre en viajes apresurados, por motivos universitarios o familiares. Así, difícilmente puede uno adentrarse en la entraña de la ciudad actual, en todo caso tan lejana de la antigua. A mí, Salamanca me traslada a aquellos días antiguos de trabajo esperanzado. Reconstruyo, a veces, aquel tiempo paseando por el barrio universitario, dando la vuelta desde el Tostado (que era mi calle) a Tentenecio y luego a Anaya otra vez. Sufro el deslumbramiento de los lugares y los monumentos que en aquellos tiempos, a fuerza de tenerlos al lado, casi no se veían. Vuelvo al año cuarenta y cuatro. Hacía ya cinco que había terminado nuestra guerra, estaba terminando la Guerra MundiaL Pero todavía quedaban los ecos, los fantasmas de la primera: Franco hablando con voz monocorde desde el balcón del Palacio Episcopal, Unamuno paseando por la calle de la Rúa o la carretera de Zamora, el obispo Pía y Deniel, el general Millán Astray, Pemán, los falangis, tas, los clérigos, las mujeres de la Sección Femenina, los soldados, los alemanes... ¡aquella vieja que decía, viendo desfilar a los alemanes por la Plaza Mayor, aquello de ¡tan jóvenes y ya alemanes! Salvo a Franco, era fácil encontrárselos a todos en aquella pequeña ciudad en que todos se conocían y todos iban a pie. Y también a los viejos liberales como mi padre, que corrían sus riesgos, y unos pudieron contarlo y otro no. Tantos recuerdos, tantas anécdotas trágicas o grotescas o teñidas de ironíay humanidad. La vida seguía pese a todo. Y había que adivinar la verdadera historia a través del estruendo de la propaganda (bueno, también ahora hay que adivinar) Fantaseo a veces con escribir un libro que se titularía Nuestra guerra civil vista por un chico de catorce años Pero estábamos en el año cuarenta y cuatro: era ya otra época. Aunque Salamanca seguía siendo en esencia la misma pequeña ciudad, entre ganadera y universitaria, en que todos se encontraban en el paseo de la píaza o las tertulias del casino. Y tenía en su Facultad de Letras una buena Facultad dentro de una buena Universidad. Pocos profesores, pocos alumnos, buena biblioteca, ambiente familiar. Había un grupo de profesores verdaderamente excelentes. Así, los que traían la herencia del Centro de Estudios Históricos: Ramos Loscertales, García Blanco y Tovar, que flotaba entre la filología y la Falange. Un humanista a la antigua usanza, don Francisco Maldonado. Un fraile autodidacta y algo loco que cultivaba los padres apostólicos, don Daniel Ruiz Bueno. Un estudioso del griego y (sobre todo) de los archivos universitarios, don Ricardo Espinosa. Un buen estudioso de la literatura española como don César Real. Y otros más. Era un centro de saber con dimensión humana. Continuaba a un bachillerato de verdad: ninguna relación con lo de hoy, cuando la enseñanza media sólo es en realidad una enseñanza elemental seguida de otra casi profesional. Todo sea por Tas sucesivas reformas. Recuerdo con nostalgia aquellos planes de estudio, aquellos profesores. Fue un privilegio ser alumno suyo en todas las materias. ¿Y los estudiantes? Había en la Facultad aquélfa un grupo que se ha destacado luego en ABC DOMICILIO SOCIAL J. I. LUCA DE TENA, 7 28027- MADRID DL: M- 13- 58. PAGS. 144 S SALAMANCA EN EL RECUERDO pocos o ningunos amoríos, poca o ninguna política. Y aquella tertulia literaria de la que saberes diferentes. O en mi curso o en los in- salió la pequeña revista Trabajos y Días mediatos, anteriores o siguientes, estudiaban, y en la que García Calvo y yo, de la mano de Tovar, hicimos nuestras primeras armas literatodos convivíamos, futuros helenistas como rias. Martín Ruipérez o latinistas como Lisardo RuTratábamos, los más, de salvar nuestra inbio y Virgilio Bejarano o historiadores como Ándependencia; y la verdad es que, si uno togel Montenegro o estudiosos del español como maba sus precauciones, nadie nos importuAntonio Llórente y Manolo Alvar, del francés naba (eso de en aquella época no había como Luis Leocadio Cortés, de las Lenguas más remedio que... que se lo cuenten a africanas como Carlos González Echegaray. O otro) Al menos, si uno no aspiraba a grandes futuros escritores como Carmen Martín Gaite o cosas. Ignacio Aldecoa, muerto tan joven. Recuerdo una anécdota del SEU. Cuando O paseaba por los claustros Agustín García saqué la cátedra me dijeron en Madrid, en la Calvo, inclasificable, con su zamarra verde Secretaría del Movimiento, que les parecía zamorana (los atavíos del hippy no se habían (con razón) poca adhesión la de un certificado inventado todavía) O personas entrañables, que decía que yo me había afiliado