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ABC Pag. 70 RELIGIÓN DOMINGO 17- 4- 1994 El Papa consulta a los posibilidad de canonizar a no También quiere saber si conviene pedir perdón por la Inqtósitián Roma. Santiago Martín, enviado especial Un considerable disgusto se respiraba ayer en el Vaticano. El motivo: un anciano cardenal ha filtrado a la Prensa el documento secretísimo, enviado por la Secretaría de Estado a los purpurados, previo a la reunión que tendrán en mayo con el Papa. En él se solicita la opinión sobre tres asuntos: una reunión de todas las religiones en el Sinaí, la canonización de cristianos no católicos y la petición pública de disculpas por la Inquisición. Los que piensan que Juan Pablo II se encuentra ya en la etapa final de su gobierno y que no tiene capacidad para innovar o aportar nuevas ideas a la marcha de la Iglesia, tienen casi cada día motivos serios para reconsiderar su opinión. El Papa introduce, casi continuamente, elementos nuevos que dejan sorprendidos incluso a los más avanzados. Algunos de ellos se acaban de conocer gracias a la indiscreción de un anciano purpurado de la Curia, que ha roto el obligado secreto y ha dado a la Prensa, el documento de 23 páginas que la Secretaría de Estado ha enviado a todos los cardenales, para que lo estudien y aporten sus respuestas en la reunión convocada por el Papa para el 9 y 10 de mayo. Las cuestiones sometidas a consulta son esencialmente tres: la conveniencia de convocar a todas las religiones en un lugar neutral como el Monte Sinaí, la posibilidad de canonizar a los cristianos no católicos y si la Iglesia debe pedir perdón y reconocer que con la Inquisición, se violaron los derechos humanos. El hecho de que el Papa consulte a los cardenales sobre temas tan delicados y novedosos- sobre todo el de la canonización de los no católicos, pues no hay que olvidar que hasta el Concilio se les llamaba simplemente herejes y ahora podrán ser vistos como santos- el hecho, pues, de que el Papa consulte es una prueba de que se esfuerza en gobernar de modo colegial, interesándose en saber lo que opinan aquellos que constituyen su corte su consejo los cardenales, que representan a la Iglesia universal. En cuanto a las cuestiones debatidas, la del Monte Sinaí parece la menos conflictiva en sí misma, aunque pueda representar serias dificultades a la hora de ser llevada a la práctica. Si sale adelante, la reunión se convocaría para el año 2.000 y a ella estañan invitados todos los cristianos, más judíos y musulmanes. El lugar se ha escogido por ser, dice el texto, el que simboliza la alianza de Dios con el pueblo elegido, donde fueron dados los diez mandamientos, poniéndose así las bases a la moralidad humana La atmósfera de los años que se aproximan al 2.000- concluye el documento- sugiere la oportunidad de volverse a poner en camino tras las huellas de Abraham, padre de nuestra fe, al cual se dirigen no sólo los cristianos, sino también los hebreos y musulmanes El encuentro interreligioso del Sinaí sería precedido de un acto de reconciliación entre todas las Iglesias cristianas. No se añade nada más sobre el asunto, pero sí se dice que estaría en relación con un gran Concilio de todas las Iglesias cristianas que está ahora mismo en preparación, lo cual tampoco se sabía. Relacionado con esto se consulta también sobre la oportunidad de hacer un signo ecuménico y admitir en el martirologio a los cristianos no católicos. Por el mismo motivo se pide a los cardenales su opinión, sobre la conveniencia de invitar a la Iglesia católica a un examen de conciencia, acerca de la responsabilidad de la Iglesia en la violación de los derechos humanos perpretados en nombre de la Inquisición. La Iglesia- dice el texto- es ciertamente santa, como profesamos en el Credo; pero es también pecadora, no como cuerpo de Cristo, sino por estar formada por hombres pecadores En este mismo ambiente ecuménico conviene destacar la declaración del cardenal Silvestrini efectuada en el Sínodo y según la cual ya no haría falta bautizar a los miembros de otras Iglesias que quieran entrar en el catolicismo. Buena nueva CREER. ESTAR EN ÉL La fe en Jesucristo resucitado n es el resultado justo y proporcionado de unos factores contables; dicho de otra manera, en esto de la fe el todo no es igual a la suma de las partes. La aceptación de la Resurrección no depende de unas verificaciones exactas, como lo había pretendido la Apologética. Cuando a mi alguien me dice, por ejemplo, que ha cortado un árbol no me resulta difícil aceptarlo, porque yo se lo que es cortar un árbol; a mi no me resulta difícil