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DON JUAN: UNA VIDA AL SERVICIO DE ESPAÑA VI Los Reyes acompañarán el iXColladoVillalba San Lorenzo de El Escorial La Navata ParquelagoS Monasterio de El Escorial Madrid. Informes P ese a que la tradición dice que los Reyes de España no acuden al entierro de sus padres y esposas, Su Majestad el Rey ha expresado su deseo de presidir las honras fúnebres de Don Juan de Borbón. El féretro partirá desde el Palacio Real de Madrid, donde se instalará la capilla ardiente al menos durante veinticuatro horas para que todos aquellos que lo deseen se acerquen a rendirle su homenaje, hasta el Monasterio de El Escorial, en cuyo Panteón de Reyes serán inhumados sus restos mortales. Rey de derecho Esta solemne ceremonia, en la que de acuerdo con una tradición de siglos los restos mortales de los Soberanos españoles son conducidos a su última morada en el mencionado panteón, se ha repetido en tres ocasiones en los últimos cien años con motivo de los sepelios de los Reyes Alfonso XII, Alfonso XIII y de la Reina Victoria Eugenia, consorte de este último. El Conde de Barcelona ocupará una de las veintiséis urnas funerarias que componen el Panteón de Reyes, lo que significa el reconocimiento a su condición de Rey de derecho, aunque no llegara a reinar. De acuerdo con las normas dictadas en su testamento por el Rey Felipell, y que han sido seguidas en los sepelios de todos los Monarcas enterrados en El Escorial (sólo Felipe V y Fernando VI no están allí enterrados) los restos mortales de Don Juan de Borbón serán entregados al prior de la comunidad agustina para su custodia. Don Juan, capitán general de la Armada desde el pasado mes de enero por nombramiento del Consejo de Ministros a propuesta del ministro de Defensa, recibirá los honores militares establecidos para su alta dignidad en la Familia Real. La Guardia Real, con Bandera, Escuadra de Gastadores, Banda y Música, constituirá la Guardia de Honor encargada de este cometido. hasta el lugar donde se despida el duelo. Todas las fuerzas llevarán el arma a la funerala, las banderas irán enrolladas y con corbata negra y las cornetas y tambores con sordina y enlutadas. Las fuerzas que cubran la carrera mantendrán el arma al hombro mientras desfila la comitiva, adoptando la posición de presenten al paso del féretro. En el momento de la despedida del duelo, el batallón de escolta y la Guardia de Honor desfilarán ante los restos mortales de! Conde de Barcelona. demia de cólera. Posteriormente, sus restos mortales fueron trasladados al panteón de Reyes de El Escorial. Alfonso XIII Alfonso XII Alfonso XII no había cumplido aún los veintiocho años cuando, el 25 de noviembre de 1885, fallecía aquejado de tuberculosis en el madrileño Palacio de El Pardo. Vigilado de cerca por los doctores García Camisón, Alonso Rubio y Santero, dos días antes había sufrido un violento ataque de disnea que agravó el curso de su enfermedad. Ascendido al trono por el pronunciamiento de Martínez Campos, Alfonso XII puso todo su empeño en restablecer la popularidad de la institución monárquica. Su preocupación por el incierto porvenir de España quedó reflejada en sus últimas palabras: ¡Qué conflicto, Dios mío, qué conflicto! Alfonso XII falleció teniendo a su lado a su esposa, la Reina María Cristina, y fue amortajado con uniforme de gala para recibir el postumo homenaje del pueblo madrileño, que le había vitoreado meses antes con motivo de su repentina visita a Aranjuez para asistir a los enfermos de una epi- Armón de Artillería Los restos mortales serán conducidos en un armón de Artillería. Una unidad equivalente a un batallón, formada por fuerzas de los tres Ejércitos, será la encargada de cubrir carrera a lo largo del recorrido del cortejo fúnebre, desde la capilla ardiente A las once y cuarenta y siete minutos de la mañana Lazarejo del 28 de febrero de 1941, el Rey Alfonso XIII fallecía en sRoma. ¡Dios mío! ¡Dios mío! España... fueron las últimas palabras de un hombre que el 14 de abril de 1931, después de cuarenta y cinco años de fecundo reinado, abandonaba su Patria para evitar que por su causa se derramara una sola gota de sangre. En España el Gobierno decretó duelo nacional y solemnes honras fúnebres por el Soberano, muerto lejos de la Patria, cuyos destinos sirvió fervorosamente desde su puesto de Rey. En su día se acordarán las medidas necesarias para el traslado de sus restos mortales al panteón de El Escorial Franco no llevó a cabo nunca este traslado y sólo pudo realizarse treinta y nueve años después, ya durante el reinado de Don Juan Carlos, según los deseos del difunto en su testamento, encomendados a Don Juan de Borbón. Durante todo ese tiempo, el féretro de Alfonso Xlll permaneció en la iglesia nacional de Santiago y Montserrat, que España tiene en la capital italiana. Poco antes de las seis de la mañana del 19 de enero de 1980, llegaban a Cartagena los