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SÁBADO 12- 12- 92 ESPECTÁCULOS ABC 91 Muere José Osuna, arquitecto del teatro El director llevaba años retirado a causa de un cáncer Madrid. S. E. El director teatral José Osuna falleció ayer en Madrid tras una larga enfermedad que le apartó de la vida teatral hace algo más de dos años, aunque luego volvería para dirigir la obra de Pedro Muñoz Seca El rayo A principios del pasado año, José Osuna se trasladó a Pisttburg, donde estuvo ingresado varios meses para someterse a una delicada operación de transplante de hígado, siendo desde entonces muy precario su estado de salud. José Osuna, actor, director escénico y catedrático de interpretación de teatro, nació en Madrid el 6 de abril de 1928. Comenzó su carrera cuando tenía veinticinco años y entró a trabajar con José Tamayo como ayudante de dirección, ya que hasta esa fecha estaba estudiando la carrera de Arquitectura. Su primera dirección independiente fue en 1960. La obra era Trampa para un hombre solo con una compañía que formó especialmente para la obra, y de la que era al mismo tiempo empresario. Se estrenó en el Teatro de la Zarzuela. En 1962 consiguió un gran éxito con la dirección y puesta en escena de la obra La idiota interpretada por Analía Gadé y José María Rodero, en el teatro Reina Victoria. Otras piezas dirigidas por él han sido: La Celestina en versión de Alejandro Casona, autor del que dirigió La dama del alba Siete gritos en el mar El hombre de la Mancha El cubil ¿Quién teme a Virginia Woolf El huevo Ni pobre ni rico, sino todo lo contario De Antonio Buero Vallejo dirigió, entre otras, El tragaluz El concierto de San Ovidio e Historia de una escalera En 1974 se le concedió el Premio de Dirección de la Crítica por su trabajo en La fundación del mismo autor. José Osuna fue también, en cierta medida, Amigo entrañable Conocí a José Osuna en mi etapa de director del Teatro Español: un estudiante de Arquitectura se me presentó diciéndome que quería aprender teatro a mi lado. No Sabía qué encomendarle. Estrenábamos La Alondra de Anouilh. Dibujaré la baraja de las cartas con que juega el Delfín fue su primer trabajo y el comienzo de una colaboración de muchos años conmigo, finalmente como Director Adjunto. Después, siempre arriesgándose en nobles empresas como director y empresario, José Osuna emprendió una brillante carrera, y a él le confié en varias ocasiones la dirección de estrenos en el Teatro Bellas Artes. Emprendedor, animoso, y director de sensibilidad y seguridad en su puesto, todos conocemos su dedicación y sus esfuerzos, siempre por teatro de ambición, y en todo tipo de obras, incluso en la lírica, donde sus recientes espectáculos de la Corrala todos los madrieños recordarán. José Osuna fue siempre para mí un amigo y un compañero entrañable, y persona que se alegraba de los éxitos de los demás, tanto como de los suyos propios. Fue un completísimo y culto director de teatro para el que siempre guardaré mi admiración y gratitud más sinceras. José TAMAYO José Osuna fue uno de los directores que más contribuyó a la recuperación de La Corrala como espacio escénico el director que recuperó para el teatro el espacio escénico de La Corrala, donde cada verano nos sorprendía con algún montaje de zarzuela, como Serafín el pinturero en 1982, de Carlos Amiches, autor del que también puso en escena, entre otras, una versión de La venganza de la Petra El entierro del director teatral tendrá lugar hoy a las doce cuarenta y cinco en el cementerio madrileño de Nuestra Señora de la Almudena. El funeral se celebrará el próximo lunes a las trece horas en la parroquia de San Francisco de Borja. De una pieza A pocos días de iniciar su penúltimo viaje hacia Estados Unidos, para someterse a la operación y programadas ya las fechas de su último estreno en el teatro, dirigiendo Eloísa está debajo de un almendro me decía: Si todo sale bien volveré para dirigir a Jardiel, si sale mal ya montaré alguna función en el más allá, donde seguro encontraré a muchos actores en paro A pesar de su enfermedad, que todos creíamos superada, siempre tuvo fuerzas para volver uno y otro día al Centro para seguir de cerca su función. Era