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20 A B C OPINIÓN VIERNES 2- 4- 1993 Panorama VOCES FASCINANTES R ECUERDO pocas cosas de cuando yo era estudiante. Entonces las tardes de domingo podían incluso resultar tediosas, por mucho que nos atildáramos para ir a la discoteca, por mucho que encontráramos un amor nuevo cada tarde de domingo, lo cual, dicho sea de paso, no siempre sucedía. Eran amores rubicundos, de los que tenían hora para llegar a casa, generalmente las diez. Así que cuando dejábamos los amores y la discoteca, vagábamos por la ciudad, cuyo asfalto húmedo se nos antojaba más negro que nunca, seguramente por la hosca perspectiva del lunes que empezaba a acecharnos. Los sonidos de la ciudad eran entonces los característicos ronquidos de los motores, algún bocinazo intempestivo, el arrastre de los zapatos de los transeúntes, la voz de los chiquillos que clamaban: Golet ha salido Golet la hoja deportiva Golet resultados de la quiniela Golet Nunca vi la hoja deportiva Golet y, sin embargo, ahora mismo, al rememorar los agudos chillidos de los vendedores ambulantes en la Rambla de Barcelona, me parece dar un paso de veinte años atrás. Debe de ser el poder fascinante de la voz. Había otra voz, imperante, en mis tardes de domingo. Una señora de andares taciturnos, pelo negro, con grandes bucles, feísima por otro lado, pero con una fealdad amable, maternal, una fealdad casi agradable, gritaba por encima de su papada, con voz gutural: ¡La prensa! ¡Tengo la prensa! También esa voz me lleva veinte años atrás. El poder fascinante de la voz. Cómpreme la prensa, señorito. Era una voz lamentable, arrastrada, pero así es la vida. En un café minúsculo, pero muy céntrico, un café que tenía unas sillitas como de parvulario, unas sillitas que te echaban fuera como si tuvieran un resorte y en las que no podías durar sentado ni un cuarto de hora, había una máquina de discos con muchos moscones de pantalón ceñido y chaleco ceñido, con cabelleras castañas rizadas, arracimadas, como llenas de racimos de uva. Los moscones daban palmadas, golpeaban el suelo con zapatos de herradura, taconeaban, reían, y coreaban el estribillo de la canción Yo soy aquel de Raphael: ¡El que te espeeeraa! ¡Qué vos! ¡Qué voss! decían los moscones, entusiasmados: ¡Menuda vosss! El poder fantástico de la voz. Todo es según el color del cristal con que se mira decía otra voz, ésta de mi infancia, a través de la radio, en el programa taurino Clarín También esta es una voz de domingo, una voz sin rostro, como muchas de las voces de la radio, o del teléfono, una voz sin cuerpo que, ¡ay! puede resultar mucho más fascinante que la realidad. Pau FANER Planetario EL TONO DE DON JOAN que esperado para A en losllegara abril ha ¡Aleluyasescrito morir en primavera. blancas zarzales floridos! dejó don Antonio Machado en aquel poema del que sólo se sabe el principio: La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido Aleluyas blancas en los zarzales floridos de España. Aleluyas de luto por Don Juan, que ha muerto esta primera mañana de abril y todos sabemos, con respetuosa emoción, cómo ha sido. Una larga, aceptada, serena espera de la muerte. Tal vez ha llegado la hora de decir que Don Juan, la vida de Don Juan ha sido una serie de largas esperas. No había nacido para reinar. Quinto hijo de Don Alfonso XIII, sólo una serie de dramáticas circunstancias históricas y familiares depositaron sobre sus hombros el peso de la sucesión dinástica. De un destierro a otro, de Roma a Lisboa, donde Don Juan dijo un día: Quiero ser Rey de todos los españoles. Eran sus palabras la promesa y la esperanza de una nueva primavera. Esas mismas palabras le cerraron el paso al Trono. La Historia no era un destino. Era un fruto de la voluntad. Entonces Don Juan nos asombró con el profundo, con el sereno, con el elegante gesto de admitir, por la paz, por el bien de España, que la primavera que el pueblo esperaba no fuera la suya. Fuera la de su hijo, Don Juan Carlos, Rey generosamente acatado por el legítimo sucesor de la Dinastía. Y desde entonces, apartadas de él al mismo tiempo su primavera real y la que esperaba su pueblo, toda la vida de Don Juan ha sido una preciosa lección de humanidad y de elegancia. Tenía un don difícil a los reyes. Cuando acercándose a un humilde, respetuoso conocido, en alguna reunión algún acto social, sonreía y amistosamente con su apacible y ronca voz, modelada por el sufrimiento, pronunciaba el nombre al que su cortesía proclamaba como amigo, su voz era la de un rey. La cortesía era la fuerza regia de Don Juan. Cualquiera que fuera su uniforme, el honor oficial que ostentara, el signo mayor de su grandeza era el tono abierto, generoso y sencillo de su voz. En ella, más que oír, se veía siempre la grandeza de su carácter, la ejemplar cordura de su gesto, y nadie podría hablar mejor del valor permanente de su destino que evocando aquel gesto y aquel tono amistoso, sereno y profundo de su voz. Esta triste mañana de abril en la que el hijo de un Rey, que no había nacido para rey, inclina silenciosamente su blasón como un raso de luto sobre la pena del Rey Don Juan Carlos y de su familia, el luto de unas generaciones que vieron hace muchos años en su frase, quiero ser Rey de todos los españoles mucho más que una generosa promesa política, un anuncio de la primavera. Esta primavera que se cierra hoy con el descanso de este hombre a) que tantos españoles habían confiado su esperanza y de tantos otros que hoy, con aquellos, le lloran. La gran lección de Don Juan fue la de dar a su pueblo un ejemplo de moderación y de esperanza. Lorenzo LÓPEZ SANCHO MUEBLE S LIQUIDACIÓN TOTAL POR DERRIBO ¡ÚLTIMOS DÍAS! MOBELSUR Carretera Andalucía. Km. 6.700 (junto cruce San Martín de la Vega) Teléfono 317 46 27 También en carretera Andalucía- Getafe, n. 5