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POR
PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 2 DICIEMBRE 1993
FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA
ABC
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A
en mis dos primeras novelas y no dieron resultado, por infieles a mi sensibilidad estética. Debemos siao siempre nove- tura artículos de Emilio Atareos. Rafael Alberti. Juan Pedro ADaricio. Jaime de Armiñáñ. escribir como sotura, Atareos, Alberti, Aparicio, Armiñáñ, lista de personajes, Antonio Buero Vállejo, Rafael Conté, Cristóbal Cuevas, Luis Mateo Diez, Jesús Ferrero, mos. Entre el homy de ahí, quizá, la Víctor García de la Concha, Antonio Giménez Rico, José Jiménez Lozano, Alfre- bre que vive y el esfacilidad con que do Landa, Joaquín Marco, Julián Marías, Antonio Muñoz Molina, Justo Navarro, Fran- critor que escribe no mis n o v e l a s han cisco Nieva, José Sacristán, Ricardo Senabre, Gonzalo Sobejano y Antonio Vilanova. d e b e a b r i r s e un sido adaptadas al abismo. ¿Es que cine o al teatro. Sencillamente he po- decidiéramos a suprimir su esencia? hay un común denominador entre toblado mis libros con unos tipos tan de- La experiencia ya está hecha: el nou- dos los escritos de un escritor? Esto, finidos desde el punto de vista humano veau román la antinovela (o, lo que que no puede dudarse cuando de las que harían creíble la más absurda pe- es lo mismo, la antihistoria) un género ideas de un filósofo se trata, resulta ripecia. Este respeto al personaje no que participa de la novela, la poesía y más delicado al aplicarlo a las novelas me ha impedido irme adaptando a los el ensayo y no acaba de ser ninguna de un novelista. Yo he sostenido, sin nuevos modos narrativos del medio si- de las tres cosas. A mi entender, el embargo, que los novelistas somos glo sin adscribirme a modas ni expe nouveau román vale como escuela, gentes de pocas ideas, ideas que con riencias vanguardistas. Porque lo fun- pero no como vía. El nouveau ro- uno u otro ropaje reiteramos a lo largo damental para mí ha sido siempre el mán propone algo aún más audaz de nuestra obra. ¿Común denominador personaje, un personaje sobre determi- que la abstracción en la pintura. (Y entonces? Tal vez, aunque ¿qué relanado fondo y con una pasión que le digo más audaz porque en pintura la ción cabe establecer entre mis novelas mueva. Estos elementos, engranados forma y los colores son elementos tan La hoja roja y Las guerras de en un tiempo, nos dan una historia substanciales como pueda serlo el ar- nuestros antepasados Y ¿qué otra que, en definitiva, es la novela. No gumento) Con todo, el nouveau ro- entre éstas y El Camino o Cinco concibo novela sin historia, por breve e mán es una coyuntura tentadora para horas con Mario por ejemplo? insignificante que sea. Para la van- el escritor que aspira a poner su literaPara el novelista resulta muy alecguardia esta concepción mía peca de tura en orden, de acuerdo con el modesfasada, puesto que encierra a la mento histórico que vive. Pero esta es- cionador volver de vez en cuando la novela en un marco fuera del cual no cuela preconiza la muerte de la novela, vista atrás y reflexionar sobre el caes concebible, estimación inexacta por lo que aquel novelista que como yo mino recorrido. Entonces observará puesto que yo en modo alguno me no participa de esta idea podrá tomar que tal vez las historias que él consiopongo a la evolución del género. Endel nuevo experimento su sensibilidad deró distintas en su momento tienen tre mis dos novelas iniciales y las pos- descriptiva, su objetalismo, y su desa- entre sí más puntos de coincidencia teriores se produce en España un despasionamiento, pero no su voluntad que los que imaginaba. Y no me recubrimiento: el de la narrativa que se aniquiladora. De lo dicho se deduce fiero ahora a mi propensión a novelar escribe en el mundo en los años que yo me ocupo en mis relatos no vidas humildes o dramas de la vida treinta y cuarenta y que yo, adoles- sólo de objetos (como el nouveau ro- rural, sino a algo más hondo y definicente al comienzo de nuestra guerra, mán sino de hombres e ideas, por- dor. Mi novela, en general, es novela no pude conocer, a causa de la cen- que para mí la novela sigue siendo, a de perdedores, de seres humillados y sura, hasta tres o cuatro lustros des- despecho de ciertas tendencias, un in- ofendidos, pobres seres marginados pués. Entonces vamos incorporando a tento de exploración del corazón hu- que se debaten en un mundo irracionuestro quehacer las novedades del mano. ¿Significa esto que la vida es un nal. El acoso o la marginación de esmedio siglo: eliminación de la retórica, filón inagotable de historias, que cada tos seres puede provenir de muy disustitución del héroe por el antihéroe, lector busca en cada novela una histo- versas causas (la ignorancia, la cruelel desamor, la organización) el protagonismo colectivo, el rechazo ria nueva jamás oída? No me atrevería dad, del sentimiento como factor estético, el a decir tanto. Es más, yo creo que el pero nunca estarán lejos el Dinero y objetivismo y una obvia plasticidad cilector busca en cada novela antes que el Poder. -He aquí el común- denominematográfica. Lo que quiero sugerir la originalidad de un argumento los nador de mis fábulas: el hombre con esto es que es preciso diferenciar nuevos reflejos que el novelista es ca- como animal acosado por una sociela esencia de la novela de los elemenpaz de arrancar de un tema viejo o, lo dad insensible (duro drama suavizado tos que en ella participan: construcque viene a ser lo mismo, la huella de por una punta de ironía que desbloción, ángulo de enfoque del narrador, otra personalidad, con cuyas ideas quea las situaciones extremas) Esto tiempo narrativo, etcétera. Estos eleunas veces coincide y otras discrepa. implica que yo he lastrado mi obra mentos sí pueden renovarse y, de hecon una preocupación moral, esto es Lo importante en un escritor- o lo que a mi inquietud estética he unido cho, yo los modifico en cada relato según mi conveniencia, siempre que de es para m í- es la f i d e l i d a d a sí una inquietud ética, que si literariaalguna manera puedan utilizarse para mismo. Disfrazarnos de otro autor, por mente es irrelevante, busca de alcontar algo. Mas la revolución en los sugestivos que nos parezcan su estilo guna manera un perfeccionamiento elementos de la novela no debe aten- o sus fórmulas, no es aconsejable por- social. tar en ningún caso contra su esen- que la fidelidad de la copia no entraña Miguel DELIBES cia. Pero ¿qué sucedería si un día nos identidad de genio. Yo adopté unas de la Real Academia Española formas arcaicas, pseudorrománticas,
L margen de experimentos ocasionales como Parábola del Abrimos hoy la colaboración de ABC con el texto de la intervención de Miguel Delibes, náufrago yo I I C nuevo premio Cervantes, en los cursos de El Escorial. En páginas especiales de Culi i c t u n c i y u y u he
HE SIDO UN NOVELISTA DE PERSONAJES