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38 ABC INTERNACIONAL -África Negra- LUNES 18- 4- 94 Regresan del infierno de Ruanda otros doce religiosos Madrid. Pilar de Miguel Me despertaba todos los días con taquicardias y convulsiones pensando en el horror de las matanzas y carnicerías de las que he sido testigo Estas eran ias primeras palabras del padre Amado Berenguer, uno de los religiosos, perteneciente a la orden de los sacerdotes de Vic, que llegaron ayer a Madrid procedentes de Ruanda. Con una enorme tristeza, recuerdo cómo los extremistas entraron en mi propia casa, cogieron a los refugiados de la parroquia, con los que hemos convivido muchos años y los mataron con palos y hierros -dijo Berenguer- que vuelve a España después de vivir veintisiete años en África. Según Argelina Álvarez, provincial de la congregación de Dominicas de la Anunciata, la situación en Ruanda es cada vez peor. Aquella gente va a quedar desamparada ante los grupos de extremistas que han atacado salvajemente a los pobladores de Ruli Otros religiosos que también han podido ser evacuados del país centroafricano son los sacerdotes Manuel Cornelia, José María Pujol, de Vic; Carmen Boch, María Luisa Martínez, Esperanza Muntadas, Rosa Dilmé, Cristina Lensckak, Herminia Collado y Carmen Villalón, Dominicas de la Anunciata y el padre Javier, del Monasterio de Montserrat. Deseamos vengar a los compañeros torturados y asesinados en Kigali Españoles, entre los comandos de paracaidistas belgas en Ruanda Kigali. Santiago Coreóles, enviado especial Diez cascos azules belgas fueron asesinados el día 7 por la Guardia Presidencial de Ruanda en un cuartel fuera de miradas indiscretas, pero nuestros compañeros dejaron su radio conectada. En el puesto de mando lo escucharon todo. Los torturaron uno a uno, ante los demás, destrozaron rodillas con disparos, amputaron manos y pies a machetazos. Varios cuerpos quedaron irreconocibles. Queríamos vengarles... matar Habla uno de los españoles integrados en los Comandos Paracaidistas (paracomandos) belgas, una unidad profesional de élite: Estaban asesinando a compañeros nuestros de la Segunda Brigada, pero que actuaban bajo mandato de Naciones Unidas como protección de la primera ministra Agathe Uwilingiyimana. Partió un destacamento para sacarles de allí, pero la radio ya sólo transmitía silencio antes de que llegaran Cristóbal Vandaele López- Díaz y Julio Taeats son dos de los jóvenes de madre española y padre belga que forman parte de los paracomandos de la Tercera Brigada. Su unidad fue desplegada en Ruanda, y especialmente en el aeropuerto de la capital, Kigali, para proteger la operación Silver back de evacuación de extranjeros de ese país en guerra civil entre las fuerzas Armadas de Ruanda (hutus) y el Frente Patriótico Ruandés (tutsis) Cristóbal es de Valencia y Julio de Andalucía. pesadas mochilas y armas en sillas de ruedas de las conservadas para pasajeros minusválidos. La misión está terminada y mi brigada se va ahora declaró el viernes a este periódico, en instalaciones bajo el nivel de las pistas, uno de los mandos superiores de los paracomandos- el chaleco antibala no permitía ver la graduación en el uniforme- Rodeando el perímetro del aeropuerto, cuerpo a tierra y con las armas apuntando, los últimos soldados belgas protegían la salida, mientras iban llegando aviones Hércules, que despegaban cargados pocos minutos después, sin haber reducido potencia en los motores. Cristóba! Vandaele, empuñando una ametralladora minimi de frabricación belga con trípode y cargador con doscientos proyectiles, alcanza el Hércules cuando ya ha cerrado la rampa principal. Instantes después, supervisores de carga encadenan al piso del avión dos camiones, un jeep de comunicaciones y una moto, para que no se muevan durante el vuelo; mientras, los paracomandos van a ayudándose para alzarse a toda prisa por una pequeña puerta hacia la bodega del aparato. El volumen del Hércules ha quedado ocupado prácticamente por los vehículos, y los soldados tienen que ir metiéndose debajo de los camiones para dejar un hueco donde puedan cobijarse sus compañeros, que llegan desencajados. Los soldados muertos tenían experiencia, incluso en África. Habían estado en Somalia, igual que yo. Estoy seguro que entregaron las armas para no provocar muertes y evitar que los hutus tomaran represalias después con los cientos de belgas que había que evacuar de este infierno. Llevaban varios