Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 31 DE JULIO DE 1993 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ACE poco hablé del toro entre los animales próximos al hombre: humanizados en un cierto sentido, símbolo de cosas nobles. Hablemos hoy del caballo. El caballo, tirando del carro o montado por el hombre, extendió la cultura indoeuropea, nuestra cultura, por todo el mundo. Esta expansión culminó en América, nosotros fuimos los protagonistas de su fase final. Porque no teníamos después de Dios otra seguridad que la de los caballos dice Hernán Cortés en su segunda Carta de Relación. ¿Y los vencidos? (hoy atrae mucho dar su versión) Hay el episodio del caballo herido, dejado por Cortés al rey Canek, de los itzaes, junto a un lago bellísimo, en Guatemala. Murió y los indios hicieron una estatua suya de madera y le rindieron culto. Lo cuenta fray Bernardo de Lizama. Esta historia nos remonta a épocas antiguas. A los dioses- caballo: Demeter en Arcadia, Epona entre los celtas (también aquí en España) Y a los caballosprofetas, en Hornero. Y a los caballosnéroes: Bucéfalo de Alejandro, Babieca del Cid, Morcillo de Cortés, Rocinante de Don Quijote. Y a los caballos- símbolo, como los de Lorca. El animal más valioso era el sacrificio más valioso. Recordemos los caballos sacrificados y enterrados con los grandes señores: los reyes de los escitas o los de Salamira en Chipre. Vi estos caballos personalmente el pasado año. Recordemos los caballos sacrificados en honor de Patroclo en la Miada Y el sacrificio del caballo, en la India: el más alto de todos, hecho por un rey en el esplendor de su poder. Y los caballos sacrificados en la tumba de Ciro, en Pasargadas. Y es que ningún animal se acercó tanto al hombre, ayudó tanto al hombre. ¿Qué extraño que el hombre le haya rendido honor? Domesticado en el Asia central, en la llanura del Volga y del Kazakstán hacia el 5000 antes de Cristo, mucho después que el perro, el caballo fue llevado por los indoeuropeos a la conquista del mundo. Hallamos tratados sobre los caballos entre los hetitas, ya en el siglo XIV antes de Cristo, cuando el rey Suppiluliumas mantenía espléndidas cuadras. Como ha seguido habiéndolos hasta ahora mismo: guardo como oro en paño, por sus bellos grabados, los Hints on Horses del capitán Gonne, publicado en Londres en 1904 cómo juzgarlos, cómo comprarlos, cabalgarlos, guiarlos, pintarlos Y luego hay los caballos de los griegos, desde Micenas y Hornero, los que los tocarios llevaron hasta los límites de China, los que partos y germanos lanzaban contra Roma. Y los que tomaron prestados los demás pueblos. Los hicsos ABC CABALLO DOMICILIO SOCIAL J. I. LUCA DE TENA, 7 28027- MADRID DL: M- 13- 58. PAGS. 104 H liumas a los griegos de la M i a d a a Olimpia, a las carreras inglesas y nueslos llevaron a Egipto en el siglo XVIII y tras. Y aun la danza en la escuela de llegaron poco después a Babilonia y equitación de Viena. Y hay belleza. Los China. Los árabes los adoptaron y ama- viejos poetas griegos comparaban a las ron siglos antes de Mahoma. Y había los bellas mujeres jóvenes con yeguas o con que lanzaban contra Europa hunos y potras. Así Alemán, así Anacreonte mongoles. Y luego vinieron, entre otros cuando lanzaba sus requiebros a la pomuchos más, los que tomaron de los es- tra tracia que él, viejo ya, se hacía topañoles los indios de las películas del davía la ilusión de poder conquistar. La Oeste. belleza ha seguido con los caballos áraTodos los pueblos ya, nuestros ante- bes, andaluces, ingleses. Hasta en los pasados y sus rivales, lucharon aliados anuncios de televisión el caballo simbocon el caballo. Revolucionó el mundo liza esa belleza. como animal de guerra, de transporte, de Belleza y humanidad que hacían que labranza. Pero llegó un momento en que los grandes señores quisieran inmortalia las antiguas armas decisivas- e l caba- zarse en su carro tirado por caballos: llo, el hierro- se añadió la pólvora. En Ramsés II en los espléndidos relieves de América iban juntas, pero luego se en- Karnak, Abu Simbel y los demás templos frentaron y el caballo fue derrotado. Su último episodio glorioso, episodio melan- (pero en Delfos Polizalo inmortalizaba cólico, fue el de la caballería polaca solamente a su auriga) O montados en su corcel: los jinetes del friso del Parteaplastada por la Wehrmacht. nón, Marco Aurelio en el Capitolio de Pero el caballo conserva su puesto en el deporte, desde los hetitas a ahora Roma, Colleoni en Venecia, Felipe IV en mismo. Y sigue siendo señal de riqueza el Prado... Cuando hoy nos dan la imagen, unifiy de nobleza, desde los aristócratas de Atenas a los de Inglaterra y los demás. cada también, de un reluciente automóvil Aunque a veces el deporte hípico se po- y una bella señorita (para que uno, admirando a la señorita, de paso compre el pularice o lo salven las apuestas, el caballo de raza es un viejo señor un tanto automóvil si 1i ene posibles) es una imitadecaído, que conserva pese a todo una ción que se queda a medio camino. Adelegancia y una belleza un poco distan- mirábamos al jinete y su montura, hetes. Sigue siendo señal de distinción y chos uno, pero nadie nos vendía nada. ¿Y quién ha hecho todavía una estatua honor. Como en la vieja Atenas o en nuestra de un hombre de gobierno o un poeta Edad Media. Los cristianos hubieron de metido en su automóvil? En fin. En Atenas, los hombres distinaumentar la caballería para hacer frente a la musulmana. El villano que, gracias guidos tenían nombres en -ippos (caal botín, podía comprarse un caballo, as- ballo) Aristófanes nos ofrece en sus cendía de clase, acababa por llegar a la Nubes la escena en que la mujer del nobleza. Hoy queda el eco: el Dicciona- protagonista quiere, presumida, poner a rio académico no sólo define al caballero su hijo uno de estos nombres. Pasamos como hidalgo de cualificada nobleza de Jantipo, padre de Pericles, el de los sino también como el que se porta con rubios caballos a Filipo el Macedonio, nobleza y generosidad Y hubo los ca el amigo de los caballos balleros de las órdenes militares que Aquí en España conservamos ese combatían contra el infiel y los caballeros nombre griego, españolizado y con el andantes. Y queda el adjetivo caballe- elegante galicismo de su- e final, que resco viene de los Philippe, duques de BorY el deporte: de los hetitas de Suppilu- goña, cuyo nombre se dio a su descendiente Felipe el Hermoso y luego a los demás Felipes. Griego y español, con un leve toque francés, se alian en torno a la amistad con los caballos. ¿Qué sería la historia de España sin los Felipes? Somos en esto un poco macedonios. Felipe el Hermoso, los tres Austrias, el primer Borbón. Ahora mismo, presidente Felipe, Príncipe Felipe. Y no olvidemos al Felipe popular, al Ay, FeEDICION INTERNACIONAL lipe de mi vida La antigua, ¡lustre belleza del caballo no se pierde del todo ni Un medio publicitario único se olvida del todo. Queda en la noble competición de las carreras, en las imápara transmisión de mensajes genes, en los nombres. comerciales a ciento sesenta naciones Francisco RODRÍGUEZ ADRADOS de la Real Academia Española