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72 ABC BARCELONA 92 DOMINGO 26- 7- 92 Los Reyes presidieron la brillante inauguración Barcelona. Julio Carlos Diez A las diez y treinta y cinco en punto, Su Majestad el Rey proclamó inaugurados los Juegos de la XXV Olimpiada. Era un momento histórico para Barcelona, Cataluña y España. Una ilusión esperada desde hace mucho se convertía en realidad. La Ciudad Condal alumbraba un acontecimiento de excepción, del que todo el Mundo se sentirá satisfecho. Ahora mismo, al margen de las es bueno y la interpretación magnimarcas deportivas, se ha conse- fica. guido el principal objetivo con un trabajo perseverante y sin desTierra de pasión mayos que ha provocado un ¡oh! de rendida admiración en los cinco Trescientos secontinentes. senta tambores del Con la ceremonia de inauguraBajo Aragón desción, Barcelona cumplió uno de sus cienden por las gragrandes deseos. Fue una fiesta dedas, con estruendo. portiva y popular, con constantes Trescientos músicos ovaciones y que transcurrió con de Valencia y Cataluña hacen sonar plena normalidad, como tenía que sus instrumentos. Doscientas baiser. No hubo el menor incidente, laoras sevillanas forman un semicomo prueba del excelente trabajo círculo. Plácido Domingo canta una realizado por cuantos intervinieron canción de amor y Cristina. Hoyos, en un acto que se desarrolló así: sobre un caballo, baila sólo con sus brazos. Alfredo Kraus aparece para Puesta en marcha despedir cantando el mosaico musiEl Estadio Olím- cal dedicado a toda España. El pico de Montjuic acierto continúa y no se producen está prácticamente errores ni descontrol. repleto de público. Empiezan a salir los Mar Mediterráneo figurantes vestidos de azul que colaborarán en el priImpresionante mer número. Detrás, los que llevan montaje del grupo vestidos como flores. De inmediato, teatral La Fura deis los que portan una especie de muBaus con música ñecos articulados. Cada cual cumde Ryuichi Sakaple su papel sin equivocarse. Las moto, de aire medi autoridades presentes se sitúan en terráneo, en el que de forma simbóel palco. lica un. barco parte de los Juegos de Atenas, 700 años antes de JesuObertura cristo, para surcar el Mar y, desUn ramo de flores pués de toparse con distintos monsda la bienvenida truos durante veintisiete siglos, llega mientras ochenta a la universalidad de Barcelona 92. músicos hacen so- Una muestra de ingenio y genialinar la fanfarria olím- dad, maravillosamente realizada. El pica y las tenoras momento más llamativo, la presenllaman a la fiesta. Más de ochocien- cia de un barco sobre el estadio. tas personas, vestidas por Peter Las palmas echaban humo. Minshall y con apariencia de pingüinos amarillos, se convierten en el El desfile logotipo de los Juegos. Suenan los primeros aplausos. Unas pequeñas gimnastas abren caLlegan los Reyes mino a las delegaSe anuncia la enciones. Grecia, cumtrada de Sus Majespliendo la tradición tados los Reyes. desfila en primer luSuena el himno de gar. Delante de cada país, una moCataluña y el de Es- delo, con un diseño de Antoni Miró paña, que se oyen con los colores de las corresponrespetuosamente de pie y son aco- dientes banderas. Hay modelos gidos con aplusos. Los Reyes reciben una clamorosa y unánime ovaAl término de la ción. Aviones surcan el cielo del estadio. Se retiran los figurantes. interpretación del himno vuelve a movimiento olímpico después de muchos años de ausencia. El abanderado es negro, todo un símbolo. Hay ovaciones para casi todas las delegaciones, con especial interés en las palmas cuando aparecen países iberoamericanos o los desgajados del bloque del Este. Aparece Estados Unidos. Hay algunos pitos y... palmas. Es el precio que se paga por ser el más grande. Los más simpáticos han sido los brasile $o s, que animaban al público a aplaudirles. Checos y eslovacos desfilan juntos. Aparece España Encabeza la delegación, como abanderado el Príncipe de Asturias, componente del equipo de v e l a Hay e n t u siasmo sin limites entre los aficionados, que aplauden a rabiar a los que son sus representantes. El apoyo es claro y total. Las chicas visten falda amarilla, con flecos rojos y chaqueta de este último color. Los hombres, chaqueta azul y pantalón blanco. Todos, sombreros blancos con cinta roja, las señoritas y azul los caballeros. El estadio es un horno de entusiasmo, con ser senta mil personas en pie y ovacionando al conjunto. El desfile se ha hecho un tanto largo, aunque el ritmo de movimiento no haya lento. Son muchos atletas, de 172 equipos, y eso se nota. El público daba ciertas muestras de cansancio hasta la aparición de España, porque el espectáculo, después de una primera parte muy brillante, ha perdido intensidad. De todas formas, la satisfacción aparece en todas las caras. Algunos de los participantes con su empeño en hacer fotografías contribuyeron a ralentizar lo previsto. Discursos Llega el momento de los discursos. El. alcalde de Barcelona, presidente del Comité Organizador, se dirige al estadio en las cuatro lenguas oficiales del COI, por este orden: catalán, inglés, castellano y francés. Cuando menciona a Narcis Serra, vicepresidente del Gobierno e impulsor inicial de la candidatura, el estadio aplaude con Baile de la sardana Monserrat Caballé y Josep Carreras cantan Sed bienvenidos mientras seiscientos bailarines v e s t i d o s de blanco bailan la sardana. Vuelven a producirse los aplausos. El sonido nacional el estadio estalló unánimemente en aplausos para todos los gustos, desde desbordantes de color hasta trajes típicos de cada región. A las 20 55 sale Suráfrica, que