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DOMINGO 27- 9- 1992 RELIGIÓN ABCPóg. 89 El legado pontificio en el Congreso Mariano coronó a la Virgen de la Cinta Rouco a los jóvenes: Haced como Isabel, acoged a Cristo y a María Huelva. Santiago Martin El cardenal legado de Su Santidad, Eduardo Martínez Somalo, coronó canónicamente ayer por la noche en Huelva, a la Virgen de la Cinta, patrona de la ciudad, en uno de los actos más emotivos que han tenido lugar en el Congreso Mariano La noche anterior se había celebrado una populosa ofrenda de flores y los obispos Rouco y Conget se dirigieron a los jóvenes y a los adoradores eucarísticos en veladas nocturnas de oración. El pueblo de Huelva se volcó con su patrona, la Virgen de la Cinta, en los actos organizados para la coronación canónica de esta imagen, enmarcados en el Congreso Mariano que se está celebrando en la ciudad y que hoy culminará con la procesión al Rocío, presidida por los Reyes de España y el legado pontificio. Si la ceremonia de la coronación, que tuvo lugar a última hora de la tarde de ayer, fue impresionante, el mismo calor popular se dejó sentir desde el día anterior cuando varios cientos de onubenses acudieron ante la pequeña imagen de su patrona para depositar a sus pies numerosos ramos de flores. La ofrenda floral fue el primero de los actos de la coronación canónica. Previamente se había rezado el Rosario y el obispo de Almería, monseñor Alvarez Gastón, habían dirigido a los fieles congregados ante la catedral unas palabras de exhortación. El prelado almeriense exaltó el amor que los de Huelva sienten por la Virgen de la Cinta, recordando los años que él pasó en esta ciudad como sacerdote diocesano. Hizo después una invitación a imitar a María, a postrarse ante ella y a orar con devoción. Concluida la ofrenda florar tuvieron lugar, por separado, dos veladas de oración. Una congregó a los jóvenes cristianos de la diócesis y la otra a los miembros de la adoración nocturna. Monseñor Rouco, arzobispo de Santiago de Compostela, habló a los jóvenes de la visitación que la Virgen María hizo a su prima Santa Isabel poco después de ocurrida la encarnación. Les invitó a hacer lo mismo que hizo Isabel: acoger con fe a María que acude a su casa, a Huelva, a visitarles; acogerla con la fe con que la aceptó Isabel en su casa, y con ella aceptar también al Cristo que María porta siempre consigo. Monseñor Conget, obispo de Jaca, por su parte celebró la misa de María Reina con los adoradores nocturnos y les habló del sacerdocio real de los laicos, de su deber de acoger y propagar el Reino de Cristo en medio de la sociedad y en sintonía con la Iglesia. Si todo esto tenía lugar a lo largo de la noche del viernes al sábado, ayer por la tarde la ciudad entera se volcó en el acto de coronación canónica de su patrona. El legado pontificio, cardenal Martínez Somalo, se dirigió a los fieles durante la homilía de la misa. Al coronar hoy su sagrada imagen- afirmó- no hacemos sino reconocer la realidad de la que fue sierva del Señor. María, por la unión con su Hijo desde Nazaret hasta el Calvario, se hizo digna de modo eminente de la corona de gloria prometida a los fieles discípulos de Cristo. Hemos de meditar en esas paradojas: la sierva es proclamada reina, la que no necesita coronas humanas se goza de que sus hijos ciñan sus sienes con diadema Se refirió después a la maternidad de María, recalcando el hecho de que esa maternidad desborda el concepto puramente físico para entrar en el espiritual, en el discipulado al que son invitados todos los cristianos. Esa relación, dijo el purpurado, consiste en acoger en la fe la palabra de Dios y cumplirla. Terminó poniendo al pueblo de Huelva y a España entera bajo la protección de María que en la gloria celeste resplandece en el Cielo como Madre Coronar la imagen de Aquella que no necesita coronas humanas- terminó diciendoes proclamar nuestra voluntad de imitarla, de tomarla como modelo de fe y de vida cristiana y de servicio a los demás en fraterna caridad El Congreso Mariano celebrará hoy su último acto junto al santuario de la Virgen del Rocío con una solemne eucaristía que será celebrada por el cardenal legado y por numerosos obispos y sacerdotes, y que presidirán Sus Majestades los Reyes de España. Buena nueva MORIR POQUÍSIMO Que el pez grande se coma al pez chico se explica por aquello del equilibrio ecológico, pero la Naturaleza no es ni cruel ni injusta. Ese impresionante orden de la vida, la perfectísima armonía de su funcionamiento, ha sido uno de los grandes argumentos para afirmar la necesidad de un sentido y un destino para el universo El gran