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VIERN -S 6- 11- 1992 CULTURA ABC Pág. 55 La poetisa cubana Dulce María Loynaz, galardonada con el premio Cervantes El jurado destaca el valor permanente de su obra en nuestra literatura Dulce María Loynaz es el nombre que este año se añade a la ya larga lista de galardonados con el premio Cervantes- diecisiete y sólo una mujer, María Zambrano- que, en este caso, ha vuelto a tierras americanas, concretamente a Nueve votaciones- quizá la marca en la vida del Cervantes -para seleccionar a la escritora galardonada, si bien ningún miembro del jurado quiso desvelar en la rueda de prensa quiénes eran los candidatos que habían sido los más votados ya que, como dijo Francisco Ayala, que por unanimidad fue elegido presidente, los datos podían provocar agravios comparativos. No obstante, Ayala, que obtuvo el galardón el año pasado explicó que, aunque resultara paradójico, lo numeroso de las votaciones se debía a la gran conformidad que había imperado. Mencionó el gran número de candidatos de categoría y el hecho de que ello significaba que quedaba abierto el camino para años sucesivos. Comentó también que todos los miembros del jurado- Ayala, Luis Jaime Cisneros, Pablo Armando Fernández, Rosa Montero, Eduardo Mendoza, Manuel Alvar, Federico Ibáñez y Magdalena Vinet, éstos dos últimos con voz pero sin voto- estaban de acuerdo en la calidad excelsa de la poesía de la escritora galardonada y la localizó entre las poetisas hispanoamericanas de mayor importancia. Destacó, asimismo, que Loynaz contaba con el respeto de todo el mundo en Cuba debido tanto a su entidad espiritual como literaria. Madrid. Trinidad de León- Sotelo Cuba. Loynaz nació en 1902 y había sido propuesta por el poeta cubano Pablo Armando Fernández que formaba parte del jurado. Para el premio se habían barajado nombres como los de Cela, Delibes, Vargas Llosa y Cabrera Infante. es esbelta, de limpieza absoluta Su lengua es de cristal, pero también de roca arguye y le encuentra parecido con Teresa de Jesús. Aseguró que no le debe nada a los movimientos de vanguardia y para terminar aludió a Los últimos días de una casa escrita en diciembre de 1958 cuando Cuba comenzaba una nueva era Ni que decir tiene que no faltó la pregunta que hacía referencia al posible significado político del premio, cuestión a la que respondieron tanto el ministro de Cultura, Solé Tura, como Francisco Ayala. Ambos estuvieron de acuerdo en que el jurado no se había planteado ese problema. Más aún: Nos hemos preocupado por la literatura, que es lo eterno, los gobiernos por mucho que duren son transitorios añadió Ayala. Una vida dedicada por entero a la creación poética Madrid. Informes S. C. Directora de la Academia Cubana de la Lengua, Dulce María Loynaz nació en La Habana en el año 1902. Hija del general Enrique Loynaz, uno de los comandantes de la Guerra de la Independencia de Cuba, ya desde muy joven mostró su vocación por la literatura, y muy especialmente por la poesía. A los diecisiete años publicó los primeros poemas de una larga vida entregada por entero a la creación poética. Amiga de Federico García Lorca durante la estancia del poeta español en Cuba, en 1927 se doctoró en Derecho Civil. En 1951 es elegida miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras, institución en la que ingresaría como miembro de número en 1956. Tres años después, fue elegida miembro de la Academia Cubana de la Lengua. Asimismo, en 1983 recibió la Medalla Alejo Carpentier, otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba. Doctor honoris causa por la Universidad de la Habana, también recibió en 1988 el Premio Nacional de Literatura en 1988. Colaboradora en Prensa, destacan sus artículos en ABC. Por una serie de ellos, titulada El último rosario de la Reina fue galardonada el pasado año con el premio Isabel la Católica de Periodismo patrocinado por la Caja de Ahorros de Ávila y El Diario de Ávila Loynaz, cuyo apellido es de origen vasco, siempre se ha sentido muy ligada a España. En varias ocasiones ha declarado que el castellano es su herramienta de trabajo y en tierras españolas ha encontrado grandes amigos, como Azorín, García Nieto y Carmen Conde. Dulce María Loynaz gloria a la literatura universal debido a que en sus viajes a los Estados Unidos también conoció a personas de su misma estirpe literaria y personal. Para destacar alguna de entre las obras que se le han dedicado citó Valoración Múltiple editada por la Casa de América en la que cincuenta o sesenta firmas de grandes escritores analizaron su prosa y su poesía. Puesto a buscar alguna similitud Hernández mencionó a Emily Dickinson con quien cree que Dulce María tiene parentesco literario y cierto paralelismo vital. La Bárbara de Jardín podríaser Emily dijo. Si Hernández se ve en la coyuntura de tener que calificar la poesía de Loynaz dice que Conocimiento Ayala señaló que el escaso conocimiento que muchos podrían tener de la galardonada podía deberse a dos motivos. De un lado, a su edad avanzada, y, de otro, a que la poesía es minoritaria. Augusto Roa Bastos, Aldolfo Bioy Casares y Fernando Lázaro Carreter no formaron parte del jurado. En el caso del escritor paraguayo, un asunto le impedía trasladarse a España. El director de la Real Academia y el novelista argentino estuvieron ausentes por motivos de salud. Valor permanente La mujer a la que consideró como valor permanente en la historia de nuestras letras fue retratada breve, pero certeramente, por su compatriota Pablo Armando Fernández, que evocó a la escritora situándola en la constelación en la que ya brillan Alfonsina Storni, Juana de Ibarbouru o Gabriela Mistral. Confesó el placer que le causaba que la escritora que tiene en su haber una gran novela como Jardín enorme y lírica haya logrado el Cervantes. Comentó que Loynaz es directora de la Academia de la Lengua en Cuba, institución que tiene su sede en la casa de quien la dirige. Casa, por otra parte, por la que pasaron poetas como Federico García Lorca, Luis Cernuda o Juan Ramón Jiménez. Su nombre está vinculado a muchos que han dado Bibliografía Dulce, valiente y testaruda Dulce María Loynaz es una poetisa considerable, con muchos años en ejercicio, casi secretamente. Es una elección acertada el haberle otorgado el Cervantes. Sin conocer el jurado, es difícil saber qué i n t e n c i ó n guarda este premio respecto de la situación que Dulce María ha vivido y vive en Cuba. Me alegro muchísimo por ella, en la medida que puede paliar su completo aislamiento en La Habana. Me viene a la memoria aquel relato terrible sobre la ocupación castrista de su casa, narrada en la película Havanna donde se portó, según decía ella misma, como hija de soldado con gran valentía. Su situación personal sigue siendo muy difícil, aunque ella es una persona muy testaruda. Al recordar ahora algunos de sus poemas, entre románticos y misteriosos, de imágenes imprecisas y delicadas, no puedo sino alegrarme de este galardón. Guillermo CABRERA INFANTE Poesía Canto a la mujer estéril (1938) Versos (1938) Juegos de agua (1936) Poemas sin nombre (1953) Carta de amor a Tut- AnkAmen (1953) Obra lírica (1955) Últimos días de una casa (1958) Poesías escogidas (1985) La novia de Lázaro (1991) Novela Jardín (1951) Libro de viajes Un verano en Tenerife (1958)