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EDITADO PRENSA POR ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 9 SEPTIEMBRE DE 1992 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ABC tencia y qué cosa hay dentro de este pequeño engranaje (o grandioso engranaje) de la Naturaleza. He mantenido, muchas veces, largas conversaciones con él, cerca del fuego de la chimenea o tomando el fresco de la huerta. Según este artista, la Naturaleza tiene una memoria inmensa y ordenadora. Esta actitud, sin embargo, es parecida a la del investigador, pues la palabra puede utilizarse para designar aquello que en realidad no es otra cosa que una ensoñada contemplación. Son palabras sacadas (o muy próximas) de Serenus Zeitblom, héroe del Doktor Faustus mítico personaje de Thomas MannSegún estas palabras, hay una tendencia a inclinarse siempre hacia una orientación intuitiva, semimística, inseparable del pensamiento humano cuando éste se siente atraído por las cosas de la Naturaleza. Es una empresa atrevida y tiende a suscitar fenómenos fuera de lo real. La explicación plausible es encontrar (más bien formular) la esencia de las cosas sobre la tela del bastidor, encima del cuadro, donde el artista se mueve en su terreno, a veces cómodamente y otras veces con evidentes dificultades. La investigación del artista ha sido larga, pero paciente, sin prisas. Finalmente se ha detenido (mi amigo el pintor) y medita. La configuración del mundo (el paisaje, las cosas, los hombres) se ensambla ahora con su ser, con la manera que él sabe ade- DOMICILIO SOCIAL 61 SERRANO, 2 80 0 6- M A D R I D DL: M- 13- 58. PAGS, 128 L primer día de la Creación dio a las cosas una naturaleza específica, tal como estaban en la idea de Dios. Eran, recién estrenadas, prístinas y recortadas, con una morfología concreta y sorprendente. El hombre las puso nombre. En el mundo de la Botánica, por ejemplo, inventó los de abrótano, brionia, camelia, damiana, enebro, fresera, gatuña, heliotropo, iris, jacinto, lirio, melisa, narciso, olivo, palmera, ricino, saúco, tamarindo, valeriana, yedra y zaragatona. Todo, efectivamente, por orden alfabético. Lo mismo podríamos decir de las piedras, las aguas y los animales con sus encantos y virtudes primigenias. En Talarn, pueblecito catalán, dicen, por ejemplo: Aquí dalt de la muntanya n hi havia un corderet, tenia les potes roges i a la boca un clavellet Aquí arriba en la montaña había un corderito, tenía las patas rojas y en la boca un pequeño clavel Todo esto ha desaparecido. Las cosas han evaporado su mística naturaleza transformándose en largas y tristes nomenclaturas racionalistas. Nadie sabe ya el nombre de los pájaros o de las hierbas. Es triste. Los artistas, sin embargo, nos han devuelto en parte la poesía de las cosas, la maravilla del primer sentido de la Creación. Todo exulta y exalta la belleza. Todo incita a la concupiscencia de los ojos. Por eso se pintan las cosas tal como las ven en su corazón seducido por ellas. Ezra Pound dijo una vez (en el poema Ftitratto Y ella dijo: ¿Os acordáis de Mr. Lowell, el que era nuestro embajador? y yo dije: Esto era antes de que yo viniese Siempre hubo, sin embargo, quien había ya conocido a Mr. Lowell (o la poesía) antes de que éste viniese. Es una forma intuitiva de conocimiento que sólo poseen los poetas. Ahora bien, he conocido a ün pintor de una experiencia larga y madura, al cual los años han dado un toque de sabiduría. Se acerca a las cosas con ojo reflexivo y absorto, y las mira y las vuelve a mirar pensado qué cosa hay que justifique su exis- E SENTIDO DE LA CREACIÓN EDICION INTERNACIONAL Un medio publicitario único para transmisión de mensajes comerciales a ciento sesenta naciones cuado a su estar existiendo. De esto se deduce la evidencia de la unidad de la Naturaleza, e incluso del mundo moral. Lo observa una y otra vez. Pinta este mundo, la unidad del cual posee, con formas lentas y discursivas, delicadas y sensibles, haciendo honor a la gran tradición de la pintura. Coge las cosas que son, que pronto dejarán de ser, porque sabe que las cosas son huidizas y que, como en el verso de Juan Maragall, las cosas: S allunyen amb el vent, perdent- se en un moment els cñts, la fressa, el rostre... Se alejan con el viento, perdiéndose en un momento los gritos, el ruido, el rostro... Para no perder el rostro, el perfume de las cosas, el artista pinta. Las hace perdurables en su pintura sensitiva y poética. Pero existe una unidad cósmica de la Creación. El ser, como unidad activa, unifica a las cosas en sí mismas y está unificado con Dios. Xavier Zubiri añade que unifica también a cada cosa con todas las de su especie. De aquí la idea de pluralidad de cosas en unidad cósmica. Se hallan mutuamente referidas entre sí. El hombre- refiere Zubiri en Naturaleza, Historia, Dios -forma también un orden, un cosmos: es microcosmos. El espíritu, precisamente por ser imagen de Dios, es también amor personal y, como tal, difusión y efusión. Hay también el precipitado natural de lo personal El mismo autor nos indica que el amor, antes que una relación consecutiva de dos personas, es la creación originaria de un ámbito efusivo dentro del cual, y sólo dentro del cual, puede darse el otro como el otro. Éste es el sentido de toda posible comunidad entre hombres Todo el Universo está lleno de estas imbricaciones. El artista las percibe, pero no por un procedimiento racional, sino por el conocimiento intuitivo: esto es, la divina Intuición. La verdad revelada. Es como el ojo rutilante de Dios. Juan PERUCHO