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EDITADO PRENSA POR ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 13 DE ENERO DE 1994 ABC DOMICILIO SOCIAL J. I. LUCA DE TENA, 7 28027- MADRID DL: M- 13- 58. PAGS. 128 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ECUERDO el entusiasmo que le p r o dujo a aquel viejo profesor de Oslo, poseedor de varios los hechos, de la verdad atestiguada e cuadros dé Solana, la frase de Unamuno inmodificable. que le cité: Contar las cerdas al rabo de El partidismo, sobre todo el de vía esla esfinge, por no atreverse a mirarla a los ojos. Me pidió que se la repitiera trecha, es la causa de muchas de estas despacio, para copiarla y conservarla. Si desviaciones de lo que se llama, tan Unamuno viviera, encontraría que los de- abusivamente, vida intelectual La nedicados a esa operación no son, como cesidad de contar con publicaciones caentonces, unos cuantos, sino una legión talogables y citables, el que no se admita, por ejemplo, el ser nada menos creciente. La inmensa mayoría de lo que se pu- que un buen profesor lleno de saber y blica hoy en el campo de lo que se llama entusiasmo, capaz de comunicar conoci humanidades consiste precisamente mientos y acaso vocación a los estudianen eso. Las revistas especializadas tes, es otro importante factor de detelas mesas redondas sobre todo los rioro. Pero hay una raíz más honda, y congresos, reúnen a decenas o centena- que es precisamente la que tenía preres de expertos que aislan una par- sente Unamuno. cela insignificante de un asunto, de un El no atreverse a mirar a los ojos a la acontecimiento histórico, de un autor, y esfinge es volver la espalda a los problecomponen un trabajo que se incorpora a esas publicaciones que se citan y archi- mas, a las preguntas decisivas que hay van, y en su momento a los currículos que hacerse. Esto es lo que más distinque son las cartas credenciales que gue a los que merecen llamarse intelectuales de los que usurpan ese nombre. abren los caminos académicos. Hay una manifiesta predilección por lo En cada disciplina, en cada país, en irrelevante; mayor aún por lo que en al- cada época, se puede preguntar quiénes gún sentido parece sucio y empaña la fi- han planteado los verdaderos problemas gura de las personas estudiadas. Se y quiénes los han desconocido o rebusca con avidez las cartas triviales, me- huido. Hace poco- para hablar de muerjor aún si son desahogos irresponsables tos- releía unos admirables, perspicaces que descubren los flancos menos respe- y generosos artículos de 1930 que escritables de los que las escriben o los des- bió Azorín sobre el recién publicado libro tinatarios. Se persigue las concesiones, La España del Cid de Ramón Menénpor tenues que sean, de las figuras in- dez Pidal. Esta obra era extraordinaria vestigadas con las formas políticas que de información nueva, trabajosamente parecen negativas, mientras se oculta las descubierta, no menos de visión histórica afinidades serias y verdaderas de los profunda, de planteamiento de la interque pasan por definidores de las orto- pretación de la España medieval. Azorín doxias. vio con claridad todo eso y habló largaSuele ocurrir que los exhibidores de mente de ello, con fidelidad, complacentan menuda erudición ignoran lo más im- cia y alegría. No le dolía que don Ramón portante que se ha escrito sobre el hubiese publicado un libro espléndido, asunto. Hace más de cuarenta años, sino justamente al revés, lo llenaba de cuando se hablaba interminablemente de entusiasmo. las relaciones entre Antonio Machado y Heidegger, del admirable conocimiento Es improbable que hoy suceda algo que nuestro gran poeta tenía del filósofo semejante. Normalmente, no se elogia alemán, con apoyo de extensas biblio- más que lo que se elogia quiero decir grafías en varias lenguas, mostré que automáticamente, o se premia. No es ha nadie nombraba el único libro que era menester conocer para entender esa relación: el modestísimo estudio de Georges Gurvitch Les tendances actuelles de la philosophie allemande publicado en 1930 y traducido al español en 1931. En asuntos históricos sucede algo parecido, complicado con las ficciones nacionalistas, que se dedican a inventar simplemente lo que nunca ocurrió, a dar EDICIÓN INTERNACIONAL. por existente lo que nunca fue, con la intención de sustituir en las mentes la reaUn medio publicitario único lidad por diversas ficciones interesadas. para transmisión de mensajes Me sorprende que los profesionales secomerciales a ciento sesenta rios y responsables del saber histórico, naciones que no faltan, dejen pasar todo eso sin oponerle el recuerdo puro y simple de R EL RABO DE LA ESFINGE b i t u a l que se e n frente un hecho o una obra con la pretensión de comprenderlo, de ver qué significa, qué aporta, adonde puede llevar. Para ello haría falta estar en la cuestión vivir los problemas, hacerse las preguntas que el autor leído, por ejemplo, se ha hecho a sí mismo y ha intentado formular y acaso resolver- esto último es menos importante, pero es esencial intentarlo- Acabo de leer el último libro de Pedro Laín Entralgo, que es uno de los escasos intelectuales que se movilizan frente a los ojos de la esfinge: Esperanza en tiempo de crisis Vuelve sobre una de sus cuestiones favoritas, atento a lo que han pensado los demás, esta vez nueve pensadores europeos de nuestro tiempo. Todo el libro está escrito desde el problema mismo; al hablar de ellos, Laín moviliza su propio pensamiento, no con mera erudición, sino desde las preguntas que personalmente se hace, tiene que hacerse para seguir viviendo con lucidez. ¿De cuántos libros recientes, en cualquier lengua, se puede decir algo semejante? No se trata siquiera de la calidad o el valor de ellos, sino de algo primario: su cualidad el ser libros que merezcan llamarse pensamiento. Lo cual quiere decir que sean personales, que broten de esa situación, siempre dramática, que es tener que pensar. La esfinge nos interroga de un modo inapelable, y tenemos que buscar una respuesta, se entiende, nosotros mismos. Esto es lo más infrecuente en los últimos decenios, la causa capital del descenso evidente de la vida intelectual. Siempre he creído que apenas se trata de dotes sino de lo que se hace con ellas. El mundo está lleno de gentes bien dotadas que no hacen nada que valga la pena, porque les falta el arrojo de hacerse las preguntas, de mirar a los ojos de la esfinge, de exponerse al fracaso, a la derrota, a no encontrar respuesta. Pero es que en eso y no en otra cosa consiste lo que se llama pensamiento. ¿Por qué no hacer el recuento, en cada lugar, de lo que existe, de lo que todavía está disponible? ¿No valdría la pena poseerlo, aprovecharlo, nutrirse de ello, procurar que sirva para encenderlo en los más jóvenes, en los que podrían pensar en el siglo XXI, ya tan cercano? Si se pasa la mirada por el horizonte europeo y americano, que es el que para nosotros cuenta, se encontrará que no es excesivo el número de los capaces de mirar; pero no es tan escaso, y acaso nosotros, a pesar de nuestras limitaciones, no saldríamos tan mal librados. Y acaso sería posible, con ese rescoldo, encender un fuego que podría iluminar algo del porvenir, como si fuese una alborada. Julián MARÍAS deja Real Academia Española