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DON JUAN: TJNA VTOA AL SERVICIO DE ESPAÑA x Biografía L día 20 de junio de 1913 nació en el segoviano palacio de La Granja de San Ildefonso el quinto hijo de los Reyes de España, Don Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia. Poco después de la una de la madrugada Don Alfonso comunicaba a sus íntimos el acontecimiento: Señores: ¡Es un varón! Cuatro días más tarde, coincidiendo con la festividad de San Juan, quien luego sería heredero de Alfonso XIII fue bautizado en la pila de Santo Domingo de Guzmán, instalada en el mismo salón del Trono del Real Sitio. El Rey Carlos I de Rumania y la Reina María Teresa de Baviera apadrinaron al Infante. No contaba aún Don Juan cuatro años cuando empezó a escribir sus primeras letras. Su profesora de caligrafía, Paula Czerny, lo había sido también de Alfonso XIII. A los cinco años el Infante escribía y leía con toda corrección. A los seis años, Don Juan Loriga, conde del Grove y general de Artillería, jefe de Estudios del Infante, comenzó a enseñarle matemáticas. En 1923, el futuro Conde de Barcelona empezó el Bachillerato en el instituto madrileño de San Isidro. Terminados los estudios de grado elemental optó por los de la rama de Ciencias, que concluyó a los quince años, en exámenes públicos y con óptimas calificaciones. Entonces ya hablaba con toda corrección el francés, el inglés y el alemán. Tanto el italiano como el portugués y el catalán los aprendería posteriormente. En principio, Don Alfonso de Borbón hizo a su hijo soldado del regimiento de Húsares de Pavía. Desde que lució su primer uniforme militar se hicieron patentes las aficiones castrenses del Infante. El día de su octavo cumpleaños se presentó ante el Rey para comunicarle que quería integrarse en el regimiento de Ingenieros de Ferrocarriles. El 30 de mayo de 1920, festividad del patrono de Ingenieros, ingresó como soldado en el cuartel de la Montaña. El vizconde de Eza, ministro de Guerra, y Francisco Aguilera, capitán general de Madrid, rubricaron el acta. Don Juan fue destinado a la primera compañía del primer batallón, donde se le instaló una cama con todo su equipo. Nunca faltó a ninguna de las solemnidades celebradas por su regimiento. Con sólo diez años actuó públicamente por primera vez en Guadalajara, con la lectura de unas cuartillas alusivas a la entrega de un estandarte al batallón de Aerostación. Sintió Don Juan, sin embargo, su concreta vocación de marino E En el mismo momento en el que Don Juan sucedía, a su padre Alfonso XIII, manifestaba que la Monarquía jamás sería feudo ni monopolio de clase ni departido, sino bandera de paz entre los españoles y escudo de la dignidad nacional a edad temprana. En principio ello le supuso una cierta contrariedad, pues durante siete años ya había vestido el uniforme del cuerpo de Ingenieros. El general Vigón le ayudó en su decisión, al restarle importancia a su anterior compromiso. Tenía quince años cuando rogó a su padre que le permitiera ingresar en la Escuela Naval de San Fernando para, en calidad de Infante, hacer mucho por la gloriosa Marina española Sorprendido por la decisión que su hijo había adoptado, Alfonso XIII le dio el plazo de una semana para que la meditara con detenimiento; pero la decisión era ya para él irrevocable. Terminados sus estudios de Bachillerato, ingresó en julio de 1930 en el Ministerio de Marina, incorporándose en septiembre a la Escuela Naval gaditana, donde llevó el mismo régimen de vida que el resto de los sesenta y un guardiamarinas. Los profesores prohibieron a sus compañeros que tuteasen al Infante, pero éste ya había autorizado el tuteo a los guardiamarinas de su promoción. Se escuchaba corrientemente el oye, tú, Alteza Su jura de bandera, el 28 de octubre de 1930, estuvo presidida por el Rey, lo cual obligó la asistencia del capitán general de Andalucía, del gobernador militar de Cádiz y de una amplia representación de los Cuerpos de la región. El Infante se impresionó mucho por tan emotivo acto, y la presencia de su augusto padre acentuaría aún más en él, acendrándolo, el sentido de la responsabilidad. La proclamación de la República no truncó su carrera de marino. Tras pasar un examen riguroso en el Almirantazgo británico, fue nombrado King s Cadet e ingresó en la academia inglesa de Dartmouth. Hasta 1935 navegó por todos los mares como alférez de navio, formó parte de la tripulación del buque insignia Iron Duke y realizó con éxito el examen final de carrera. Jorge V le otorgó el grado de teniente de navio honorario. en el exilio las responsabilidades propias del Príncipe de