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III DON JUAN: UNA VIDA AL SERVICIO DE ESPAÑA por decisión de Don Jnan CarlosI La capilla ardiente se instalará en el Palacio Real y el Gobierno decretó siete días de luto oficial Guardia de Honor efectuará una descarga de fusilería. El lunes, a las siete de la tarde, se celebrará en la iglesia de San Jerómnimo ei Real de Madrid, una misa abierta al público por el eterno descanso del alma del Conde de Barceloan. El Consejo de Ministros aprobó ayer un real decreto por el que a Don Juan de Borbón se le rinden honores fúnebres como los que corresponden a loa Reyes de España. Según estos honores, las autoridades militares jurisdiccionales han dispuesto que a las banderas y estandartes de las Unidades se les ponga una corbata negra y que sea izada a media asta la Bandera Nacional en los buques, bases, acuartelamientos y demás establecimientos de las Fuerzas Armadas. Asimismo, una batería de cada plaza en la que exista artillería y uno de los buques de la Armada fondeados en cada puerto nacional efectuará una salva de cinco cañonazos. Mientras el cadáver de Don Juan esté de cuerpo presente, las baterías en tierra y a flote harán cada día una salva de cinco cañonazos a las ocho de la mañana y a las ocho de la tarde. junto a los de sus antepasados por expreso deseo de Don Juan Carlos, que ha querido rendir así homenaje a quien hubiera regido los destinos de España con el nombre de Juan III y que fue, por tanto, Rey de derecho de España aunque no lo fuera de hecho. También dice la tradición que los Monarcas españoles no acuden al entierro de sus padres o esposas, pero también ha querido el Rey despedir por última vez a su padre. Al llegar a El Escorial, serán entregados al prior de la Comunidad agustina los restos de Don Juan para su custodia, según marcan las normas dictadas en su testamento por Felipe II. El Conde de Barcelona reposará cerca de su hijo el Infante Don Alfonso, cuyos restos fueron traídos desde la localidad portuguesa de Cascáis, el pasado 14 de octubre. Don Juan vio así cumplido uno de sus más anhelados deseos: con la llegada del Infante, arribaba también el último de los miembros de la Familia Real que no descansaba en tierra española. Se cerraba así un retorno que había comenzado en enero de 1980, cuando Don Juan actuó como embajador extraordinario en la repatriación de los restos de su padre, Alfonso XIII, desde Roma, donde falleció en febrero de 1941, al Real Monasterio de El Escorial. Cinco años más tarde, volvía a repetirse la escena, esta vez con la llegada de la Reina Victoria Eugenia y de los hermanos de Don Juan, los Infantes Don Alfonso, Don Jaime y Don Gonzalo. Funeral solemne Tras el entierro del Conde de Barcelona, los días siguientes verán llegar hasta el Monasterio a la Familia Real, para orar ante el féretro de Don Juan, al tiempo que el real decreto refrendado ayer por el presidente del Gobierno estableció ya siete días de luto oficial, durante los cuales la bandera nacional ondeará a media asta, en reconocimiento a su entrega a la causa de la libertad, la paz y la concordia del pueblo español. El miércoles día 7 de abril, a las doce del mediodía, se oficiará el solemne funeral en la Basílica de San Lorenzo de El Escorial, con la asistencia de Sus Majestades los Reyes, y el resto de la Familia Real, las más altas instituciones del Estado y otras delegaciones oficiales, representantes de Casas Reales extranjeras y el Cuerpo Diplomático acreditado en Madrid. El protocolo ya está preparado para acoger la llegada de numerosas personalidades. No sólo las Familias Reales han designado quienes las representarán en el funeral del Conde de Barcelona, sino también los Gobiernos de las diferentes naciones enviarán una delegación que transmita a los Reyes el pesar de sus Gobiernos. Aunque todavía no existe, al cierre de estas líneas, confirmación oficial alguna, sí es posible que asista algún Jefe de Estado, especialmente el de Portugal, Mario Soares, dados los estrechos vínculos que han unido durante tantos años al Conde de Barcelona con el país vecino. Juan III Según la tradición, el Panteón de El Escorial acoge solamente a los Reyes de España y a las Reinas que fueron madre de Rey. Los restos de Don Juan de Borbón descansarán La herencia del título El condado de Barcelona trae su origen histórico de los Condes de la Marca Hispánica. En el año 864, Carlos el Calvo dividió la Marca en Septimania, con capital en Narbona y Marca Hispánica, compuesta por los pagos o condados de Barcelona, Gerona, Ausona, Besalú, Perelada, Empúries, Urgell, Cerdaña, Confient y Roselló. El Conde de Barcelona tenía preeminencia sobre los demás de la Marca, como su guardador o jefe. Borrell II fue el primer Conde de Barcelona, independiente de la tutela de los francos. El título de Conde de Barcelona quedaría integrado con el de Rey de Aragón en virtud de la unión personal de ambas dignidades en la persona de Ramón, hijo de Ramón Berenguer IV y Petronila que adoptó el nombre de Alfonso para continuar la tradición aragonesa. El condado de Barcelona es uno de los dos únicos títulos soberanos y, como tales, inseparables del de el Rey de España. En la tradición de la Familia Real española, los Soberanos pueden ostentar u otorgar determinados títulos que no se confieren con carácter hereditario y son anejos a la titularidad de la Corona. Así, por ejemplo, el título de Duque de Toledo, empleado por Don Alfonso XIII en sus viajes privados al extranjero. O los ducados de Badajoz o Soria, dispensados a las Infantas Doña Pilar y Doña Margarita que no son, pues, hereditarios y se reintegran a la Corona al fallecimiento de sus titulares. El condado de Barcelona y el ducado de Navarra, en cambio, como queda dicho, son inseparables del título del Rey de España. Está inveterada tradición registró una singular excepción histórica en favor de Don Juan de Borbón y Battenberg. El 14 de mayo de 1977, en la ceremonia de renuncia, Don Juan se dirige a su hijo en estos términos: ofrezco a mi Patria la renuncia de los derechos históricos de la Monarquía española, sus títulos, privilegios y la jefatura de la familia y Casa Real de España, que recibí de mi padre, el Rey Alfonso XIII, deseando conservar para mi, y usar como hasta ahora, el título de Conde de Barcelona. En su respuesta, Don Juan Carlos, manifiesta: Y es mi deseo que sigáis usando, como habéis hecho durante tantos años, el título de Conde de Barcelona En virtud del fallecimiento de Don Juan, la dignidad de Conde de Barcelona se reintegra a la Corona y la titulariza Don Juan Carlos. El Rey podría, sin embargo, continuar reconociendo a su madre, Doña María de las Mercedes, el uso del título de Condesa de Barcelona. España permaneció pendiente El empeoramiento del estado de salud del Conde de Barcelona requirió la presencia de los Reyes y de sus hijas Doña Pilar y Doña Margarita, así como la de el esposo de ésta, el doctor Carlos Zurita, que estuvieron en Pamplona junto a Don Juan hasta su muerte. Toda España vivió pendiente de la evolución de la enfermedad del Rey padre, mientras la capital navarra fue un auténtico hervidero de medios informativos, que rompieron con los seis meses de tranquilidad que acompañaron la estancia de Don Juan en la Clínica Universitaria. Pamplona se convirtió, por unos días, en el centro de España, lo que trajo consigo, sin embargo, una serie de rumores e informaciones contradictorias que propiciaron un cierto halo de confusión.