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DON JUAN: UNA VIDA AL SERVICIO DE ESPAÑA II sará en el Panteón de Reyes Se reconoce así solemnemente que fue Rey de derecho de España aunque no llegara a reinar Hijo de Rey y padre de Rey, Don Juan de Borbón y Battenberg, que fue Jefe de la Casa Real Española, es decir, Rey de derecho de España durante treinta y seis años, descansará en el Panteón de Reyes de El Escorial, donde están sepultados los soberanos de las dinastías de los Austrias y los Borbones. Hoy, tras una A la ceremonia religiosa, que oficiará en la Clínica de la Universidad de Navarra el capellán del centro sanitario, Miguel Ángel Monge, asistirán los Reyes, el Príncipe de Asturias, las Infantas Doña Elena y Doña Cristina, las Infantas Doña Pilar y Doña Margarita, y el esposo de ésta, el doctor Carlos Zurita, y todos ios nietos del Conde de Barcelona. Asimismo, estarán presentes miembros de la Casa del Conde Barcelona y los integrantes del equipo médico que ha atendido a Don Juan, los doctores Rafael García Tapia, director del departamento de Otorrinolaringología; Emilio Moneada, director del departamento de Endocrinología, y José Ramón Azanza, consultor del servicio de Farmacología. Pamplona. Catalina Luca de Tena Luis Ayllón misa corpore in sepulto en el oratorio de la Clínica Universitaria de Navarra, sus restos mortales serán trasladados al Palacio Real de Madrid. Los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía romperán la tradición para acompañar a la comitiva fúnebre que dará su último adiós en El Escorial al Conde de Barcelona. tos mortales de Don Juan serán conducidos en un armón de artillería, escoltados por los dos generales en activo de mayor antigüedad de cada Ejército. Cubierto con la bandera de España, el féretro cruzará lentamente el centenar de metros que llegan hasta casi la catedral de la Almudena, para de ahí partir en coche hacia el Real Monasterio de El Escorial. Según el citado Reglamento, el Ministerio de Defensa coordinará la participación de las fuerzas que cubran la carrera. La fuerza de escolta del féretro estará constituida por un batallón de cada uno de los tres Ejércitos. Además, fuerzas de la Guardia Real, con Bandera, Escuadra de Gastadores, Banda y Música constituirán la Guardia de Honor y serán las encargadas de rendir honores militares a los restos mortales. De estas fuerzas se designará un piquete de ocho guardias reales, que se colocarán a ambos lados del féretro. La fuerza de escolta formará a la cabeza del cortejo y la Guardia de Honor lo hará a retaguardia. Tras estos honores, el cortejo fúnebre recorrerá entonces el medio centenar de kilómetros por la carretera dé La Coruña, una vez que el féretro haya sido trasladado a un furgón que irá escoltado durante todo su trayecto hasta el Monasterio, seguido por los vehículos en los que viajarán los Reyes y el resto de la Familia, así como un reducidísimo séquito integrado por altas autoridades del Estado y miembros de las Casas del Rey y del Conde de Barcelona. Por último en el momento de la inhumación se hará otra salva de veintiún cañonazos y la les serán velados hasta mañana sábado para que puedan acercarse al lugar todos aquellos que quieran rendirle un último homenaje. Un representante de cada unai de las Órdenes Militares- Montesa, Santiago, Calatrava y Alcántara- velará también al Conde de Barcelona. Se celebrará entonces una primera misa funeral, a la que asistirán, junto a la Familia Real, el presidente del Gobierno, Felipe. González, y los presidentes del Congreso y el Senado, del Tribunal Constitucional, y del Tri- Guardia Real Terminada la misa, el féretro, de madera de ébano, y cubierto con la bandera de España, será sacado a hombros de la clínica por una dotación de la Guardia Real. Los restos mortales del Conde de Barcelona enfilarán el camino hasta el aeropuerto de Noain, donde será despedido por las autoridades torales. Un Boeing 707 de la Fuerza Aérea Española conducirá el féretro hasta el aeropuerto de Madrid y en él viajarán también los Reyes, Doña María, las Infantas Doña Pilar y