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SÁBADO 12- 12- 1992 ESPECTÁCULOS Crítica de teatro ABC Pág. 89 Brillante Mercader de Venecia exacto sentido de un clásico, en el María Guerrero El mercader de Venecia de William Shakespeare. Traducción: Vicente Molina Foix. Dirección: José Carlos Plaza. Escenografía: Pedro Moreno. Música: Mariano Díaz. Iluminación: Francisco Leal. Intérpretes por orden de intervención: Chema Muñoz, Sergio Barrios, Mariano Gracia, Toni Cantó, Roberto Enríquez, Josu Ormaetxea, Ana Belén, Antonia García, Javier de El Centro Dramático Nacional ofrece esta vez una versión impecable, regida por la fidelidad y el buen gusto a un texto clásico y señala el camino para servir debidamente una obra que está muy cerca de cumplir sus cuatrocientos años: El mercader de Venecia que Shakespeare escribió entre La muerte del Rey Juan y las partes primera y segunda de su Enrique IV José Carlos Plaza ha montado la traducción hecha por Vicente Molina Foix estilizando apenas la antigua manera isabelina en un escenario que no tenía proscenio y por tanto originaba una estrecha cercanía entre los actores y el público. O sea, una comunión tan directa que imponía una constante participación del público, a quien los actores se dirigían en las más de las escenas e incluso a veces se entremezclaban, como en esos juegos de teatro que algunos tienen por atrevimientos modernos. Para ello, Molina Foix ha depurado hasta el máximo el texto shakesperiano, que en esta versión suena despojado de las expresiones, ya demasiado antiguas hoy, de la magistral traducción de Astrana Marín. Hay una modernidad que podemos llamar métrica en ese texto que se recrea acertadamente en el uso de medidas métricas muy variadas, recuperando así una suave relación con las formas de Shakespeare y haciendo aceptable en las escenas que lo piden, el empleo del soliloquio, que resulta natural, que nunca disuena con la prosa coloquial. Ese texto actualizado, más ligero que el de Astrana, más cercano a nuestro sentido actual de lo poético, ha sido utilizado por José Carlos Plaza adaptándolo a una alegría gestual, a unos modos de movilidad que son muy antiguos y muy modernos, que hacen de Porcia (Ana Belén) Nerisa (Antonia García) Jessica (Ana Labordeta) unas muchachas del siglo XVI que no llamarían la atención si las viéramos charlando con sus amigas en una discoteca. Los viejos cuentos sacados por Shakespeare de Ruggíen de F giovanní en la Gesta Romanuron que con Madrid Pablo, José Pedro Carrión, Joaquín Notario, Fernando Sansegundo, Carlos Lucena, José Clemente, Ana Labordeta, Víctor Villate, Raúl Pazos, Alfonso Goda, César Martínez, Alejandro Naranjo, Maruja Boldoba, Amparo Gómez Ramos, Dora Santacréu, Blas Moya, Said Boussou, Said Oughassal y Oswaido Martín. Teatro María Guerrero de Madrid. Centro Dramático Nacional. El trabajo de Plaza merece el tratamiento de magistral. Sirve al espíritu tan lejano y cercano del poeta, seduce los sentidos del espectador, maneja los de los intérpretes, alcanza una expresión de vida entera que hace del arte naturaleza (José Pedro Carrión) que siguen gozando ahora de una capacidad sugeridora por encima del tiempo y de sus muchos cambios. Mejórase el montaje con música afortunada, llena de coloridos sonoros que subrayan los cambios según los personajes y las situaciones. El trabajo de Plaza merece el tratamiento, raramente usable de magistral. Sirve al espíritu tan lejano y cercano del poeta, seduce los sentidos de! espectador, maneja los de los intérpretes, hasta alcanzar una expresión de vida entera que hace del arte naturaleza. En un trabajo colectivo cuidadísimo, preocupado por hacer viva cada escena, destaca la enorme fuerza expresiva de Carrión, espléndida voz, al servicio de un Shylok muy teatral, sin excesos ni teatralidades, y le acompaña como sutil contraste la musicalidad, la finura de Ana Belén, Porcia deliciosa, entre un excelente, comedido Antonio, más de lo que parece, contrafigura de algún tic erótico del propio Shakespeare en el buen trabajo de Chema Muñoz. Ponderemos las excelencias de Sansegundo en un dinámico, graciosa Lancelot, los trabajos cuidados y gratos de Barrios, Toni Cantó, Gracia, Notario, De Pablo, las actrices ya citadas y todo lo demás. José Carlos Plaza ha cuidado con finura un denso trabajo de matices, nunca excesivos, ya en las relaciones estrechas de amistad oscura entre Antonio y Soliano, ya en las notas de truculencia y suspense del juicio, o en los toques cómicos, o en la crueldad de Shylock. Esta vez El mercader de Venecia logra estar muy impregnado de la estética isabelina siendo sin embargo refinado teatro de hoy. Nunca cansa Shakespeare. Tratado como esta noche, deleita. Es el resultado de un justo concepto de lo que ha de ser el teatro clásico. Lorenzo LÓPEZ SANCHO (Información gráfica en páginas finales) Toni Cantó y Ana Belén, protagonistas de El mercader de Venecia de Shakespeare, que bajo dirección de José Carlos Plaza se presentó anoche en el María Guerrero otros materiales combinó hábilmente el escritor ingiés para organizar su argumento con las peripecias del préstamo del judío, incluso el proceso, las pruebas de los enamorados pretendientes de Porcia, vienen a la acción escénica situados en una escenografía que a partir de las mismas aguas venecianas, proporciona con perfecta ligereza los ámbitos, calles de Venecia, palacios, jardines, sala de justicia, castillo de Belmont, de ese cuento de amor delicioso, de esa diatriba contra el judío Shylok Danza Una ensaimada dulce y sabrosa Madrid. Julio Bravo Nombre nuevo: Compañía Nacional de Danza. Anagrama nuevo: una especie de ensaimada plana y posmoderna. Son los cambios externos del ex Ballet Lírico Nacional, que dirige Nacho Duato, y que ayer volvió a ocupar el escenario del Teatro de la Zarzuela. Los cambios, sin embargo, se han quedado ahí. El corazón del grupo sigue latiendo al mismo ritmo; eso sí, los latidos son más firmes y acompasados cada vez. Nacho Duato, en efecto, ha conseguido que la compañía- a l menos, una parte de ella- se acomode cada vez más a los colores de su paleta. El artista valenciano ha querido, además, dar un paso adelante, y ha incluido en el repertorio del grupo a William Forsythe, uno de los coreógrafos estrella de la actualidad. In the middle, somewhat elevated es la obra elegida por Duato: una espléndida coreografía llena de aristas, cortante, un perpetuo martilleo de sonidos e imágenes, que cuenta con una intérprete excepcional: Mar Baudesson, que habla el lenguaje Forsythe sin acento, con poderío y fuerza de matices. El resto del programa era todo made in Duato Synaphai Duende y Cor perdut La primera, sobre música de Xenakis y Vangelis, es un constante ir y venir con posos de desesperación, un canto de angustia e introspección. Cor perdut debe buena parte de su encanto a la maravillosa música de María del Mar Bonet. También fue recibido con cálidos aplausos Duende el segundo estreno en Madrid. Nacho Duato ha elegido varios pentagramas de Debussy: puro impresionismo, colores fáunicos que el coreógrafo ha sabido atrapar en su movimiento. Duende tiene sensualidad, es un canto a la naturaleza en el que el baile sirve sólo como pretexto para que el cuerpo humano- excelentes todos los intérpretes, especialmente África Guzmán y Tony Fabre-