argumento, pensamos, hay que buscarlo en el rey, en el que habría de mostrar el más exquisito orden, en el que, herido de luz y sembrado de trascendencia e infinitud, da sentido a todo y es capaz de decir palabras imposibles para un universo sin él: creo sé espero amo Aunque esto no podríamos decirlo si el hombre no lo hubiera hecho; sin embargo, ha sido la voz y la acción del hombre la que interrumpió la armonía del universo e hizo surgir las dudas, serias dudas, sobre el sentido de la vida; ha sido el hombre y no Dios quien inventó la dificultad de creer. El profeta Amos, pastor y cultivador de higos, experto en armonía y sentido, grita su escándalo contra los disolutos: Os acostáis en lechos de marfil, bebéis vinos generosos, no os doléis de los desastres de José. Amos ni siquiera les anuncia el castigo de Dios, se limita a decirles cuál va a ser su fin: El desierto a la cabeza de los cautivos el sin- sentido, la no- vida. Los disolutos se castigan ellos solos. Pablo conoce muy bien el sentido de la vida y trata de inculcárselo a su discípulo Timoteo y a todos los que, como Timoteo, hayamos de creer: Esperar al Señor practicando la justicia, la fe, el amor, la paciencia; guardando el Mandamiento sin falta ni reproche. Jesús, con una parábola, dibuja los dos extremos máximos de ese sentido o sin- sentido de la vida: el orden y el desorden, lo justo y lo injusto, lo humano y lo inhumano. Jesús pone un rico y un pobre. Podía poner un soberbio y un humilde, un dictador tirano y un paciente, un iracundo y un manso. A uno le llama Epulón y a otro Lázaro. El desenlace se parece al dé Amos; Jesús no hace intervenir a Dios pronunciando sentencia sobre el rico o el pobre; parece que la sentencia está dicha por ellos mismos y hace ya tiempo: al rico lo entierran y al pobre lo recogen los ángeles y se lo llevan. Dios sólo está para salvar lo que es salvable; lo que no es salvable se entierra; es lo suyo. ¿Podría Dios hacer otra cosa? Esperemos que Dios no se encuentre nunca con dos casos tan claros como los de la parábola; esperemos que Epulón no pase de ser una seria posibilidad que pesa sobre cada instante de nuestras vidas. La enseñanza de Jesús no está en los extremos, sino por los medios y por la cercanía mayor o menor que cada uno tenemos a Lázaro o a Epulón. Todo lo que en nosotros sea de Epulón: ambición, egoísmo, injusticia... lo estamos cultivando para la muerte. Todo lo que sea de Lázaro: justicia, fe, amor, paciencia, delicadeza. será para la vida, y lo recogerán los ángeles. Tenemos la posibilidad de morir poquísimo; pero morir poquísimo no es lance de suerte final; morir poquísimo, lo dice Pablo, es una tarea permanente: Conquistar la viada eterna convertir lo mortal y lo corruptible en inmortal e incorruptible Jaime CEIDE Los obispos belgas defienden la obra evangelizados de América Bruselas. Francisco de Andrés A escasas tres semanas del viaje de Juan Pablo II a Santo Domingo para presidir la asamblea general de los obispos iberoamericanos, la Conferencia Episcopal belga acaba de dar a conocer un documento en el que defiende la obra evangelizadora de la Iglesia en aquellas tierras en los últimos cinco siglos. Los prelados recuerdan la importante participación de franciscanos belgas en la tarea de implantar la fe en América- e n particular Joost de Rycke, en Ecuador, y Pierre de Grand, en México- y subrayan el papel de la Iglesia en la unificación del continente y en el desarrollo de una conciencia iberoamericana El documento termina con una exhortación a los católicos belgas a que recen por la inminente Asamblea de Santo Domingo, y subraya que la Iglesia en Bélgica continuará dando lo mejor de ella misma en Iberoamérica Según los obispos, la evangelización se realizó en paralelo con la conquista, que estuvo con frecuencia dominada por la sed del oro Muy pronto, sin embargo, los misioneros y religiosos reaccionaron contra este estado de cosas con su preocupación humanitaria, su respeto por la dignidad de las personas y su entrega al desarrollo material y espiritual de los indígenas Por otra parte el preocupante descenso en la asistencia a la misa de los domingos entre los católicos belgas- u n 50 por ciento en los últimos veinticinco años, según las estadísticas del Episcopado- ha llevado a los obispos de esta nación a proclamar 1993 año del precepto dominical En la presentación de esta iniciativa, el arzobispo de Bruselas, cardenal Danneels, señaló la urgente necesidad de difundir entre los fieles el sentido de esta norma de la Iglesia El anno del precepto dominical será oficialmente proclamado en Bélgica el domingo 22 de noviembre, fiesta de Cristo Rey.