Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
98 A B C ESPECTÁCULOS Música DOMINGO 24- 10- 93 Rafael Aguilar, otra vuelta de tuerca al filón de Carmen Madrid. Julio Bravo Hincarle el diente, a estas alturas, al mito de Carmen no es tarea sencilla. Pero la cigarrera sevillana, ya sea vestida por Merimée o por Bizet, ya sea con rizos de azabache o desprendida de folclorismos y sacada de contexto, es una constante tentación para los creadores. El coreógrafo Rafael Aguilar ha sucumbido a esta tentación, y ha levantado su propia teoría. Carmen es, desde luego, un verdadero bombón para la danza española, porque lo reúne todo: Eva Moreno una historia llena, de pasión y de fuego, unos protagonistas cargados de vida, un entorno colorista y sabroso... La música de Bizet, el flamenco, partituras nuevas... Todo vale para envolver ese regalo que es Carmen El peligro está en las teorías y en las originalidades, porque suele patinarse. En el espectáculo de Rafael Aguilar no abundan, aunque las hay. Es un espectáculo a lo grande, ambicioso, con un vestuario lujosísimo y de extraordinaria belleza y unos elementos escenográficos que le confieren su aspecto actual, nada gastado; con coloristas despliegues de cuerpo de baile. Un espectáculo lleno de contrastes, que no aburre, que seduce por momentos, llamativo e intenso. Y con excesos. A Rafael Aguilar se le va de las manos en varias ocasiones. El coreógrafo, en contra de lo que suele ser habitual últimamente, huye de la intimidad de Carmen y Don José, no trata de agotar a los personajes psicológicamente, y arropa la historia con un buen número de situaciones ajenas, de escapadas al entorno, real o supuesto. Algunas veces sale bten, incluso muy bien. En otras deja perplejo al espectador. Con todo, Rafael Aguilar demuestra su oficio y su categoría como coreógrafo. Los números corales son vistosos, bien armados. El dúo de amor entre Carmen y Don José es intenso, aunque abunden los retorcimientos. Sabe mover bien a los conjuntos, a los solistas, mantiene la tensión a lo largo de las dos horas de espectáculo. No renuncia a los tópicos- no es extraño que esta Carmen haya seducido en el extranjero- pero tampoca aparecen exacerbados. Todo está envuelto por un aire de modernidad que convierte en notable el resultado general. El sabor flamenco domina en todo el espectáculo. La inevitable música de Bizet- la ópera, las suites incluso los arreglos de Sarasate- se oyen a lo largo de toda la Carmen pero es la música de los cantaores y guitarristas- especialmente una magnífica Morita -la que conduce la historia, la que envuelve el baile con mayor frecuencia. La compañía es la principal baza del éxito que logra el espectáculo. Rafael Aguilar cuenta con un cuerpo de baile de calidad, bien ensayado y armado. Eva Moreno es Carmen en general convincente, aunque no siempre seduzca. Víctor Muro, un apuesto Don José, es un bailarín noble y seguro. La sorpresa es José Manuel Huerta, el marido de Carmen, que deslumhra con su baile por su firme personalidad y su fortaleza. Ceceato y la OCNE iniciaron sus conciertos madrileños En la segunda semana de su ciclo, abierto por orquesta invitada, la Nacional inició sus actividades madrileñas del curso. Con el Coro y bajo la dirección del maestro titular Aldo Ceceato, ya puesto en práctica su plan básico de hermanar los nombres de Chaikowsky, homenaje al compositor romántico en el centenario de la muerte y Strawinsky, figura capital en nuestro siglo, ambos nacidos en Rusia y de la más alta significación en la historia del arte. Para acompañarlos, Juan Sebastián Bach, con una de sus múltiples cantantas de boda: la BWv 195. Dos coros, uno de muy reducida formación y una orquesta limitada en el número, amén de dos solistas; para un número recitativo, en actuación sólo discretita, Adelina Álvarez; para un recitado y un aria, que es, con el breve coral de clausura, lo más bello de la obra, un barítono, Luis Álvarez, que cubrió su misión con suficiencia. Otro coro, el que cierra la primera parte, está en pura línea bachiana y el conjunto, lejos de las cotas dé los grandes oratorios, tiene la calidad deseable. También la hubo en líneas generales, aunque algún desajuste, así en el último número coral citado, fue notorio. Análoga episódica desigualdad, por entrada tardía de las voces, se produjo en las interesantísimas Variaciones corales de Igor Strawinsky sobre una