al sindiaunque sean menos conocidas, como Alfredo cato cuando lo hicieron obligatorio y el último de los Cobos o César García Sánchez o José día del plazo. Estas cosas a veces se arreglaMaría Martín Patino, que murió durante la caban. Una mecanógrafa complaciente me dijo rrera. O Eikichi Hayasiya, a quien yo di clases que no me preocupara: transformó en coma de Latín y que fue luego embajador de Japón el punto final y añadió siendo considerado en España y a quien encontré en Tokio el paadicto Claro, no eran las adicciones de sado año, presidiendo el Congreso de Hispaahora. nistas Asiáticos. En torno a nosotros estaba la ciudad provinciana. Los ganaderos a los que llamaban Y estaban las mujeres, nuestras compañeras: Carmen Martín Gaite, que he citado an- la cuernocracia, el paseo de la plaza, los pocos turistas... Las procesiones, a cuyos pasos tes, y otras que han triunfado luego; muchas muchos saludaban brazo en alto. Un peso en el campo de la enseñanza. Eran más adorables que adoradas o eran adoradas en si- enorme del clero, menor de la Falange. Pero nosotros estábamos aparte, aunque a lencio. Porque si a uno se le veía acompañar a la misma con demasiada frecuencia en se- veces nos salpicaran ciertos restos de la antiguida le casaban Eran angelicales: no en- gua intolerancia. El padre Portillo, buen predicador al antiguo, retórico estilo, clamaba en la tendían qué era eso de Coridón y Alexis en Clerecía contra Unamuno en sus aniversarios Virgilio. ¡Tiempos aquellos! calificándole de hereje (y la verdad es. que teNuestras verdaderas mujeres eran en realinía sus argumentos) O contra don Ángel de dad mujeres de celuloide: Esther Williams, Apraiz, catedrático de Arte que proyecaDa en Diana Durbin e Yvonne de Cario. Permitían la pantalla las antiguas Venus; no estaba el que volara la imaginación y nadie nos casaba ambiente para Venus. O contra los asiduos vicon ellas. sitantes del barrio chino, vecino de los jesuíSalamanca era una pequeña Atenas. Y ératas ¿Es esto Salamanca? ¿Es la Gran mos un pequeño grupo de amigos (luego a veces las cosas se torcieron) Teníamos un ¿Qué puede hacerse en este ambiente, en programa profesores y alumnos: no mirar hauna sociedad cerrada, sin viajes ni televisión cia atrás (apenas hablábamos de política) ni consumismo ni erotismo fácil, inundada continuar la línea rota de nuestra cultura, lle- además de una propaganda fastidiosa contra var ésta más allá. Los exiliados y nosotros, la que lo más que podía hacerse era poner sin conocernos, trabajábamos en la misma orejas de mercader? Nosotros, estudiar. empresa. y algo adelantamos en ello, algo ayudamos al país. Después de todo, las sociedades ce ¿Que qué vida llevábamos? Muy simple. rradas también tienen sus ventajas. ¿Sería alPasábamos frío ¡aquellos inviernos de Salaguien capaz hoy de escribir lo que escribieron manca sin calefacción! comíamos mal (aunen Alemania Mommsen, Wilamowitz, Ranke y que mucho mejor que en Madrid el cuarenta y otros? ¿O aquí en España Ceán Bermúdez y cinco) trabajábamos ferozmente. Unas vuelel padre Flórez? Difícilmente. tas por la plaza (el agora alguna sesión No he hecho otra cosa que tratar de describir un ambiente, retratar una época en forma que pretendo objetiva, sin prejuicios. Hay demasiados cuando se juzga la historia reciente de España: se barajan dos o tres tópicos, se trata a una nación como si fuera idéntica a sus transitorias superestructuras o a sus demonios. La misma injusticia se ha cometido muchas veces con las antiguas naciones socialistas, en las HABITACIONES CON 8 AÑ 0 COMMETOYARE ACONDICIONADO que la vida seguía, pese a todo. CURSO 94- 95. E. G. B. -B. U. P. -C. O. U. En Salamanca nos veremos los que quedaRECUPERACIONES Julio y Agosto. mos de mi promoción. Estamos alejados unos de otros, casi ni nos conocemos ya, a veces. OBJETIVOS: Y el ambiente es distinto, y nosotros mismos E Enseñar a estudiar al alumno. somos distintos: nos hemos acercado a otras E Enseñarle a planificar su trabajo. generaciones, a otras ideas. Y hemos tirado B Atención individual del alumno que tiene cada uno por nuestro lado. Y a veces nos dan falta de base. discretos (o indiscretos) codazos para que ffif Creta en él hábitos de estudio. nos retiremos ya de una vez. Pero quizá Sí Darle segundad. quede algo de común entre nosotros. 0 Entusiasmarle con los libios y la práctica Y quizá algo, después de todo, se nos de los deportes. tenga que agradecer. INTERNADOS COLEGIO UNAMUNO Urb. Miraflores del Palo MALAGA Tels. 229.06.85- 220.l2.38 Fax: 229.93.98 Francisco RODRÍGUEZ ADRADOS de la Real Academia Española