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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 7 SEPTIEMBRE 1993 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ABC EUROCLASSICA biernos, en unos y otros países, han sido víctimas de esas ideas y esas apetencias. Pero las lenguas clásicas son las que más han pagado. En fin, no era mi intención trasladar a nadie ni trasladarme yo mismo al muro de las lamentaciones (de origen romano, ya se sabe) Querría llamar, más bien, la atención sobre el hecho de que, pese a todas las reducciones en las Enseñanzas Medias y a las muy dolorosas en las Facultades Universitarias, las lenguas clásicas siguen cultivándose en Europa y en España. En cierto sentido, desde el punto de vista del cultivo propiamente científico, con más fuerza que nunca. Pero también en la enseñanza. La presencia en Madrid de este Congreso de Euroclassica lo testimonia bien. Va a ocuparse de temas de enseñanza, de cómo enseñar las lenguas clásicas. A veces se ha dicho que se enseñan mal y que ahí está la raíz del mal. Puede ser cierto, a veces, aunque se ha avanzado mucho, se habla más bien con puros tópicos ya pasados. Pero si se reducen las lenguas clásicas a límites míni- mos, no hay didáctica que pueda hacer milagros. Cortar más rodajas del mismo salchichón puede dejarlo inútil para cualquier bocadillo. Pero aun así, su enseñanza continúa, está viva. Y el congreso presente quiere hacer ver que no sólo de enseñanza y de didáctica se trata. Se ocupa también de un tema que hace ver que el pasado puede ser inspiración para el presente. Es el tema de los héroes viajeros, Ulises y Eneas. Los que exploraron lo desconocido arrostrando peligros, venciendo tentaciones. UHses llegó hasta los confines del mundo y prefirió volver a su pequeña isla, a su esposa mortal, a su ciudad, su casa. Eneas fundó Roma, nos fundó con ello a todos nosotros. Los dos anticipan a los grandes exploradores del mundo moderno, a los creadores de pueblos y Estados. En España estamos en un momento delicado. La última reforma educativa comenzó con auspicios nada favorables. No voy a debatir aquí su ideología, muchas veces he discrepado públicamente con determinados aspectos de ella. Pero hay que reconocer que a partir de un cierto momento la Sociedad Es- DOMICILIO SOCIAL J. I. LUCA DE TENA, 7 28027- MADRID DL: M- 13- 58. PAGS. 112 E L Congreso deEuroclassica, la Asociación Europea de Estudios Clásicos, dedicada a temas de educación y de humanismo, que se abre el día 8 en Madrid, es un buen motivo o pretexto para tocar aquí el tema de las lenguas y culturas clásicas. Su retroceso en la enseñanza en toda Europa es uno de los signos menos optimistas de la evolución de nuestro mundo. Ni una palabra han dicho a favor de las lenguas clásicas las instituciones europeas, mientras los países árabes y la India siguen unidos a sus culturas tradicionales. Y, sin embargo, la Comunidad Europea es la última reencarnación del espíritu de Roma, continuado luego en la Edad Media en el imperio de Carlomagno y sus sucesores. Pues bien, hay el Tratado de Roma, hay el Premio Carlomagno, se celebra en Atenas el MM aniversario de la democracia. Y poco más. No hace tanto tiempo que el latín era la lengua culta universal y la lengua de la Iglesia. En latín escribieron Newton y Linneo, en latín se enseñaba en las Universidades. Colón y los misioneros llevaron el latín a América. Y del latín viene la lengua española por antonomasia, el castellano, y las otras lenguas españolas, el catalán y el gallego. Y el griego está vivo en el vocabulario científico y, en realidad, en todas las lenguas de cultura. Y ello porque la ciencia comenzó hablando en griego. Es frecuente que a uno le pregunten con tono escéptico sobre la vigencia de la cultura antigua en nuestra sociedad. Y habría que contestar que está tan enraizada en ella que casi ni se da uno cuenta. Basta mirar en torno para ver los géneros literarios, los estilos artísticos, las ideas, las ciencias, las formas de gobierno que griegos y latinos inventaron. ¿Para qué cansar? Siempre recuerdo a aquel personaje de Moliere que llevaba tanto tiempo haciendo prosa sin darse cuenta. Pues nosotros vivimos en un ambiente en buena medida todavía derivado del de los antiguos y no nos damos cuenta. Es