Doña Margarita, la Infanta Elena y el doctor Carlos Zurita. En un segundo avión, un Falcon 900 volarán hasta la capital de. España el Príncipe de Asturias, la Infanta Cristina y los hijos de los Duques de Soria y de Badajoz. Una vez en Madrid, el féretro será trasladado hasta el Palacio Real. En la capilla de Palacio, sus restos morta- Los Reyes romperán la tradición al asistir al sepelio del Conde de Barcelona bunal Supremo y Consejo General del Poder Judicial. El mañana el cortejo fúnebre partirá del Palacio Real hacia el Monasterio de El Escorial. Tras otro funeral, en el que estarán presentes el Gobierno en pleno, autoridades y presidentes de las Comunidades autónomas, los miembros del antiguo Consejo Privado del Conde de Barcelona y una representación de la Grandeza de España, los restos mortales de Don Juan atravesarán la plaza de la Armería, con honores y tambores de duelo, mientras una batería de artillería efectuará las veintiuna salvas que establece el Reglamento de Honores Militares. Posteriormente, los res- La Familia Real, un ejemplo de unidad en torno al Conde de Barcelona El Conde de Barcelona se ha visto en los últimos momentos de su vida rodeado del cariño de sus hijos y nietos. La Familia Real ha dado un ejemplo de unidad en torno a quien siempre demostró su amor a la patria y defendió la continuidad dinástica de la Monarquía española. Desde que ingresó en la Clínica Universitaria de Navarra el 16 de septiembre, con motivo de la afección de laringe que sufría, Su Majestad el Rey se desplazó hasta Pamplona para visitar a su padre en una veintena de ocasiones, solo o acompañado de otros miembros de la Familia Real. Así, muy frecuentes fueron también los viajes hasta la capital navarra de Su Majestad la Reina, del Príncipe de Asturias, de las Infantas Doña Elena y Doña Cristina; de su esposa, Doña María de las Mercedes; de sus hijas, las Infantas Doña Pilar y Doña Margarita; de sus otros nietos y del resto de los miembros de la Familia Real. Pamplona ha sido también centro de cualquier acontecimiento familiar y el Conde de Barcelona su más entusiasta partícipe. Las fiestas de Nochevieja y Año Nuevo o el vigésimoquinto cumpleaños de Don Felipe, que tuvieron como escenario la Clínica Universitaria, son buen ejemplo de ello. Los paseos formaron parte de la actividad de Don Juan, como también los despachos de los asuntos del día con su ayudante, el capitán de navio Teodoro de Leste, y la lectura de la Prensa. Desde ese 16 de septiembre, Don Juan abandonó en cuatro ocasiones la capital navarra. La primera de ellas, y sin duda la más emotiva, fue para acompañar el regreso a España de los restos mortales de su hijo el Infante Don Alfonso. Los demás viajes tuvieron distinto carácter. El 30 de octubre acudía a un pueblo cercano a Logroño para almorzar con unos amigos y el 14 de diciembre viajaba hasta Madrid para resolver algunos asuntos personales Una semana más tarde, Su Alteza Real el Conde de Barcelona repetía trayecto, en esta ocasión, para pasar con el resto de la Familia Real la fiesta de Navidad. El cariño demostrado por el pueblo español al Conde de Barcelona se vio también reflejado en la concesión por parte de las diferentes Administraciones y organizaciones de numerosos galardones y condecoraciones. Así, el Consejo de Ministros nombró a Don Juan Capitán General de la Armada, a título honorífico. Un mes más tarde, el Ministerio de Defensa le concedía la Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar, con distintivo blanco, y la Gran Cruz de la Orden del Mérito Aeronáutico, en atención a los méritos y circunstancias que concurren en su figura. Asimismo, el Gobierno navarra le concedió la Medalla de Oro de Navarra, que le fue impuesta por Don Juan Carlos en un acto cargado de emotividad y con el que se reconocía su aportación a la causa de la libertad, de la democracia y de la reconciliación nacional Aquel 18 de enero, Su Majestad el Rey agradecía a su padre su ejemplo y su amor ilimitado a España La Diputación cántabra le distinguió también con el galardón análogo que concede esta Comunidad.