Asturias. Abandonó su amada carrera de marino y ocuparon de seguido lugar preferente en su formación el Derecho, la Historia, las Ciencias Económicas, Políticas y Sociológicas, que estudió en la Universidad de Florencia. Durante la celebración del enlace matrimonial de su hermana Beatriz con don Alejandro Torlonia, Su Alteza Real se prendó de quien poco después sería su esposa: Doña María de las Mercedes de Borbón, Princesa de las Dos Sicilias. Don Juan tenía veintiún años y Doña María veinticuatro. La Princesa era la tercera de los cuatro hijos del Infante Don Carlos de Borbón, Príncipe de las Dos Sicilias, que había contraído matrimonio en segundas nupcias con Doña Luisa de Orleans, Princesa de Francia. Por lo tanto, Don Juan y Doña María de las Mercedes no eran primos hermanos, como muchos españoles creyeron. En su primer matrimonio, Don Carlos se había casado con la Princesa de Asturias, Doña María de las Mercedes, hermana mayor de Alfonso XIII. La esposa de Don Juan nació en Madrid y había estudiado en el colegio de las Madres Irlandesas de la calle López de Hoyos; pero cuando su padre fue nombrado capitán general de Andalucía, se trasladó al colegio que en Castilleja de la Cuesta, junto a Sevilla, tenían las mismas religiosas. Don Juan confesó que se le declaró por carta. Se habían entendido muy bien en sus conversaciones y tenían en común muchas ideas y gustos. Alfonso XIII, enterado de las preferencias amorosas de su heredero, las aprobó con agrado. La boda se celebró en Roma, en la basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, el 12 de octubre de 1935, con una gran concurrencia de españoles. Cuando en España se conoció la noticia, los diarios menos afines a la República, ABC, La Época La Nación así como las oficinas de la monárquica Renovación Española, alentaron y prepararon la visita a Roma de muchos compatriotas. La Prensa más hostil a la Monarquía tuvo que admitir que diez mil españoles se habían desplazado a Italia por tren, barco, avión y carretera. La ya muy acusada inestabilidad política por la que atravesaba Es- paña no fue impedimento para que tantos compatriotas ofrecieran con su presencia un homenaje a la Familia Real. Del matrimonio nacieron cuatro hijos. En 1936, la Infanta Doña Pilar, actual Duquesa de Badajoz; en 1938, el hoy Rey Don Juan Carlos; en 1939, la Infanta Doña Margarita, actual Duquesa de Soria, y en 1941, el Infante Don Alfonso, fallecido en accidente a los quince años de edad en Estoril. Jefe de la Casa Reai A finales de 1940, Alfonso XIII tomó una decisión histórica. Había transcurrido ya un año y medio desde el final de la contienda en que se resolvió el fracaso de la II República y él continuaba en el exilio. Por si su persona, inevitablemente ligada a los acontecimientos del pasado, pudiese ser la razón que demoraba el restablecimiento de la continuidad histórica establecida en la Casa Real, el Rey quiso dejar expedito el camino, decidiendo la abdicación de los propios derechos en su hijo y heredero Don Juan, exento de cualquier hipotético lastre político. Así, el 15 de enero de 1941, Don Alfonso rubricó en Roma su abdicación. Apenas había transcurrido un mes cuando el Soberano falleció, víctima de una angina de pecho, y Don Juan, Jefe de la Casa Real española, adoptó el título de Conde de Barcelona, inherente al titular de la Corona de España. Alfonso XIII no abdicó ni renunció a sus derechos cuando se exilió con el propósito de evitar una guerra fratricida, que fatalmente habría de llegar por el sectarismo en que sumió a Es- paña la República. Fracasada la segunda experiencia republicana y concluida la guerra civil, se inició en España el largo período autoritario del general Franco. En el mismo momento en el que Don Juan sucedía a su padre, manifestaba que la Monarquía jamás sería feudo ni monopolio de clase ni de partido, sino bandera de paz entre los españoles y escudo de la dignidad nacional. Don Juan y Franco mantuvieron desde el principio disímiles concepciones que necesariamente harían fracasar todo entendimiento político suficiente entre ellos. Franco buscó la colaboración de Don Juan con su régimen, a lo cual el titular de la Corona opuso condiciones de imposible encaje con aquel sistema. Para contrarrestar la proyección creciente del Conde de Barcelona y demorar el paso a la solución nacional que propugnaba la vuelta a la Monarquía, se desa- Heredero de la Corona En junio de 1933 recayó la sucesión de la Corona española en Don Juan de Borbón, tras las renuncias de sus dos hermanos mayores, Don Alfonso y Don Jaime. La vida del Infante cambió por completo, al conferírsele