mala cosa perder la identidad, perder las raíces. Sólo del pasado sale el futuro, a través del presente. Lo demás es improvisación y chapuza: ignorancia y mimetismo. Y, sin embargo, por no hablar de tiempos más antiguos, la respuesta de los diversos Gobiernos de Europa a los movimientos estudiantiles de los años sesenta fue, entre otras cosas, limitar el papel de las lenguas clásicas. No creo que esto fuera lo que se les pedía: se equivocaron de enemigo. En fin, no voy a hacer un proceso histórico que me llevaría muy lejos. El caso es que la generalización de los estudios, que era necesaria, se ha visto por muchos como algo unido irremediablemente a la reducción de su nivel, empezando por el recorte de las lenguas clásicas. Creo que eso no era inevitable, que, al contrario, se ha perdido una oportunidad excelente. Por otra parte, se han añadido otros factores. Se han aceptado las consecuencias de una cierta mentalidad ahistórica y practicista. Y han venido los especialistas de otras materias a reclamar espacio para ellas, cada vez desde edad más temprana. Esos especialistas han perdido la noción de hasta qué punto en la cultura todo está entrelazado con sus orígenes en Grecia y Roma. Unos y otros Go- EDICION INTERNACIONAL Un medio publicitario único para transmisión de mensajes comerciales a ciento sesenta naciones pañola de Estudios Clásicos, que agrupa a los cultivadores españoles de los clásicos- tiene más de cinco mil miembros- ha logrado una negociación que ha acercado, hasta cierto punto, las posiciones. Dentro, ciertamente, de un retroceso que no hemos podido evitar. Menor, en todo caso, que allí donde no ha habido una fuerza opositora como la nuestra, en Francia por ejemplo, de cuyo Congreso de Estudios Clásicos en Dijon acabo de venir: Hoy se prevén en el Bachillerato dos cursos de Latín en la rama de Humanidades. Hay al menos un año obligatorio de Griego en esa rama del Bachillerato. Se ha introducido en la enseñanza secundaria obligatoria una materia de Cultura Clásica No es mucho; desde luego no podemos dejar de añorar aquel Bachillerato que salió de la reforma de Ruiz Jiménez, y hasta, ya es decir, el que tenemos ahora mismo. Pero es algo, una basé a partir de la cual podemos intentar mejorar las posiciones en el futuro. Más, desde luego, de lo que muchos presagiaban cuando empezó la nueva reforma. Pero sería necesario que esa reforma se cerrara finalmente, llevamos más de diez años de experimentos y esperas. Y quedan mil temas por cerrar en relación con la situación del profesorado, con los horarios y los planes. Allí donde el Ministerio da solucionesrelativamente favorables, las Autonomías siguen sin definirse. La Cultura Clásica sin la cual nadie debería llamarse culto, tiene por el momento muy poca consistencia. Y se añade un largo etcétera. En fin, hay que esperar que negociaciones sobre estos puntos que se interrumpieron cuando las elecciones se reanuden ahora. Intentamos lograr como mínimo una situación en que se pueda trabajar dignamente, aunque sea con un alumnado y un espacio reducido. Pero las reducciones deben tener un límite. Nos hace falta un estatus de dignidad, de aprovechamiento del profesorado, que existe, de normalidad. No podemos pasarnos la vida entera luchando por los planes de estudio y esperando a ver en qué quedan. He estado este verano estudiando en mi copioso archivo toda la documentación sobre las sucesivas reformas, desde la de Ruiz Jiménez el 53 hasta ahora. Créanme, navegar por ese piélago, como hemos, tenido que navegar los profesores de lenguas clásicas, es tan arriesgado como lo eran las navegaciones de Ulises. ¡Cuántas Escilas, cuántas Caribdis, cuántas Circes! En fin, a veces me viene la tentación de escribir esta moderna Odisea ¿Llegará a su Itaca alguna vez? Pienso que ha llegado ya el momento de que Europa y España vuelvan a una racionalidad en el terreno de la enseñanza de las lenguas clásicas. Es un camino que aquí se ha iniciado después de los desfavorables comienzos de la última reforma y que debe culminar. Hay que llegar a un equilibrio justo. No desconfío de que se logre. Si no, Europa y España se negarían a sí mismas. Este Congreso de Euroclassica puede significar un toque de atención. Francisco RODRÍGUEZ ADRADOS de la Real Academia Española