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JUEVES 1- 10- 92 ESPECTÁCULOS Crítica de teatro ABC 97 Lady Windermere con el propio Wilde, el gran teatro en la escena del Alcázar Titulo: El abanico de Lady Windermere... o la importancia de llamarse Wilde Versión libre de Ana Diosdado. Dirección: Juan Carlos Pérez de la Fuente. Escenografía: Alvaro Valencia. Figurines: Javier Artiñano. Intérpretes: James Duggán, Carmen Conesa, Amparo Rivelles, Ramón Pons, Juan Gea, Margot Cottens, Maruchi Fresno, Rosa Díaz, Pepa Ferrer, Sergio de Frutos, Elena Calvo, Cecil Graham. Emilio Alonso, Mercedes Ferrer, etcétera. Producción: Juanjo Seoane con la colaboración del INAEM y el Festival de Otoño. Teatro Alcázar. Un siglo después del estreno de El aba- mucho la mejor de este momento en que la nico de Lady Windermere en el Saint James aventura escénica de Los miserables pone Amparo Rivelles Theater de Londres, Ana Diosdado titula Una de moda la cuestión de las escenografías. En versión libre de la famosa pieza de Osear esa esbelta escena temporal, la versión juega pre muy personal y Maruchi Fresno converWilde, El abanico de Lady Windermere... o ingeniosamente con el texto inicial y sutiles tida en una fina dama de carácter. Duggan es la importancia de llamarse Wilde Juega así añadidos de otros textos del autor entre todos un actor sólido, con personalidad. Marchan con el título de otra comedia del autor britá- los cuales la prosa de Ana Diosdado oculta, y sólidos, bien acoplados, Ramón Pons, Juan eso es un triunfo, sus aportaciones. Básicanico, The importance of Being Earnest que Gea lo mismo que Carmen Conesa en la joha solido traducirse como La importancia de mente, la historia, que ya no era nueva en el ven señora Windermere. El resto del copioso llamarse Ernesto traducción que pierde el tiempo wildeano, se conserva fielmente hasta reparto, incrementado acertadamente en la juego de palabras Earnest que puede signifi- su desenlace, complaciente para la infortuversión, redondea un espectáculo de primer car seriedad, ahínco o el nombre de un per- nada Mistress Erlynne. Las finas adiciones orden que merece un aplauso para la comeenriquecen el ámbito social, refinado, de la sonaje. dida dirección. El juego de Ana Diosdado consiste en in- casa de Mr. Windermere y asi mismo la del Hay un teatro que es verdadero teatro, segundo acto, de modo que el suceso se traducir a Wilde, el autor, en su propia comeeste, y otras cosas que ahora se quieren hadesliza con perfecto ritmo hasta su desendia. Juega así con un personaje, el propio cer pasar por teatro. Esta Lady Windermere, lace. Osear Wilde, que es simultáneamente el aua la que acompaña el propio Osear Wilde, es tor, el creador, y como tal actúa en alguna La suave naturalidad, la refinada elegancia un gran juego de teatro. Un éxito que debe escena, incluso al iniciarse la comedia, y a la de Amparo Rivelles, siempre gran actriz, da durar mucho, de Ana Diosdado. Una lección, par utilizar para ello a un actor irlandés, Ja- sus matices más dramáticos con sencillez a en fin, de gran teatro, de verdad. mes Duggan, que resulta ser el único persola señora Erlynne y dan notas de segundad y naje con acento inglés en una sociedad de maneras hoy perdidas, Margot Cottens siemLorenzo LÓPEZ SANCHO actores españoles. El juego resulta doble, contradictorio. Por una parte, el acento de Antecrítica Duggari, resulta extranjero entre los otros o sea un no inglés, puesto que él acento español de los demás actores resulta convencionalmente el propio de los ingleses (todos los personajes son ingleses) Eso inicialmente perturba la convención teatral. La contradice. Por otra, en un juego significativo más proEsta noche se estrena en el teatro Bellas La obra de Willy Russell es ya, a pesar de! fundo, esa diferencia de acento, aleja, separa Artes el monólogo de Willy Russell Yo amo su proximidad en el tiempo, un clásico de la ai personaje y además de ser este un testigo a Shirley Vaientine traducido por Concha actual escritura teatral. No es un texto para de los sucesos, su propio acento realmente Alonso y que interpreta Esperanza Roy a las leer, es un texto para interpretar. Para que inglés, subraya su condición de ser el propio órdenes de Javier Aguirre, que se progra- una actriz lo actúe. Y no se trata de ninguna autor, asistiendo, miraculosamente, a la remará conjuntamente con la obra de Miguel teutología porque existen textos que son