de esos hombres de teatro de una pieza, que amaba y conocía profundamente su profesión y que toda su vida, desde sus inicios de estudiante de Arquitectura giró en torno a ella. Fue un buen amigo y compañero y estoy seguro que ya estará preparando alguna obra, con tantos actores, autores y directores extaordinarios como él, que ya se fueron. Un caminante solitario Canta todavía en el recuerdo Celia Gámez nardos, caballero que a todos nos incitaba a amar, cuando una voz vestida de luto suena en mi teléfono: José Osuna ha muerto me dice, pero ¿todavía vivía? me pregunto buscando desesperadamente en la memoria aquella vez, última, aunque no lo supiéramos, en que Osuna me llamó para hablarme de un proyecto de retorno, de no sé qué ¡dea teatral que le animaba y se me escapa en los más injustos rincones de la memoria. ¿Podría decirse de Osuna ahora aquello que Campoamor decía hace muchos años de no sé quién: Murió del todo, pues murió olvidado La enfermedad, una de esas que no perdonan, le había apartado de los escenarios hace años ¿cuántos? ¡quién lo sabe! Pregunto a quien me llama. No lo sabe. Los archivos están desmemoriados, quizá necesitan horas de polvoriento papel para despertar y, sin embargo, José Osuna animaba con su frecuente, entusiasta, laboriosa actividad, las carteleras en aquellos lejanos años sesenta en que el teatro buscaba en nuevas fórmulas realistas la salida hacia un tiempo nuevo. Surgían o se consolidaban nombres nuevos. Venían a acompañar a las generaciones de anteguerra, de ia primera, todavía cercana postguerra y Osuna estaba allí, cenceño, un poco seco, algo irritable y, como tantos otros, más investigador que hombre de escuela, de normativas estéticas. En esa condición, con ese carácter, José Osuna dirigía piezas capitales del momento, como El tragaluz El sueño de la razón de Buero Vallejo, La pechuga de la gallina de Olmo, búsquedas en los clásicos, como su montaje de La Celestina de Rojas, con aquella magistral actriz que era Milagros Leal; salidas de autores que irrumpían con fuerza, por ejemplo París Party de Jaime Salom, con un sugestivo papel para Conchita Montes, otros títulos que rascan inútilmente mi memoria, de Sastre, de Martín Recuerda... y más tarde, mucho después, cuando la censura parecía haber expirado, lo que era un engaño, pues la censura se disfraza y es Antonio GUIRAU eterna, y permitía ya a otros directores, como González Vergel, estrenar, al fin, La doble historia del doctor Valmy de Buero, explorar con igual agilidad y energía a los más intereFinalizando el año, adverso en muchos santes autores españoles y extranjeros. sentidos para el mundo teatral, que incluso Superado el impulso realista, propio de un ha perdido a diversos e importantes miemtiempo de Jucha, de disimulada protesta, bros de su familia, nos llega un nuevo. azote Osuna mantuvo muchos años su condición con la desaparición de José Osuna. Él fue de solitario, de tirador libre, que le permitía todo un hombre de teatro. Director extraordiensayar disparos sobre los más diferentes nario, dominaba igualmente el montaje de un blancos teatrales. Arniches, un Pirandello, o situaba, creándolo, el más típico costumbrismo madrileño en La Por ser José Osuna uno de esos hombres Corrala. de teatro con los que he llegado a la amistad Lector conservador y coleccionista de libros después de un encuentro espinoso, conozco- preferentemente antiguos- su gran persomás de qué manera unía la sensibilidad a la nalidad formaba parte de cualquier acontecirebusca de la verdad expresiva, de la sobriemiento iiterario. Compartí su amistad y su tradad libre de ringorrangos con que tantos hoy bajo. Me dirigió de manera impecable Ni poenmascaran la falta de talento en la originalibre ni rico, sino todo lo contario de Tono y dad y el atrevimiento. Miura, pieza seleccionada y arreglada por el Su último montaje, el de su lucha por ía también inolvidable José Luis Alonso. vida, lo ha representado calladamente. Con elegancia. Nos obliga a ser sobrios, casi caNos van dejando todos los buenos. A llados, en ¡a despedida. Pepe, también le vamos a echar mucho de menos. Descansa en paz. Gran costumbrista Lorenzo LÓPEZ SANCHO Enrique CORNEJO