Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
VIERNES 2- 4- 1993 OPINIÓN ABC Pág. 1 7 ON Juan III de Bortón ha sido uno de los eslabones de la cadena dinástica y su cuerpo descansará, por expreso deseo de Su Majestad, en el lugar que le corresponde: en el Panteón de Reyes del Monasterio de El Escorial, con los Soberanos y Soberanas que hicieron la Historia de España desde Carlos I a Alfonso XIII; donde reposan los restos mortales de sus padres y de sus abuelos. La acertada decisión de Don Juan Carlos, que trasciende la simplicidad y emotividad de un gesto filial, restablece al Conde de Barcelona en la Historia y evita lo que hubiera significado un injusto destierro histórico. De la extensa biografía de Don Juan ha de destacarse una constante que ha sido norma intangible de la Fam i l i a Real y que Alfonso XIII encomendó a su h e r e d e r o en el lecho de muerte: Ante todo, España. Por España abandonó su carrera de marino, aceptó la sucesión en la Corona que le ofreció su padre en una coyuntura política especialmente difícil, comenzó una rigurosa preparación en diversas Universidades europeas hasta convertirse en un verdadero hombre de Estado, se mantuvo firme frente a la dictadura y perfiló la Monarquía de todos bajo cuyo manto protector los españoles habrían de encontrar la definitiva reconciliación; renunció a sus derechos históricos y se situó en un plano discreto de la vida política, facilitando de esa forma la transición a la democracia. ESULTA difícil sintetizar una trayectoria política tan intensa y de trascendencia tan honda como la de Don Juan de Borbón pero es cierto que existen tres apartados que condensan el perfil de quien fue Rey de derecho de España durante treinta y seis años: su firmeza ante la dictadura, la definición de una Monarquía moderna y democrática, y el hecho de haber sabido atraer a los diferentes sectores políticos y sociales del país hacia su proyecto de reconciliación, que se basaba en la devolución de la soberanía nacional al pueblo español, a través de la voluntad general libremente expresada. Sabido es que Franco distinguió al heredero de Alfonso XIII con una actitud mezquina. La esposa del Generalísimo reconoció que Don Juan III de Borbón era uno de los escasos personajes que sacaban de quicio D EN EL PANTEÓN DE REYES a su marido, y era lógico que así fuese. Franco quiso envolver, oficializar, al entonces titular de la Corona: le ofreció casa civil, militar y palacio: y su respuesta fue negativa; le rogó que se identificara con Falange y con su proyecto totalitario, y Don Juan le recordó que ello implicaría la negación de la esencia de la Institución; le solicitó que no quebrase una relación de la que podría beneficiarse, y le contestó con el histórico Manifiesto de Lausanne, en el que pedía a Franco que resignara el poder; le rogó, vía Carrero Blanco, que aceptase la Ley de Sucesión, y respondió con una proclama en la que explicaba a los españoles que sólo con el asentimiento del Rey y de la Nación libremente representada se podría aprobar una ley de ese género, al tiempo que denunciaba la grave decisión de convertir en vitalicia la dictadura del general Franco... IENTRAS tanto, sobre todo en la primera etapa del franquismo, Don Juan, la Institución y muchos monárquicos sufrieron todo tipo de campañas de desprestigio, desfiguraciones, insidias, extrañamientos, deportaciones, exilios, cárcel, el pase a la reserva, si eran generales, o el cese en los cargos públicos, si eran políticos. Don Juan se constituyó en el enemigo h i s t ó r i c o del g e n e r a l Franco. Su proyecto tuvo amplia repercusión en sectores de la España franquista, en el Ejército y en la Iglesia, en la oposición democrática y también en las cancillerías occidentales y entre los sectores moderados del exilio interior y exterior. De no haber sido porque los Estados Unidos de Traman temieron que una Monarquía constitucional en España podía caer en manos de la voracidad de Stalin, la Restauración en la persona de Don Juan se hubiera hecho poco después de finalizar la II Guerra Mundial. Ya en el Manifiesto de Lausanne de 1945 el Conde de Barcelona definía públicamente las principales medidas que habría de emprender la Institución Monárquica, perfilando un sistema que mantiene toda su vigencia y que el Rey Don Juan Carlos ha interpretado fidelísimamente: aprobación inminente, por votación popular, de una Constitución política, reconocimiento de todos los derechos inherentes a la persona humana y garantía de las libertades políticas, establecimiento de Cortes elegidas por sufragio, reconocimiento del hecho diferencial regional, amnistía política, una más justa distribución de la riqueza y la supresión de injustos contrastes sociales. rar en