meses de patrulla por Ruanda, sin que les aconteciera nada grave. Depusieron las armas confiados, ya que muchos mandos de la Guardia Presidencial han sido entrenados en Bélgica por nuestro Ejército. No imaginaban lo peor añade el soldado. Aviones españoles evacúan cascos azules belgas Kigali. S. C. e. e. El Ejército belga con el apoyo de los dos aviones de carga Hércules C- 130 españoles comenzó ayer la evacuación de sus 450 cascos azules desplegados en Kigali, la capital de Ruanda, donde continúa la guerra civil. Los dos aparatos del Ejército del Aire debieron mantenerse en la tarde de ayer sobre el aeropuerto ruandés a la espera de que finalizaran los tiroteos que se estaban produciendo en las inmediaciones de las pistas. Sobre las 19 horas pudieron tomar tierra y sin parar motores cargaron vehículos pesados y decenas de cascos azules belgas para sacarles del conflicto debido al peligro que corren por el odio que les tienen los dos bandos enfrentados en esta guerra civil. Los dos Hércules del Ejército del Aire español levantaron vuelo de la capital disputada por hutus y tutsis con cuarenta cascos azules varios camiones, generadores y otro material. Está programado que un aparato siga hoy con este puente aéreo Nairobi- Kigali- Nairobi. Otro de los aviones hará Nairobi- Mwanza (Tanzania) -Nairobi. Este último evacuará a soldados belgas a las órdenes de las Naciones Unidas que han salido de la capital de Ruanda por tierra procurándose ellos mismos su autodefensa. El Ministerio de Defensa de Bélgica ha previsto una gran operación en conexión con los vuelos señalados anteriormente para trasladar a sus cascos azules sus cientos de comandos paracaidistas que llegaron a la región para apoyar la repatriación de extranjeros de la silver back y materia! respectivo de regreso hasta su país. Esta basta coordinarión se hará vía NairobiYibuti- Bruselas, lo que supone 25 horas de vuelo por aparato y viaje. Situación incontrolable Antes de ser asesinados, los cascos azules fueron rodeados por fuerzas de la Guardia Presidencial y obligados a entregarles las armas. Estoy segura de que mi marido intentaría discutir- declararía después la esposa del teniente Thierry Lotin, que mandaba la desgraciada patrulla- que intentaría proteger a sus hombres y superar el incidente. Pero la violencia convirtió la situación en incontrolable Los militares belgas tardaron varios días en poder recuperar los cuerpos del tenitente y su patrulla, en la que iban al menos un sargento y varios cabos. Queríamos vengarles, pero en el Ejército hutu son miles y nosostros en Kigali apenas unos cientos... Las fuerzas especiales del Ejército belga se vieron obligadas, días después de esta matanza, a evacuar la capital, una vez finalizada la operación, porque los acontecimientos evolucionaban muy rápidamente y las matanzas se sucedían entre los contendientes. Un misionero español que escapó de aquel horror, el padre Melchor Fullana, explicó a este periódico que los derramamientos de sangre, acentuados por el asesinato del presidente ruandés, se habían desbordado: Lo que los hutus persiguen es un genocidio, el exterminio total de la etnia tutsi Hoy cumplo 21 años El avión toma velocidad y levanta vuelo sobre estos campos verdes bien cultivados en pequeñas parcelas, con granjas diseminadas, alguna de las cuales se distingue saqueada, con enseres tirados alrededor. El aparato es un C- 130 Hércules belga. Son éstos desde los que saltamos en paracaídas Los soldados se van relajando, tirados por el piso; dejan sus armas a un lado, los lanzacohetes, y se quitan sus pesados chalecos protectores. Hoy cumplo veintiún años. Es la segunda vez que celebro un aniversario así en misión en África declara Cristóbal Vandeale. Es mi segundo año en ios paracomandos y pienso firmar por otros dos. Aunque no dejaré de ir por Valencia, como hasta ahora, tres o cuatro veces al año para ver a la familia Sangre española Los paracaidistas con sangre española en sus venas, ai igual que sus compañeros, vivieron momentos emotivos cuando alcanzaron corriendo los aviones de carga, en la pista del aeropuerto de Kigali, para ser evacuados definitivamente cuando a diez compañeros les habían arrebatado la vida con saña. Parece como si la frustración les enrojeciera los ojos. El aeropuerto de Kigali ha sido bombardeado y está como revuelto por un vendaval. Cristales rotos, muebles por los suelos, soldados que corren por los pasillos llevando sus