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VIERNES 8- 4- 94 INTERNACIONAL ABC Pág. 31 La muerte del presidente enciende el terror y las matanzas tribales enRuanda Asesinados la primera ministra, 11 militares de la ONU y 17 sacerdotes. La muerte de los presidentes de Ruanda y Burundi, al ser abatido el avión en el que regresaban a Kigali desde Tanzania, ha desatado el terror y la violencia ciega en la capital y otros puntos del país. Según la agencia belga de notiTres miembros de la fuerza de la ONU que habían sido secuestrados previamente, y que se presumía muertos, fueron en cambio liberados poco después. Los once belgas muertos fueron secuestrados por efectivos de la Guardia Presidencial cuando inspeccionaban los restos del avión siniestrado y sus cuerpos fueron hallados posteriormente, acribillados a tiros. Pocas horas después de la muerte de los presidentes- ambos de la etnia hutu- el caos se adueñó de las calles de Kigali, mientras que en las de Buyumbura la población permanecía en sus casas en respuesta a los llamamientos a la calma efectuados por el Gobierno. Según fuentes diplomáticas, los disturbios registrados ayer en los alrededores del Palacio Presidencial de Kigali (Ruanda) se extendieron al resto de la ciudad, donde soldados, Kigali Nairobi. Afp, Efe, Reuter cías, la primera ministra y once efectivos de la fuerza de las Naciones Unidas en Ruanda (todos de nacionalidad belga) han sido encontrados muertos, al igual que, al menos, 17 sacerdotes miembros de las misiones en el país ros de mortero y artillería ligera. Soldados ruandeses asesinaron también a 17 sacerdotes nativos, pero respetaron la vida de los religiosos belgas y de una ciudadana española que trabaja con ellos en un hospital religioso, aseguró un cooperante belga desde Kigali, quien añadió que los militares mataron durante la noche del miércoles a todos los que se aventuraban a salir a la calle. El presidente mandes, Juvenal Habyarimana, de 56 años, y su colega burundés, Cyprien Ntaryamira, de 39, murieron la noche del miércoles cuando el avión en el que regresaban a Kigali procedentes de Tanzania estalló en el aire, tras ser alcanzado por un misil disparado desde tierra. Según, el Ministerio mandes de Defensa, todavía se desconoce la identidad de los atacantes. Las tropas francesas en Centroáfrica, en situación de alerta Bruselas París. Afp, Efe Soldados belgas desplegados dentro de la misión de la ONU en Ruanda (MINUAR) custodiaban ayer el aeropuerto de Kigali, cerrado al tráfico, según informaron fuentes diplomáticas belgas. Otro contingente militar occidental en la zona, el francés, estacionado en Centroáfrica, fue puesto ayer en estado de alerta. En cada crisis o conflicto que estalla en un país africano vecino es habitual que las tropas francesas pasen a situación de alerta, informó ayer un portavoz del Ministerio galo de Defensa. No está previsto de momento sin embargo, añadió la fuente, el envío de tropas a Ruanda o Burundi, ya que no pesa amenaza alguna contra los subditos franceses en ambos países Francia retiró a finales de 1993 sus últimos militares de Kigali, tras el despliegue de una fuerza de las Naciones Unidas. En Burundi sólo quedan una decena de militares franceses en el marco de una misión de ayuda. La fuente citó noticias procedentes de Kigali. Por su parte, en París el Gobierno estudia la posibilidad de evacuar a los residentes franceses en Ruanda en previsión de que la situación siga deteriorándose. En la capital de este país reside la mayor parte de los seiscientos ciudadanos galos. policías y jóvenes incontrolados protagonizaron enfrentamientos y saqueos. A la hora de cerrar esta edición se registraban fuertes combates entre fuerzas gubernamentales y tropas del rebelde Frente Patriótico de Ruanda (FPR) con intercambio de dispa- Tutsis contra hutus: La mayor limpieza étnica desde la II Guerra Mundial- El doble magnicidio de los presidentes de Ruanda y de Burundi lleva la fatídica marca del