torno a la contingencia de una Monarquía continuista o de una Monarquía democrática y, en este sentido, la Monarquía postulada por Don Juan había dejado de ser- la salida del régimen f r a n q u i s t a para constituirse en la auténtica solución que apoyaba la mayoría. Es de justicia reconocer que el hombre que trazó la estrategia política de la Restauración y el que tuvo máxima influencia y a u t o r i d a d cerca de Don Juan fue Pedro Sainz Rodríguez. HURCHILL, Adenauer, Vy De Gasperi, Fanfani, De Gaulle, Juan XXIII o Pablo VI, entre otros, fueron hombres de su tiempo que mantuvieron con el heredero de Alfonso XIII un estrecho contacto. Punto de atención constante de la Prensa internacional, significó la posibilidad de una España diferente, al tener la certeza de que la Corona debería adaptarse a las exigencias del momento. No quería una Monarquía que no durase, y de ahí su esfuerzo por ensanchar las bases sobre las que habría de asentarse la secular Institución. No claudicó ante Franco, y ese fue su gran triunfo histórico, pudiendo traspasar a su hijo la legitimidad dinástica y un limpio legado de lucha por las libertades. ON Juan III ha vivido sus últimos años y ha muerto rodeado del cariño, admiración, respeto y reconocimiento de los españoles, que han visto en él al hombre que puso el amor a España por encima de cualquier consideración particular y que con su lucidez política, su abnegación, su sacrificio y su firmeza hizo posible la situación actual de paz en libertad al amparo de la Monarquía por la que luchó. Uno de los hombres más significativos del siglo XX español, Don Juan ocupa por derecho propio el lugar que la Historia reserva a los personajes que han hecho posible la grandeza y la libertad de su pueblo. El Conde de Barcelona ha muerto satisfecho de contemplar la obra ejemplar de su hijo el Rey Juan Carlos I, que ha sabido conseguir la concordia en España, la conciliación entre los españoles, la libertad de todos. Don Juan, en fin, se sentía orgulloso de su hijo, y esa satisfacción inmensa le acompañó durante las largas semanas en que peleó cara a cara con la m u e r t e a la que hizo frente en pie y con una impresionante dignidad. M E R L comentario de Enrique T i e r n o Galván acerca de las posibilidades de instauración del régimen fenecido en 1936- En la República no cree nadie -era algo realmente asumido en todos los sectores políticos. Las constantes actividades de Don Juan, sus discursos y entrevistas tuvieron un eco creciente en los sectores a n t a g ó n i c o s al franquismo y Villa Giralda se convirtió en la Meca de los demócratas españoles. El Conde de Barcelona consiguió que el problema político español se alejase de la disyuntiva Monarquía o República para gi- D Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Subdirectores F r a n c i s c o G ¡m é n e z- AI e m á n Joaquín Vila, Santiago Castelo, José Javakiyes, Subdirectores: M. Ramírez, J. J. León Manuel Adrio, Joaquín Amado, Tomás Cuesta Jefes de Redacción: A. A. González, R. Gutiérrez, V, A. Pérez (Continuidad) J. A. Aivarez- Gundín (Cultura) J. C Azcue (E Especiales) B. Berasátegui (ABC Cultural) Contreras (Colaboraciones) A Fernández (Economía) M. A. Flores (Edición Gráfica) L. Lz, Nicolás (Socie d) C. Maribona S Redacción) C Navascués (Madrid) E. Ortego (Deportes) L. I. Patada (Opiniór, R. Pérez- Maura Internacional) L. Prados (Edición) F. Rubio (Ilustración) A. Semprún (Repon, es) J. A. Sentís Nacional) J. A. Vera- Gil (Delegaciones) V. Zabala (Toros) J M Zuloag (Investigación) Secciones: J. Rubio (Arte) F. Marhuenda (Cataluña) J. M. Fdez. -Rúa (Ciencia) A. de Grado (Comunicación) A Garrido y J Espejo (Confección) T. H. Oemicheji (Cultura) A. Puerta (Delegaciones) J C. Diez (Deportes) L, M Mirón Economía) A. Yáñez (Edición Aérea) M. I. Serrano (Educación) E, R. Marchante (Espectáculos) J. García (Gráfica) M. Salvatierra (Internacional) J. l Rubio (ABC de la Música) S. Guijarro (Nacional) J. Badía (Opinión) J. A. Sánchez (Parlamento) S. Martín (Religión) M. A. Martín (Sanidad) R. Domínguez (Sucesos) M. Peral (Tribunales) M. J. Méndez (Vida Social) ABC Director General de Prensa Española, S. A. JUAN MANUEL GONZALEZ- UBEDA Subdirectores Generales: J. M Sánchez- Palomares (Comercial) S. Barreno (Técnico) C. Conde (Personal) Directores: J, Quesada (Publicidad) Gil- Casares (Distribución) M, Sánchez (Financiero) V. Peña (Informática) E. Marzal (Gestión) Redacción, Administración y Talleres: A v e n i d a d e América, 124 (entrada por Telémaco, 37) 28027 Madrid. Teléfonos centralita (todos los servicios) 320 13 69. 320 08 18 y 320 09 94. Suscripciones 320 16 19. Telefax Redacción 320 36 20 y 320 35 55. Telefax Publicidad 320 37 45. Apartado 43. Prensa Española, S. A