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Entrevista Julio Anguita, coordinador general de Izquierda Unida Es muy difícil que pueda haber coincidencia entre Izquierda Unida y el PSOE No me trago la rueda de molino de creer que estamos en un sistema democrático Julio Anguita. Cincuenta y un años. Casado y padre de familia. Andaluz sin acento. Origen humilde y tradición familiar castrense, que aún trasluce en la práctica de una disciplina férrea y en la pasión por el orden que revelan un despacho pulquérrimo y una mesa sin papeles ni legajos que ordenar. Formación de maestro, ampliada con mucho ensayo y las obras completas de Carlos Marx, que produce un discurso extenso y complejo, absolutamente ajeno al que se estila en el mitin electoral. ¿Vocación? De líder, de jefe y, si se me apura, hasta de padre espiritual, que pasó de la tentación por el Carmelo a una silla en el Comité Central, como otros muchos aunque, probaTodo en él es fuerza, vida, personalidad; energía desbordante que mana a chorros de sus ojazos verdinegros de galán del cine mudo, de sus manos revoloteadoras, de su barbita canosa y mefistofélica, de esa media sonrisa socarrona de ceja arqueada y diente blanquísimo y, por encima de todo ello, del tono entre chulesco y digno con que repite una y otra vez su desafío: Sí. Soy comunista. ¡Qué pasa! Todo en él es radical. Jamás rehuye a un enemigo y respeta a todo aquel que venga de frente. Practica con sistema y fruición la máxima bélica de que no hay mejor defensa que un buen ataque. Es convicción hecha persona y encarnada en él, Julio Anguita, el Califa, el Zar Rojo, el hombre a quien se puede rebatir, con quien se puede dialogar, a quien sería un triunfo convencer y sobre el cual, sospecho, es imposible mandar aquellos que están más cerca del aparato del Estado constituyen un Estado paralelo y lo utilizan. Y los compañeros y compañeras que montan el tinglado, con el permiso de la dirección, son personas que al ver fluir millones de pesetas sienten la tentación... Luego es el sistema político actual- n o el sistema democrático- el que genera corrupción. ¿Y usted no pertenece a eso que denomina el estatus -Yo soy el sacerdote traidor- je, je, j e- traidor al templito. No tengo nada que ver con él. -En su programa electoral, IU aboga por una ampliación de la empresa pública y del papel del Estado en la sociedad. En un país Si hubiese tres millones de parados sin economía sumergida, asaltarían a la gente para comer y harían bien blemente, con mayor sufrimiento espiritual. Julio Anguita, el Califa, el Zar Rojo de nuestra galería política. Un personaje que cautiva, que seduce y que, de vender un producto más vendible, hasta me hubiera podido embaucar... ¿De las críticas que se le formulan habitualmente al Gobierno, cuál le parece más grave, la corrupción, la prepotencia o la ineficacia? -Las tres son críticas superficiales, porque el problema está en a forma de hacer política. Cuando los partidos se transforman en organizaciones que median en exclusividad entre el pueblo y el estatus, la casta, la clase política, automáticamente comienzan a transformarse en iglesias cerradas que se tienen como fin a ellas mismas pero que necesitan a gentes y aparatos que las sostengan. Y eso cuesta dinero. Y cuando llegan las campañas, el partido lanza un eslogan, el mismo producto con un nuevo envoltorio que tiene que vender. Y lo que prima no es el contenido sino la apariencia. Y el dinero no viene del Estado, hay que buscarlo por nuevos canales y DOMINGO 16- 5- 93 Estoy convencido de que no hay movimiento político ni religioso con más estatura moral que la del comunismo en el que las cifras demuestran desde hace años que el Estado es un pésimo gestor del dinero del contribuyente ¿qué le hace pensar que usted o su grupo puedan dar la vuelta a esta situación? -Pésimo gestor es la banca privada, a la cual se reflotó con ochocientos millones de pesetas; la fusión del banco de Mario Conde, al cual se le perdonaron 45 millones de pesetas por impuestos, o el grupo KIO, o la empresa privada, que en esta década ha recibido tres billones y medio de subvenciones a fondo perdido. Pero es que, además, dá la casualidad de que se está privatizando el sector público que gana dinero, lo cual es sospechoso. Es evidente que hay cosas que el Estado debe hacer, aunque yo, como seguidor del Manifiesto Comunista y del pensamiento marxista en lo que tiene de vigente, soy partidario de que en su momento el Estado se extinga, desaparezca y sea suplido por la sociedad autoorganizada. Dicho esto, en España hace falta la iniciativa pública y yo, desde luego, a la iniciativa privada no le pasaría nunca cuestiones que son referente de lo público: ni le pasaría la ABC 17 Ante el fracaso estrepitoso de lo que a mi juicio parecía una intercesión, a poca gente le van a quedar ganas de hacer pactos secretos o chanchullos faltos de transparencia