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MARTES 26- 4- 1994 CULTURA ABC Pag. 53 El Rey destaca el universalismo, la capacidad de fabulación y el criterio moral de Delibes Don Juan Carlos entregó en Alcalá de Henares el Premio Cervantes al escritor vallisoletano Dice que pasó su vida disfrazándose de otros, imaginando que ese juego de máscaras ampliaba su existencia, hacía su vida más rica y variada. Eloy, el Nini, Pacífico Pérez, Azarías... personajes de Miguel Delibes, salidos de su pluma con el afán de dotarlos de vida, de identificarse con ellos, de no abandonarlos Llegó a los doce menos veinte. Se adivinaba su silueta recortada en el patio, a través de la puerta del Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Le rodean cámaras de televisión, fotógrafos y periodistas. Cuando finalmente entró en la sala, los asistentes se pusieron en pie y aplaudieron. Aplaudieron a Miguel Delibes, como nunca antes se había aplaudido a otro escritor galardonado con el Premio Cervantes. Al escritor le acompañan sus hijos Miguel, Ángeles, Germán, Elisa, Juan, Adolfo y Camino, y diez nietos. Pasé la vida disfrazándome de otros confesó el autor de Los santos inocentes Alcalá de Henares. Clara Isabel de Bustos nunca. Personajes que, ahora, Miguel Delibes convierte en su biografía: Ellos me han vivido la vida, me la han sorbido poco a poco Un discurso melancólico el de Delibes al recibir, ayer, el Premio Cervantes de manos del Rey. Unas palabras tristes, que narraban una historia de creador devorado por sus criaturas. también en la coherencia de los libros de Miguel Delibes, el cambio c ue ha sufrido su obra, siempre atenta a la evolución del pensamiento y de la técnica literaria de sus contemporáneos la clara propiedad de un ámbito geográfico, como Plá o García Márquez, su preocupación por la soledad, el desarraigo, el precio del progreso o la agresión de los poderosos; la fuerte autenticidad de sus criaturas. Sin los personajes creados por Delibes seríamos más pobres, menos sensibles, menos solidarios. En suma, menos humanos Poso de melancolía La tuna está preparada en el patio al que se abre el Paraninfo. Llegan los Reyes y Don Juan Carlos abre la sesión al dar la palabra a Francisco Bobillo, director general del Libro y Bibliotecas, que lee el acta del jurado. Suenan los aplausos hasta mucho después de que el Rey impusiera la medalla del galardón al escritor. Y, al poco, con paso lento, Miguel Delibes se encamina al estrado. De su bolsillo saca unas cuartillas. Y lee. Lee un discurso que deja un poso triste, que ha hecho callar el murmullo de la sala. Los oídos atentos al desgranar de una historia de creación: Si la vida siempre es breve, tratándose de un narrador, es decir, de un creador de otras vidas, se abrevia todavía más ya que éste, antes que su personal aventura, se enajena para vivir las de sus personajes Ayer, en Alcalá de Henares, danzaban por la sala Cecilio Rubes, Pacífico Pérez, Gervasio García de la Lastra, Lorenzo el cazador, el Nini, el señor Cayo, Azarías... protagonizando el discurso de Delibes, que decía de ellos que iban redondeando sus vidas a costa de la mía. hasta que un buen día al levantar los ojos de las cuartillas y mirarme al espejo, me di cuenta de que era un viejo. Ellos me habían vivido la vida, me la habían sorbido poco a poco. Mis propios personajes me habían disecado, no quedaba de mí más que una mente enajenada y una apariencia de vida Las palabras de Delibes cuentan una historia de vampirismo a la inversa, de personajes que de- No escribir una letra más En el patio, se rodea a Delibes. Aún resuena el eco de una de sus última frases: Antes que a conservar la cabeza muchos años a lo que debo aspirar ahora es a conservar la cabeza suficiente para darme cuenta de que estoy perdiendo la cabeza. Y en ese mismo instante frenar, detenerme al borde, del abismo y no escribir una letra más Pero el creador de más de cien personajes lo desmiente, le quita importancia, dice No, no quiere decir que no vuelva a escribir... Pero la sensación es esa. Al acto asistieron, entre otras personalidades, los académicos Jesús Aguirre, duque de Alba; Rafael Alvarado, Francisco Ayala, Carlos Bousoño, Antonio Colino, Víctor García de la Concha, Valentín García Yebra, Elena Quiroga, Pedro Laín Entralgo, Emilio Lorenzo, Torcuato Luca de Tena, Julián Marías, Ángel Martín Munido, Francisco Rodríguez Adrados, Gregorio Salvador y Gonzalo Torrente Ballester; Luis Carandell, Antonio Corral Castañedo, Felipe Garín, Félix Grande, Joaquín Leguina, Arsenio Lope Huerta, Carmen Martín Gaite, Hans Menke, Soledad Ortega, María Corral, Lisandro Otero y Nicolás Sánchez Albornoz, los embajadores de los países hispanoamericanos así como representantes de las 21 Academias de la Lengua Española en Hispanoamérica, que se encuentran en Madrid celebrando su décimo congreso. Reproducimos a continuación los discursos de Su Majestad el Rey y de Miguel Delibes. Miguel Delibes voran a su creador, de un centenar de vidas que el escritor vivía sintiendo el gozo y el dolor de la creación pero insensible al paso del tiempo. Y concluyó diciendo que la entrega del galardón no era otra cosa que el cierre de un círculo, de una figura perfecta que comienza en 1948, con la concesión del Premio Nadal, y termina, ayer, con la entrega del Cervantes: En medio- dijo- quedan medio centenar de seres que yo alenté con interesado desprendimiento. Ellos son mi biografía El aplauso es largo. En su discurso, Don Juan Carlos resumió en una las numerosas razones que avalan la elección de Delibes: Es un escritor universal en la misma medida en que su obra encarna, de manera fiel y penetrante, la existencia y la experiencia vital de Castilla Recordó el Monarca que mediante la actividad creadora y el compromiso con la nación se puede influir sobre la sociedad lectora y sobre la sociedad en general, actualizando nuestra memoria lingüística e histórica, haciendo fructificar la conciencia crítica y los valores ilustrados, incitando nuestra imaginación e iluminando el difícil camino por el que toda sociedad transita Y recordó también el universo narrativo de Miguel Delibes, su innata capacidad de fabulación? su sentido del oído para recoger el vocabulario, la sintaxis y los modos de hablar de Castilla, su insobornable criterio moral para lo que es justo y merece ser reivindicado... Fidelidad y arraigo La ministra de Cultura, Carmen Alborch, destacó dos cualidades de Miguel Delibes: fidelidad y arraigo. De ellas- dijo- se nutre toda su obra Alborch recordó también los años periodísticos de Delibes, que completaron su aprendizaje estilístico con una serie de rasgos presentes de forma definitoria en toda su producción: precisión, sencillez, claridad, utilización controlada de la pausa, del silencio, del énfasis Por último, la ministra insistió