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DOMINGO 26- 7- 92 CULTURA ABC 47 en el hospital El traslado del cuadro al Centro de Arte Reina Sofía se ha hecho contra la voluntad del pintor, contra la posición de los principales familiares y herederos, contra la opinión de los más destacados expertos y críticos de arte y contra la voluntad manifestada por la opinión pública sonalmente la custodia del Guernica declaró que el traslado es una decisión trágica, triste y escandalosa al tiempo que aseguró que, de haber sabido que el Gobierno español haría esto, no le habríamos entregado el cuadro advirtiendo que esta decisión supondrá la pérdida de otras donaciones en el futuro Tanto The New York Times como el Frankfurter Allgemeine se hacen eco de la polémica y de las declaraciones de Rubin. En esos mismos días de junio, intelectuales y artistas como Francisco Nieva, Alfonso Pérez Sánchez, Francisco Umbral, Ramón Tamames, Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Mingóte, Joaquín Vaquero Turcios, Jorge Oteiza y Fernando Arrabal exigen a Solé Tura que dé marcha atrás e impida un traslado que vulnera el compromiso suscrito en 1981 entre el Gobierno español y el MOMA, según el cual el Guernica debía ser expuesto sólo en el Museo del Prado, como deseaba Picasso. A pesar de las críticas vertidas desde todos los frentes, Solé Tura, empecinado en su decisión, solicita la licencia de obras el 26 de junio, solicitud que es aprobada con celeridad por el Ayuntamiento, que da así el visto bueno al traslado. La polémica alcanza al Patronato cuando el 2 de julio uno de sus miembros, José Luis Várez- Fisa, anuncia que presentaría su dimisión y que recurriría a los tribunales contra el traslado del cuadro. El pasado 15 de julio el Ministerio de Cultura anuncia oficialmente el traslado, sin concretar la fecha, y explica que un gran dispositivo de seguridad será desplegado a lo largo del kilómetro que separa el casón del Buen Retiro del CARS. Siete días más tarde, en otra rueda de Prensa, Cultura explica los detalles del traslado, manteniendo por razones de seguridad la fecha y el itinerario en secreto. En esa rueda de Prensa, se distribuyó una copia de una carta remitida por Picasso a los responsables de MOMA en 1970, en la que no figura ninguna referencia al Museo del Prado y en la que Picasso pone como única condición para devolver el cuadro a España que las libertades públicas hayan sido restablecidas. Con esta carta, Cultura intentaba salir al paso de las declaraciones que le acusaban de vulnerar la voluntad del pintor. Sin embargo Paloma Picasso, hija del pintor, manifestó desde París su oposición al traslado, pues cree que el Guernica se convertirá en una atracción de feria en el nuevo emplazamiento. El traslado se acaba de consumar con las primeras luces de hoy domingo. El Guernica como deseaba Solé Tura, ya está en el que fue Hospital de la Beneficencia. ...y un día 8 de junio del 92. La decisión de trasladar el Guernica es triste, trágica y escadalosa por ir contra la voluntad de Picasso y falsear el contexto de su exhibición afirma William Rubin, director honorario del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) a quien Picasso encomendó la custodia de la obra. De haber sabido que el Gobierno español haría esto, no le habríamos entregado el cuadro añadió Rubin. 12 de junio del 92. Intelectuales y artistas, como Francisco Nieva, Ramón Tamames, Pérez Sánchez, Francisco Umbral, Vázquez Montalbán, Mingóte, Vaquero Turcios, Jorge Oteiza y Fernando Arrabal exigen a Solé Tura que dé marcha atrás al traslado. 23 de junio del 92. La polémica del traslado del Guernica ha saltado a dos de los grandes diarios del mundo, el norteamericano The New York Times y el alemán Frankfurter Allgemeine El primero publicó una carta del ex- director del MOMA, William Rubin, contra el traslado del Guernica al Reina Sofía. El segundo diario salió también al paso de la polémica entablada en España y señaló que el Reina Sofía es hoy un museo con una fama internacional erosionada 25 de junio del 92. Solé Tura, pese a la oposición de buena parte del mundo cultural y a las denuncias de William Rubin, solicita al Ayuntamiento de Madrid la licencia de obras. 26 de junio del 92. El Ayuntamiento de Madrid califica favorablemente el proyecto presentado por el Ministerio de Cultura sobre las obras realizar en el Casón del Buen Retiro para el traslado del cuadro al CARS. 1 de Julio de 1992. José Luis Varez Fisa, miembro del Patronato del Museo del Prado, declara que presentaría la dimisión de su cargo por estar en desacuerdo con el traslado del Guernica y los bocetos que lo acompañan y que recurriría ante los tribunales contra dicho traslado. 1 de Julio de 1992. Miembros del Patronato del Prado declaran que pese a haber pedido al ministro de Cultura que el voto fuese secreto, Solé Tura se negó y se aseguró además de que no faltara nadie. El Patronato hubo de votar a mano alzada. 15 de julio del 92. Se anuncia que un nutrido grupo de policías nacionales, inspectores y policías municipales, además de vigilantes privados, será desplegado a lo largo del kilómetro que separa el Casón del Buen Retiro del Centro de Arte Reina Sofía para- proteger el traslado del Guernica El día del traslado todavía no se había decidido, según declararon fuentes del Ministerio de Cultura. 16 de julio del 92. El ministro de Cultura, Jordi Solé Tura, declara que para finales de julio la obra estará en el CARS y que éste será uno de los centros más importantes del mundo dedicados al arte contemporáneo Y añadió: Sobre las críticas al traslado estoy encajando muchos golpes que algún día tendré que devolver Un cuadro que pasó desapercibido En septiembre de 1936, Azaña nombra a Picasso director honorario del Museo del Prado, cargo del que nunca tomó posesión. A finales de ese año, el director general de Bellas Artes, José Renau, se entrevistó en París con Picasso para discutir los contenidos del pabellón de la República en la Exposición Universal de 1937. A principios de ese año, el poeta José Bergamín, miembro de la organización del pabellón, había encargado a Picasso un mural para el pabellón español, así como unos grabados denominados Sueño y m e n t i r a de Franco que el pintor acometió antes que el mural. Tras la destrucción de Guernica por las bombas alemanas en abril de 1937, Picasso se siente espoleado a emprender su trabajo, tomando como motivo del mural que aún tenía pendiente ese dramático suceso bélico y completa su obra en un sólo mes. El 12 de julio fue inaugurado el pabellón, y el lienzo, que no gustó excesivamente al embajador español Ángel Ossorio quedó en manos de Picasso. Pese al gran valor que alcanzaría con los años, el Guernica fue ingnorado por los catálogos mensuales y la publicidad de la Exposición. En palabras del arquitecto Le Corbusier, los visitantes se sentían repelidos por el cuadro, ya que en una exposición que mostraba el progreso tecnológico, el cuadro aparecía como el terrible augurio de una guerra mundial. El Guernica no mereció honores de reproducción en el Libro de Oro de la Exposición Universal de París y no aparece ni siquiera en la breve reseña del pabellón de la República. Acabada la exposición, el cuadro sale de Francia y se exhibe- del 4 al 24 de o c t u b r e de 1938- -en Londres, donde fue contemplado por unas 15.000 personas en dos exposiciones en las que la repulsa y la crítica fueron también las notas dominantes. En 1939 el cuadro llega a Estados Unidos, donde permanecerá hasta que en septiembre de 1981 regresa a España.