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in privadi Vídeo de la semana El tubo 98 A B C VIERNES 6- 11- 1992 Pintan copas Cyrano de Bergerac Vicente A. Pineda Uno de los mayores éxitos del cine francés de los últimos años. Jean- Paul Rappeneau y JeanClaude Carriere, el primero tambien en calidad de director, adaptan la obra de Edmond Rostand a la pantalla. Acentuando su perfil aventurero e irónico, el mítico personaje adquiere un aire más actual e inmediato. Contribuye de forma decisiva la estupenda y vehemente interpretación de Gerard Depardieu. Este es un Cyrano que más que a la lírica obedece a la acción en su dinamismo, aunque la película conserve los versos alejandrinos. Rappeneau y Carriere han reducido el texto original de tres horas y media que suele durar la representación a dos horas y cuarto la película. Una labor de síntesis y refundición cumplida con acierto. Noche electoral Queridos jefes de las teles: Me gustaría que el próximo especial elecciones 1993 lo presente Peter Jennings (cadena ABC, N. Y. teniendo en cuenta el caché que se está pagando a las estrellas de la televisión en España, el dinero del fichaje no sería ningún problema. La dificultad del idioma la podríamos salvar con los estupendos dobladores que tenemos (si se dobla a Laurence Olivier, a Orson Welles o a Liz Taylor, no veo mayor inconveniente en hacerlo con Peter) a cambio disfrutaremos de la presencia de un maestro de los informativos, que nunca levanta el tono de voz, llena la pantalla, hace preguntas inteligentes, comentarios distendidos, no se lía ni nos lía con teletipos, millones de datos, cifras, cuadros, encuestas y centenares de comentarios, todo al mismo tiempo. La noche electoral norteamericana la pudimos seguir en directo por dos cadenas americanas, la ABC, con mi ídolo superPeter Jennings de maestro de ceremonias a través de Canal y la CNN con la que estaba conectada Televisión Española. Los primeros ganaron por goleada, tanto la ABC como los comentaristas de Canal La mesa de expertos de La Uno la tenían que haber emitido en blanco y negro, aunque, qué culpa tiene Felipe Sahagún, que es un gran especialista en información internacional, de lo tópicos y antiguos que eran sus compañeros, mucho más Juan Antonio Sacaluga y Elena Martí, que a quien correspondía por edad, Pablo Irazazábal. Y un año más, mejor dicho una elección más, me he quedado con las ganas de poder votar al presidente de los Estados Unidos. He seguido con auténtico interés de votante concienciado, y además en esta ocasión cómodamente desde mi casa y en directo, los problemas del pobre Clinton con su ex- amante, las brillantes declaraciones de Hillary, las hazañas del kamikaze Perot, he visto cómo a Bush en el segundo debate se le iban los ojos al reloj, porque el jovencito demócrata le había encajado dos ganchos de izquierda al hígado y se estaba quedando sin aire. Para no aburrirles, sé bastante más de los motivos de los grandes problemas de la economía norteamericana que de la española. Los de aquí los padezco, de los de allí podría hacer una conferencia. La gran paradoja de los tiempos modernos en España es que la técnica, en especial aplicada a televisión, nos ha acercado tanto al mundo que he estado en un tris de escribir a Barbara Bush pidiéndole su receta de la tarta de manzana, y, sin embargo, eso nos lleva a la conclusión de que España está cada vez más lejos. Prácticamente todos los españoles habíamos tomado partido por Clinton o Bush y no por algo tan complicado como que sean demócratas o republicanos, simplemente por lo que al final se acaba votando en las viejas democracias, que a uno te lo crees y al otro no, porque piensas que ese dice la verdad y va a solucionar los problemas. Estos personajes han entrado en nuestras casas a través de la televisión, hemos visto sus dudas, sus respuestas poco convincentes, sus lagunas, y nos han inspirado o no confianza sus reacciones. ¿Dónde estaría yo que me he perdido todos los grandes debates electorales españoles de los últimos tiempos? ¿Qué haría mientras los líderes políticos se jugaban la confianza del electorado contra su oponente en vivo y en directo? Creo que en tales circunstancias no me queda otra solución que votar a Clinton en las generales del 93. Ana ROSA QUINTANA El buen ambiente de Strock Ana Muñoz Dicen algunos que los fines de semana son los peores días para salir en Madrid por aquello de las aglomeraciones. Puede ser, pero todavía no han ganado demasiados adeptos a su causa. Sólo hay que coger el coche un viernes o un sábado por la noche para darse cuenta de que la gran mayoría sigue fiel a sus costumbres. La grúa lo sabe y, últimamente, no respeta horarios. Los problemas de tráfico- hay quien pasa más tiempo en su automóvil que en la barra de un bar- y la pereza han puesto de nuevo de moda la costumbre de agotar los bares de una zona. Cualquier cosa antes de tener que buscar otro sitio para aparcar. Los habituales de la Castellana a la altura de Ríos Rosas terminan, antes o después, en Strock, situado en el cruce de José Abascal con Fernández de la Hoz. Niños y niñas bien -más o menos- aficionados al esquí y los viajes, llenan de ruido el interior mientras planean la próxima escapada o echan un billar, siempre muy solicitado. La música, desde Joaquín Sabina a Bruce Springsteen, suena hasta las tres de la m a d r u g a d a cuando apagan la luz con la intención de echar al público poco a poco. Ésa es también, normalmente, la hora punta del local, especialmente concurrido en torno a las dos, cuando al aparcacoches se le acumula el trabajo a la puerta de Strock y algún que otro despistado rueda por el suelo. Ojo a los escalones. X Bailando con lobos El western en su aire épico y popular reaparece en Bailando con lobos Kevin Costner, en su triple función de director, actor y productor compone una obra que tiene el sabor y el respiro de los espacios abiertos y de la coexistencia entre los ¡n dios aborígenes de Estados Unidos y los nuevos americanos. Es también una manera de olvidar una mala conciencia. No es Bailando con lobos una película de análisis histórico y de alcance desmitificador en cuanto al genocidio norteamericano con los Sioux. Ambas películas están disponibles en venta al precio de 1.995 pesetas cada una. EN TURISMOS MADRID HASTA EL 15 DE NOVIEMBRE. Conozcatodos los Volvo StationWagón de una vez, Un Volvo Station Wagón no es un sedan, ni un todo terreno. No es un coche familiar, ni un deportivo. Es todo a la vez. Es el coche más completo que existe. Con un Volvo Starion Wagón por fin podrá permitirse el lujo de tener un sólo coche. Conozca de una vez, el coche que siempre ha estado esperando. 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