bepresentación- de, su obra un siglo después. Mihura Melocotón en almíbar Ante el es- llos en sí mismos y otros- como éste- que treno de Yo amo a Shirley Vaientine su di- sólo deben existir en función de que una acRealmente yViríie, cua (ido escribe sus cotriz los haga suyos. Co la inhabitual particulamedias, -sus hoveras, -sus- felátos, en el último rector nos envía la siguiente antecrítica: Es la primera vez que acepto y asumo el ridad de que aquí la actriz no interpreta a un decenio del siglo XIX- ésun hombre separiesgo de colaborar en una obra teatral. Si en sólo personaje, a la protagonista por decirlo rado, distanciado, resentido y por eso crítico, ocasiones anteriores no me había decidió a así, sino a muchos, papeles secundarios muy iróntéo de la sociedad que lo ha rechazado, ello había sido porque la obra en cuestión diversos en carácter, condición social, nacioqué lo ha condenado a dos años de trabajos para la que sé me requería no me ofrecía el nalidad... Es así que el texto se ensancha, la forzados por corruptor de un menor, que le suficiente aliciente como para inaugurarme en actriz se engrandece y uno- como es su aplica la estricta moral de su época a su difeuna nueva faceta en lá que sólo podía osten- obligación- sólo. aspira a servir a un texto renciante condición de homosexual que le tar- y ostento- el título de inveterado aficio- que no es mío y a una actriz que tampoco es lleva al destierro en París, donde morirá. nado. Y es que las diferencias entre cine y mía. Pero a los que amo: al texto, porque le El Wilde, de Ana Diosdado, es pues el testeatro son más profundas de lo que a primera va a hablar a quien quiera escucharlo de protigo y el crítico de lo que sucede entre Lady blemas que todo el mundo tiene y lo va a havista pueden parecer, pero no- a mi juicio- -Windermere, su marido, la desconocida y dien el sentido de la simple confrontación ima- cer con humor, ternura, comicidad, apasionafamada Mistres Erlynne y los demás asistengen verbo con la que comúnmente se les di- miento... y a la actriz, porque ha puesto todo tes a la fiesta que da en su casa la joven caferencia. No es éste el lugar para la exposi- su pasado y su presente (y su futuro) en intesada. Porque El abanico de Lady Winderción de un tema tan debatido e interesante, riorizar, primero, ese texto y darlo después mere es una sátira de la high life de la pero sí para establecer que la puesta en es- con la enjundia teatral de la que ella es cavida social inglesa en lá que Wilde no está cena de un monólogo tan extenso en el cine paz cómodo. Eso hace del drama, en el fondo, y o en el teatro- que yo sepa soy el único una pieza concierto retrato en su momento ya Puede que sea el monólogo más largo que tiene esta doble experiencia en formato que es más bien del siglo XVIII que del siglo de larga duración- tienen muy poco que ver. -aunque no lo parezca- que se haya escrito XIX. Todo eso suscitó la crítica de los crítipara el teatro. Es una dificultad, un esfuezo cos, la condenación social del autor y finalComo director- y en este caso creo que la memorístico cuyo mérito si existiera- y creo mente su gran triunfo. La sociedad a que aspalabra es muy rimbombante: me considero que sí existe- hay que adjudicárselo exclusipiraba Wilde, aunque no lo diga el personaje un simple colaborador- mi objetivo último es vamente a la actriz que se ha empeñado en introducido por la adaptadora, era el del siglo desaparecer. Los tres meses largos de enel denodado esfuerzo y que ha admitido de finales del XX. Eso hace contradictoriasayos diarios se podrían dar por bien emplea- una vez más- el riesgo. Un texto, una acmente actual, o sea crítica, la versión de Ana dos si en el resultado final esa dedicación no triz... creo que con eso basta para hacer teaDiosdado. se percibiera en absoluto. Y es que opino tro. Lo demás- incluyéndome- no es absoque, en el teatro o, al menos, en este teatro La escenografía de Alvaro Valencia no sólo lutamente necesario. Quizá sea porque me todo tiene que estar al servicio (puede parees un bellísimo ambiente interior de época. gusta mucho este texto y porque amo a la cer obvio, pero últimamente no veo que lo Es una máquina agilísima para propiciar los actriz. sea tanto) del texto y de la actriz ¡Y qué texto cambios espaciales con una soltura, una y qué actriz! Javier AGUIRRE ocultación de maquinarias, que la hacen con Yo amo a Willy Russell y, por supuesto, a Esperanza Roy