tribalismo. Los dos eran hutus e igualmente odiados por la minoría tutsi, que en Ruanda fue despojada del poder en 1959 y en Burundi derrotada en las urnas en junio del pasado año. En este país, los tutsis no quisieron aceptar las reglas de la democracia, y así lo demostraron el 21 de octubre al asesinar en las dependencias militares del Ejército del Aire al primer presidente burundés libremente elegido por el pueblo: Melchor Ndadaye. En menos de seis meses Burundi ha perdido a dos jefes de Estado y los dos hutus. No es, desde luego, ninguna casualidad. Este país padece desde el asesinato de Ndadaye una violencia tribal que ha producido, según algunas fuentes, medio millón de muertos y casi un millón de refugiados. Durante el día todo está tranquilo en las colinas del país- me comentaba hace pocas semanas un misionero que acababa de llegar de Burundi- pero por las noches empiezan a arder cabanas como piras y los disparos de los fusiles atronan las colinas. Por la mañana se recogen centenares de cadáveres, muchos de ellos calcinados. Y añadió: Lo que está ocurriendo en Sarajevo es una nadería, si lo comparamos con la limpieza étnica que padece Burundi. Pero allí están las cámaras de televisión, centenares de corresponsales de Prensa y de Radio, y en Burundi las matanzas no merecen ni una crónica. Esto- y lo que está sucediendo en Sudán- es una de las mayores vergüenzas de la Humanidad Y no le faltaba razón. Como tampoco le faltaba razón al Papa cuando el pasado 27 de marzo dijo durante el rezo del Ángelus: Os invito, una vez más y con inmenso dolor, a rezar por Burundi. La situación en ese país africano es realmente dramática. Se está produciendo una terrible matanza. Las víctimas son numerosas e incontables los saqueos y la violencia. La tragedia de Burundi no es nueva. En 1965, se desencadenó una matanza de hutus, que volvió a repetirse en 1972; en esta ocasión con más virulencia: fueron asesinadas más de 200.000 personas. En agosto de 1988 y diciembre de 1991 se repitieron nuevas matanzas. Según un informe de Amnistía Internacional, entre 1965 y 1991 murieron asesinados más de medio millón de hutus. Esta persecución sistemática de los hutus- 85 por ciento de la población de Burundi- a manos de los tutsis- un exiguo 15 por cientoobedece a un proyecto maquiavélico, minuciosamente detallado en el llamado Plan Simbananiye aparecido en el país poco después de las matanzas de 1972. En este siniestro plan, que lleva el nombre de su autor, se propone como única solución democrática para el país la eliminación de tal ftúmero de hutus que Burundi se quede al final con un 50 por ciento de tutsis y otro 50 por ciento de hutus. Para conseguir este objetivo habría que eliminar nada menos que a cuatro millones de hutus. Es la más perversa limpieza étnica programada desde la II Guerra Mundial. Los tutsis, un pueblo orgulloso y displicente, no han asimilado la derrota sufrida en Ruanda en 1959 y, desde luego, no están dispuestos a que les ocurra lo mismo en Burundi, donde gobiernan con mano de hierro desde la independencia, en 1962. Controlan todos los puestos claves del Ejército y de la Administración y ponen infinidad de trabas para que los hutus puedan cursar estudios superiores y universitarios. Los tutsis, de origen hamita, se sienten- como los boers de Suráfrica- un pueblo elegido por Imana (Dios) para dominar a los bantúes burundenses- hutus y tuas- a quienes consideran una raza inferior. En Burundi ha existido siempre un racismo no sancionado por las leyes- este matiz es lo único que lo diferenciaba de Suráfrica- pero quizá por eso más difícil de desmontar, a no ser por un alzamiento general. Mientras el pueblo hutu, atemorizado y diezmado, no encuentre a un Espartaco que los libere del yugo tutsi, seguirá sufriendo vejaciones y matanzas. A no ser que el mundo civilizado- -y las organizaciones internacionales quieran abrir los ojos de una vez y atajar el rjnayor genocidio de estos momentos. Gerardo GONZÁLEZ CALVO