canción navideña en la que el músico pone su ingenio a prueba en una obra que vocalmente presenta en unísono del pequeño grupo de cantores el coral del Patriarca y confía la sucesión de originalidades, en combinaciones y ritmos, al conjunto instrumental, integrado por parejas de flautas, oboes, fagotes, un corno inglés, un contrafagot, tríos de trompetas y trombones, arpa, tres violas y un contrabajo. El contraste entre la serena línea de lo que se canta y las ocurrencias paralelas que nunca empañan la audición de aquellas, suponen un logro nuevo y de atractivo grande, muestra de hasta qué punto permanecía fresca y lúcida la imaginación del ya viejo Strawinsky en 1956, fecha de su obra. Chaikowsky, como era previsible, había de arrancar las mayores ovaciones. Su Primera sinfonía sin alcanzar la redondez conseguida por el autor en las suyas últimas, sí tiene calidades y encantos que resplandecieron en la cuidada versión de Ceceato. Resplandece la inspiración del segundo tiempo, en el que el oboe lució en su bella melodía y sonaron magníficamente los violonchelos. El trío del Scherzo brinda un motivo de vals muy de la firma. El que abre el cuarto movimiento, presentado al unísono por los violines, no disimula su típica filiación rusa. Alguna esporádica tosquedad en los trombones de ninguna forma puede empañar la notable conceptuación global: por la dirección y también por la respuesta que la ONE brindó a la batuta. El premio se tradujo en varias salidas con éxito general. Antes, en la primera parte, Ceceato había hecho comparecer al director del Coro Nacional, Adolfo Gutiérrez Viejo. Pero estoy seguro de que habrá en la temporada ocasión de logros y triunfos mayores. Antonio FERNÁNDEZ- CID Pinchas Zukerman: gran calidad para la Politécnica Llenar el Auditorio Nacional, su Sala Sinfónica, después de una actuación de gran orquesta, con el sonido de un violín, no es empresa fácil. En el recital de sonatas ofrecido por Pinchas Zukerman y el pianista Marc Neikrung para el público de la Universidad Politécnica, el hecho se produjo en virtud de la alta calidad del artista. Tres sonatas, de Mozart, Beethoven y Mendelssohn, en su programa. Escribo tras oir las dos primeras, no bien concluida la sinfonía de Chaikowsky, sin apenas lugar para el necesario cambio de espíritu. Peligro y servidumbre inevitable del doble concierto. Sin embargo, a los pocos compases, ya Zukerman había conseguido llevarnos a su mundo. No es Zukerman- a l menos no lo ha sido esta noche- un violinista de signo temperamental. Lo que nos atrae en él es la naturalidad que jamás se descompone, el sonido que nunca pierde brillo, el vibrato siempre cálido, la expresión musical y sensible. En algún instante desearíamos un poco más de pasión, pero los resultados son enormemente seductores. Su colaborador, Marc Neikrug, pianista y compositor, es más que un acompañante: es músico de clase, aunque, sobre todo en Mozart, algún ataque pecase de fuerte en el primer tiempo. En cambio el Adagio -la perla que centra esta obra, Kv. 481, en mí bemol mayor- fue una delicia por el equilibrio alcanzado. El Beethoven de la Sexta sonata, en la mayor de la opus 30 dista de ser el músico rebelde a patrones, que acabará por seguir nuevos derroteros. Cercano al modelo clásico, es en los detalles del Allegretto con variazioni donde ya se intuyen esos rasgos de personalidad ¡nconforme. También aquí pudo gustar un buen trabajo del dúo, pero siempre ligeramente excesiva la cantidad sonora del teclado, puede ser que por la tapa del instrumento abierta del todo. Sea lo que fuere, los que hayan ido al concierto captados por el nombre de Zukerman, tanto como quienes, desconocedores de su rango internacional, descubrieron al artista, es seguro que auparán al primer plano su recuerdo. Y, en el fondo, quizá algunos piensen, como quien firma, que algún día cabrá escuchar a un Zukerman tan pulcro, afinado, exquisito de calidad como esta vez... y un poquito más generoso en la expresividad. A. F. -C. Musicales CAFE VIENA RESTAURANTE LOS LUNES LÍRICOS Luisa Fernanda, 23. Tel. 5416979 Próximo lunes 25, a las 23 horas. Nicolai Nazarov, tenor, con la coordinación de Nieves Fernández de Sevilla. -R FUNDACIÓN JUAN MARCH Castelló, 77 Lunes 12, doce horas. Conciertos del mediodía. Fernando Navarro, piano. Obras de J. S. Bach, F. J. Haydn, L. v. Beethoven, F. Chopin, I. Albéniz y E. Granados. Entrada libre. -R.