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100 ABC ESPECTÁCULOS -Crítica de teatro- LUNES 28- 6- 93 Pop- ROCk DiSCOSMadrid. Pablo Carrero Héroes del Silencio. El espíritu del vino Emi. El título que han elegido para la gira recientemente iniciada en Berlín, El camino del exceso les cae como un guante y, sobre todo, encaja perfectamente con las esencias de su nuevo disco, El espíritu del vino Se trata, efectivamente, de un disco excesivo en todos los sentidos. En primer lugar, es larguísimo. Catorce canciones- más un par de breves e insulsos instrumentales que entre ambos apenas superan los dos Bumbury minutos- difícilmente dan para casi hora y cuarto de música. Pero el exceso está en realidad en todo el álbum, como lo ha estado desde siempre en el mismo cuarteto zaragozano. Excesiva es la duración, pero también la voz- irritantemente grandilocuente- de Enrique Bumbury, la imagen del grupo, la carpeta, el título del disco, las letras, sus propias declaraciones a los medios de comunicación... No es descabellado decir que El espíritu del vino es su mejor álbum; y, desde luego, también es de justicia reconocer que el grupo ha trabajado intensamente para hacerse con esa posición privilegiada en el mercado español y, sobre todo, europeo. Tampoco está de más destacar el buen sonido del disco- sobre todo en las guitarras; algunas realmente brillantes- Sin embargo, los tics que vienen repitiendo desde sus primeras grabaciones, la pretenciosidad de su actitud- patente más que nunca en esta nueva entrega- las aparentes ganas de apabullar por encima de todo y la escasez de melodías realmente inspiradas deslucen un puñado de canciones que- sucede prácticamente en cada uno de los cortes- empiezan bien, suenan contundentes, muestran buenas maneras instrumentales, pero no acaban de convencer. Superelvis. Wrong songs Por Caridad Records. Este segundo álbum de los barceloneses Superelvis es un disco extraño, un disco áspero, difícil, que a la vez resulta, cuando menos, original y con personalidad en esa especie de reconversión casi radical de sonidos clásicos- -trabajan con guitarras acústicas y eléctricas, piano, harmónica, viola; toman prestados retales de Beatles o Stones. -en una pequeña colección de canciones equivocadas de sabor agridulce y con cierto encanto decadente. No venderán muchos discos ni saldrán en Tele 5, pero ahí están. The Chevelles. Gigantic Survival Running Circle. La separación de los australianos Stems- una de las bandas más brillantes del prolífico pop- rock de aquel continente en los últimos años- propició la aparición de al menos tres excelentes formaciones. Los Chevelles fueron quienes más pronto comenzaron a grabar, con una espléndida colección de sencillos y maxis recogidos posteriormente en el álbum The kids ain t hip El primer álbum oficial del grupo, el recién publicado Gigantic muestra importantes diferencias con respecto a sus primeras grabaciones. La primera y fundamental es la ausencia de Richard Lañe el brillante compositor de las mejores canciones del grupo. En absoluto se trata, sin embargo, de un mal disco. Sigue habiendo talento, energía y ganas. La gran Lulú de Wedekind, entre Victoria Vera y Alban Berg Título: La caja de Pandora Autor: Frank Wedekind. Versión: Jesús Alviz. Escenografía y vestuario: Enrico Serafini. Intérpretes: Victoria Vera, Pepe Martín, José María Barbero, Antonio Duque, Fernando Huesca, Mude Jarju, Miguel Palenzuela, Maite Brik, Jesús Ruiman, José María Barbero. Teatro Albéniz. La pasión personal de una actriz, Victoria ser una obra de tesis ni un cuadro de cosVera, por la figura trágica de Lulú, un giran tumbres, es un espectáculo donde se hermapersonaje de Frank Wedekind, nos trae ahora nan la tragedia y la ridiculez, en un estallante al escenario del Albéniz una versión refun- juego de provocación? dida de aquellas dos La gran dificultad, presentada por el paso piezas que encontradel tiempo, era mantener toda la provocación ron tan graves dificulviolenta que el choque de los personajes tades para ser editada rr planteaba a principios de siglo. El cinismo del y representada a co- o Sr. Schón, incapaz de superar la pasión mienzos de este siglo: x sexual que le une a Lulú, la brutalidad instin El espíritu de la Tietiva de este fémina irresistible que al único rra y La caja de J S V 3 hombre que ama, aunque sabe que la desPandora precia, es precisamente a ese Sr. Schón, que Wedekind (1864- trata siempre de ocultar su relación con la 1918) era con J hermosa, que