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ABC Pág. 60 ECOLOGÍA DOMINGO 26- 7- 1992 La sequía deparó un año catastrófico para el águila imperial por falta de alimento Tan sólo criaron un 10 por 100 de las parejas reproductoras Madrid. Miguel Ángel Barroso Ocupa un lugar de honor en el Libro Rojo de Especies Amenazadas, que es como un listado de reos de muerte cuyos nombres pasarán al archivo de naturalistas nostálgicos. JEI águila imperial ibérica, subespecie única en el mundo, mantiene una pugna desigual con unos enemigos nada convencionales: tendidos eléctricos, cepos y venenos. La sequía le ha deparado un año catastrófico, y muy pocas parejas se han decidido a criar. La decisión de no echar retoños ÁREAS DE DISTRIBUCIÓN al mundo cuando DEL ÁGUILA IMPERIAL las condiciones socioeconómicas son desfavorables no es exclusiva del ser humano. Tampoco lo son las consecuencias de la sequía. El agostamiento de las praderas ha desbaratado la cadena trófica, dejando la despensa de especies en peligro de extinción bajo mínimos. Las águilas intuyen que no hay posibilidades PUNTOS NEGROS DE MORTANDAD de comer, así que 1 -Encinares del oeste de Madrid no crían señala 2. -La Mancha suroríental 3. -Comarca de Medina Sidonia (Cádiz) Carlos Martín, biólogo de la Sociedad Española de Ornitología (SEO) Por otra reductos de esta subespecie, tan sólo dos de parte, el conejo, pieza básica en la dieta de las dieciséis parejas que allí anidan han salas grandes rapaces, lleva dos años en situa- cado pollos adelante. ción precaria a causa de una neumonía que Estos datos son especialmente dramáticos ha diezmado su población La enfermedad si se tiene en cuenta que un 80 por 100 de ha acabado con el 80 por 100 de los conejos las águilas imperiales no llega al primer año que campaban por Castilla y León, Extrema- de vida. La mortandad de los pollos se debe, dura y Castilla- La Mancha. sobre todo, a los tendidos eléctricos, los poEn un buen año, de las 120- 130 parejas de saderos más atractivos para aniquilar aves águila imperial que sobreviven en el cuainexpertas. En el sureste de la provincia de drante suroccidental de la Península Ibérica, Madrid hay auténticos mataderos de rapasólo la mitad llevan a cabo funciones repro- ces Cada año, más de media docena de ductoras. La SEO estima que este año haáguilas imperiales hallan su muerte en esas brán criado un 10 ó un 20 por 100. Un caso torretas asegura Carlos Martín. paradigmático: en Doñana, uno de los últimos La hembra pone de uno a cuatro huevos, Tendidos eléctricos, cepos y venenos impiden que la mayoría de estas aves de presa llegue al primer año de vida con un intervalo entre puesta y puesta de dos días. Éstas tienen lugar desde finales de febrero a mediados de marzo. El período de incubación es de 43 días. El nacimiento escalonado de los pollos responde, al parecer, a la adaptación a un suministro incierto de comida: cuando las presas son abundantes se pueden criar todos, pero cuando escasea elt alimento los más jóvenes están sentenciados por ser incapaces de competir con sus hermanos mayores. En esta temporada desfavorable se produjo, no obstante, un hecho poco común en un pinar al sur de Robledo de Chávela (Madrid) donde cuatro pollos de águila imperial salieron adelante tras compartir el mismo nido, según informó Luis Prada, biólogo de la Agencia de Medio Ambiente de la Comunidad madrileña. En la Sierra de Guadarrama han ido mejor las cosas declara Mauro Hernández, veterinario del leona, que ha realizado el seguimiento de los pollos en una zona donde anidan, 20 parejas. Pese a lo cual este año hemos recogido dos ejemplares envenenados con estricnina, un producto de uso muy extendido últimamente y que se está cobrando un número importante de víctimas entre las poblaciones de buitre negro, buitre leonado y milano en provincias de acusada actividad cinegética, como Toledo y Ciudad Real Hernández lamenta la falta de interés de algunas Comunidades autónomas para establecer la vigilancia de los nidos e impedir que las águilas sean molestadas. En el caso de Robledo de Chávela, al vigilante se le acabó el contrato en la época más crítica: cuando los pollos empezaban a volar. Por suerte acabó su trabajo gratis. En Castilla y León, por ejemplo, sólo se ha podido invertir en la custodia de un nido Estas situaciones favorecen el expolio de huevos o de pollos para su posterior tráfico, aunque también se pierden muchas crías por simples gamberradas de personas que van al campo a destruir. Por éso no hay que divulgar nunca dónde están los nidos añade el técnico del leona. -La muerte espera fuera de los santuarios El águila imperial ibérica (Aquila heliaca adalberti) constituye, junto al oso pardo y él lince, la trilogía clave de la fauna española en peligro de extinción. Hay otras muchas especies amenazadas en nuestro territorio, pero no tan llamativas como éstas. Ocupan la punta de la pirámide trófica; no tienen rivales, sino un único enemigo, el hombre, que las ha perseguido como alimañas molestas para su actividad cinegética o, simplemente, las ha ignorado, irrumpiendo en sus zonas de cría con carreteras y urbanizaciones. Esta rapaz de gran tamaño (alcanza una longitud de 73- 85 centímetros y una envergadura de dos metros) de color oscuro, con la nuca y el borde de las alas blancos, igual que las escapulares, habita en llanuras arboladas y sierras. Las poblaciones más densas se encuentran en el Monte de El Pardo (Madrid) el Parque Natural de Monfragüe (Cáceres) y el Parque Nacional de Doñana (Huelva) Según Luis Mariano González, coordinador del Plan de Recuperación, esta subespecie podría estar fuera de peligro si su población alcanzara el número de 500 ejemplares reproductores. Una tarea ardua. En los últimos treinta años, el leona ha censado 112 ejemplares muertos por motivos no naturales. El 61 por 100 de estos fallecimientos se debió a la electrocución; el 35 por 100, a disparos, y el resto como consecuencia de cepos, venenos o inanición. Cuando algún ave se aventura fuera de su santuario no tiene muchas posibilidades de sobrevivir. Recientemente, cuatro águilas murieron en el entorno de Doñana a causa de los tendidos eléctricos o a manos de los furtivos, según denunció una coordinadora ecologista de la zona. Abatir un águila imperial es una infracción muy grave que está sancionada con multas que van desde los 10 a los 50 millones de pesetas. El leona está intentando convencer a las compañías eléctricas para que modifiquen las torretas de mediana y baja tens i ó n que s u s t i t u y a n los aisladores rígidos por aisladores suspendidos, para que si un águila se posa en los postes no llegue a tocar los cables con sus alas. Pero habría que transformar de 5.000 a 10.000 torretas en las zonas más frecuentadas por las rapaces, a un coste de 50.000 a 100.000 pesetas, aproximadamente, por cada una. Los venenos, como fórmula para eliminar competidores de los cazadores humanos, no son selectivos y se llevan por delante a especies en grave peligro de extinción, la mayoría fundamentales en el propio equilibrio ecológico de los cotos que los propietarios pretenden defender. Según Francisco Díaz Pineda, catedrático de Ecología, la visión miope de la diversidad biológica es que contemplamos la vida en la Tierra sólo como un reservorio de alimentos, medicinas o fibras. El águila imperial no entraña un valor económico en sí misma; su desventaja, como la de tantas especies, estriba en que su protección para el hombre es más una cuestión moral que práctica.