entender y creer lo que Jesús hizo con Lázaro. Pero pienso que lo de Lázaro no fue la resurrección en la que yo creo y espero. Ni el árbol ni Lázaro me comprometen en absoluto; pero Cristo resucitado, sí me compromete. Mi dificultad está en que yo no se lo que es resucitar. La Resurrección rebasa mi capacidad de pensar y de desear. La deseo, la espero; pero no sabría pedirla. Y las partes más importantes de ese todo que es mi fe, están en mi mismo y no en el sermón apologético. A este domingo, y en concreto al Evangelio, se le ha llamado el domingo de las apariciones. Las apariciones dispararon la fe de los discípulos, abrieron su ser, enormemente dispuesto, y fue entonces cuando la Resurrección como que se apoderó de ellos y creyeron. Y su testimonio y la presencia de resucitados abre ahora mi ser, enormemente dispuesto y necesitado, y la resurrección como que se apodera también de mi y Creo que mi Señor vive Y esta totalidad de mi fe no es la suma de los testimonios y los argumentos. Nadie cree por el libro. Cristo en mi es más que lo visto y lo oido, aunque viendo y oyendo deseé y pedí la fe en Él. Me la dio y quedé gozosamente enganchado Hay que pensar- ¿cómo podía ser sino? que las apariciones de los discípulos no fueron las mismas que las mías; pero yo tengo mis propias apariciones, no menos milagrosas que las de ellos, solamente distintas. Mis apariciones son la Iglesia, están estos días en la Iglesia de Ruanda, y en la fuerza permanente de tantos amores generosos, limpios y eficaces en nombre de Él. Hoy leemos el nacimiento de la fe de los discípulos. ¿Porqué les creemos que vieron? Porque creyeron. Lo que ellos hicieron lo palpo y lo heredo. Y esto que de ellos palpo y heredo constituye la aparición que apoya constantemente mi fe. Nuestro compromiso viene claramente explicado en la lectura de Juan: Quien dice, Yo le conozco y no hace lo que Él dice, es un mentiroso y la verdad no está en él. Pero quien hace lo que Él dice, ciertamente en él el amor ha llegado a su plenitud. En esto sabemos que estamos en Él Lo que los discípulos vieron y tocaron no se corresponde con lo que sintieron y, sobre todo, hicieron. Verlo y tocarlo fue una concesión importante y necesaria allí. Ver y tocar no se le niega a nadie que necesite y quiera ver, a nadie que dolido tenga su mano extendida hacia un amor sanante. Esta es la dirección de las bienaventuranzas Creer viene después. Pablo lo explica así: No vivo yo, es Cristo quien vive en mi Y creer no es trasladarse a los lugares de lo que pasó. Creer es mirar y tocar donde Cristo se aparece hoy y rezar para terminar creyendo. Jaime CEIDE Roma. S. M. Todos sabemos de las guerras en curso en diversos países africanos y deploramos tal situación: Angola, Ruanda, Somalia, sólo por citar algunos, comenzó ayer diciendo el arzobispo de Lubango, Angola, monseñor Franklin Da Costa en la reunión plenaria del Sínodo de los obispos Los beligerantes- añadió- no tienden al bien común y cometen horrendas carnicerías, destruyendo estructuras que han sido construidas a costo de enormes sacrificios. Cada día de guerra se paga con centenares y a veces millares de muertes crueles, que no perdonan madres ni hijos. Las armas aumentan: armas químicas e incendiarias, cañones de largo alcance, cazabombarderos supersónicos, minas. Los jefes se han vuelto sordos e insensibles. De toda el África, de esa misma África que salvó a Cristo de la furia de Herodes, se alzan gritos y llantos: No nos maten más dicen todos. Se puede decir que, en términos humanos, está desapareciendo cualquier señal de esperanza. Notando que todos nosotros- añadió el prelado angolano en la, quizá, más dramática intervención de todas las que han tenido lugar en el Sínodo- padres del Sínodo de África, tenemos conciencia de Is situación infernal que viven nuestros países y también aquellos vecinos, propongo que el Sínodo suplique a los beligerantes que pongan fin a las hostilidades y diga a los fabricantes y a los proveedores de armas, en forma clara y decidida: Denunciamos vuestro cinismo y vuestra crueldad. Dejen de proveer armas a los africanos, porque con ellas se están matando recíprocamente En otro orden de cosas, y además de las reiteradas intervenciones pidiendo la legalización de la poligamia y la cohabitación prematrimonial, se pronunció ayer ante la asamblea el cardenal Moreira Neves, de Brasil, refiriéndose a los cultos afroamericanos, tan extendidos en su país. Declaró sentir un gran respeto por ellos y por sus seguidores, pero insistió en que era nocivo para las dos religiones la confusión entre ellas y la práctica conjunta.