la entrega sucesivamente a vaberg (1849- 1912) el t rios machos seducidos de cuyas muertes es gran padrino de la co- 5 la causa. rriente que llamaríamos expresionista y Victoria Vera Violencia expresiva que conduciría a través de Osear Wilde, a Bertold Brecht y al teaDos figuras enterizas, grotescas y sin emtro épico. Dos salidas a dos guerras mundia- bargo trágicas, reclamaba una valiente actitud les. provocadora. No están puestos en ese clima Para comprender las muchas dificultades ni Victoria Vera ni Pepe Martín, quienes, no de este montaje tardío, emprendido por Victo- obstante, alcanza un nivel muy digno en un ria Vera, creo necesario evocar las enormes trabajo difícil, peligroso. Todo el clima, esdificultades que hubo de superar Wedekind cena tras escena, exige una violencia exprepara concebir, escribir y ver realizada su siva para fundir lo grotesco y lo trágico en el creación escénica. Inspirado en una panto- gran autor. Con un desgarro que falta, que mima de Félicien Champsaur, Wedekind tra- está pidiendo a gritos la sexualidad, la brutalibajó su idea entre 1891 y 1893. Dos piezas dad, entre el impudor y la inocencia de Lulú, diferentes, El espíritu de la Tierra (1895) y víctima irrisoria de su misma caída en la mi La caja de Pandora (1902) construidas seria y la provocación, la pieza, montada con como escenas separadas, lo que era una in- buen gusto en unos decorados que sirven al novación estructural, ordenaban el vivir de ambiente que el drama requiere, el verdadero esos dos grandes personajes que son Lulú, empuje de Wedekind estaría servido. protagonista de las dos piezas, instintiva y Cada historia, cada enamorado que muere, despiadada depredadora de hombres, lo que en ese destino mortífero que es la sexualidad hoy llamamos una mujer fatal, y su amante, de Lulú, pide a gritos una mayor violencia exsu protector, su tirano, el señor Schón, un cí- presiva. Jamás está Lulú en una situación nico, un animal de presa, irresistiblemente plácida. Siempre está Schón en un momento unido a ella por una pasión sexual insaciable. de crispadas contradicciones. Las atroces esAhí está, en esos dos seres, la fuerza mo- cenas finales, que la censura de la época retora de este gran cuadro presentado como chazaba, reclaman un dramatismo mayor. Lo una serie de trancos de vida en los que risible no es para ser reído, sino para ser llochocan las contradicciones. Sobrepasado a rado. Lo ridículo es tan grandioso como lo hiIbsen, a Tolstoi, cuyas influencias son eviden- perbólico. Hoy, Wedekind es un autor supermoderno. tes, el autor alemán destroza la sociedad burguesa de su época sometiéndola a un trata- Todo lo que destrozaba a principios de siglo miento poderoso de la pasión sexual, ele- se le somete hoy, en dimensiones muy desimento en el que aparece mucho de lo que guales, a la ferocidad de su crítica. Esta Lulú después será el cabaret literario La carica- es un plato demasiado fuerte para ser edultura aparta los sucesos del simple realismo y corado. Quizá andado por sus teatros, por genera una actitud nueva, algo así como un sus salones, por sus puentes bajo los que la subgénero que podría ser el drama grotesco prostitución y la miseria encuentran su desde costumbres, anticipándose a Bertold tino, al tono que el doble drama unificado se alcance un día. Ahora se queda entre una Brecht. gran caricatura y la versión escénica y musiImpulso innovador cal de Alban Berg, sin decantarse ni por la una ni por la otra. Con todo, un atrevimiento Hay tan profundos impulsos innovadores, arriesgado que incita curiosidad y merece que Wedekind no llega a la forma definitiva respeto. de esas dos piezas gemelas hasta 1918, desLorenzo LÓPEZ SANCHO pués de haber alcanzado la primera parte, El espíritu de la Tierra en 1913. Cuando Festival de Schleswig- Holstein. Algunas Reinhardt dirige en sesiones privadas La de las más destacadas figuras de la música caja de Pandora en la que el autor ha hecho clásica contemporánea se reunirán en el ocel papel Schón y su mujer el de Lulú, ya han tavo festival de este estado alemán. Entre los caído sobre sus violentas escenas posterio- solistas estarán la soprano Jessye Norman, res a la muerte de él los golpes de los censo- la violinista Anne- Sophie Mutter y el pianista res y de los jueces. Andre Watts. Entre las orquestas actuarán la ¿Cómo se desarrolla para Victoria Vera London Philarmonic, la Royal Philarmonic y la este material dramático tan complejo, que sin Academia de St. Martin in the Fields.